Bodega Clos Pons enoturismo por la DO Costers del Segre (Lleida)

Quien se adentra en la comarca de Les Garrigues (Lérida) de clima semiárido, olvidada y casi abandonada por la falta de regadío, lo último que espera encontrar entre un buen número de olivos y almendros son viñas en terrazas como si se tratara de las bañadas por el río Duero en Pinhão (Portugal).

Viñedos en terraza aprovechando la forma tradicional de cultivo en la comarca de Les Garrigues

Viñedos en terraza aprovechando la forma tradicional de cultivo en la comarca de Les Garrigues – Lleida

En mi caso, nacido en Lleida y algo conocedor de ese territorio, fue una grata sorpresa descubrir la recuperación de esta tradición vitivinícola que en mi memoria solo sobrevivía en Raimat y en contadas fincas dispersas por la provincia que recientemente se unieron en una nueva Denominación de Origen.

Costers del Segre es una DO joven (1986), que arropa a comarcas leridanas tan distantes como Garrigues y Pallars Jusà. Muchos viñedos que tras los ataques de la filoxera fueron diezmados, se sustituyeron por olivos, almendros y otros cultivos. Ese fue precisamente el caso de la Bodega Clos Pons, que cambió viñas por olivos hasta que otro “desastre” les llevó a retomar viejos cultivos.

La ciudad de LLeida desde uno de los miradores de la bodega

Situada entre las comarcas de Segria y Garrigues, a pocos kilometros de Lleida, Bodega Clos Pons pertenece al Grupo Pons, empresa familiar que tras dejar de vender sus aceites a Italia, apostaron hace años por crearse su propio reconocimiento en el mundo oleico y vitivinícola.

Sus excelentes aceites y vinagres se acompañan desde el año 2006 por una apuesta singular en sus vinos.

Empezamos la visita a la bodega temprano y con buen apetito, ya que su oferta enoturística incluye un almuerzo en la bodega con productos de la zona, acompañados, cómo no, de aceite de oliva virgen extra y vinos de su propia producción.

Almuerzo que da inicio a la visita de la Bodega Clos Pons

Nuestra guía, Anna, nos cuenta un sinfín de anécdotas como por ejemplo que muchos vecinos de la zona los tomaron por locos cuando dijeron que, entre otras variedades, plantarían Albariño.

Cierto que una variedad de uva como ésta, difícilmente se encuentra alejada de la costa atlántica, pero tras la cata, comprobamos que Clos Pons apuesta por la singularidad en sus productos y descubrimos que su coupage de Albariño con Garnacha sorprende con la mezcla de aroma gallego y paladar catalán.

Anna, nuestra guía nos explica los “secretos” de sus vinos

La bodega sigue la “nueva” corriente arquitectónica de escalado para que el producto fluya desde su prensado hasta su envasado de forma natural contando tan solo con la fuerza de gravedad, eliminando así la agitación y el estrés de los caldos al ser bombeados.

Sala de las barricas, pintadas de manera natural con vino

Pero la visita guarda más sorpresas. Alrededor de la finca, se ha creado un itinerario para dar un paseo de una hora que nos lleva hasta el jardín Varietal de Olivos Ecológicos más importante del mundo, no en cantidad aunque sí en variedad, doscientos cincuenta olivos (cinco de cada variedad) traídos desde más de veinte países, de los que extraen singulares aceites más allá de arbequina, hojiblanca, cuernicabra y picual.

Un recorrido que nos lleva a una típica masía de Les Garrigues, rodeada de huerta y huerto, a un aljibe excavado en roca que recoge el agua de lluvia y a sombras de centenarias encinas bajo las que apetece sentarse y disfrutar del paisaje.

Masia y huerto en la finca de Clos Pons

La bodega Clos Pons nos ha dejado buen sabor de boca, por ello nos hemos animado a formar parte de su club de amigos, una oferta interesante para estar al tanto de la variedad de actividades que organizan y disfrutar de eventos exclusivos. 

Mirador – terraza de la bodega

Algès, uno de los vinos elaborados por Bodega Clos Pons y degustado en el almuerzo

El precio de la visita guiada con almuerzo y cata de vinos es de 10 euros (abril 2017).

Como recomendación por si decides acercarte a esta bodega, te sugerimos complementar la visita visitando el cercano centro de interpretación de arte rupestre del Cogull y disfrutar de los tradicionales calçots y cargols a la llauna en alguno de sus restaurantes próximos. Nosotros lo hicimos en el Casal de Alfés, situado en la localidad con el mismo nombre, ¡te aseguramos que no te quedas con hambre!

Las Tierras de Lleida nos están conquistando poco a poco, en breve te acercaremos al paseo que dimos por el Congost de Mu y Aiguabarreja entre las localidades de Alòs de Balaguer y Camarasa, otra joya natural de la provincia de Lleida.

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