Fiestas underground, Dizi y Couchsurfing en Teherán (Irán)

Teherán se convirtió en nuestra puerta de entrada y salida a Irán, una ciudad inolvidable, única, un lugar en el que hemos dejado a un buen número de amigos con los que seguimos manteniendo contacto e incluso algunos han podido venir a nuestra casa. Pero, ¿qué hubiera sido de nuestro viaje sin el magnífico contacto con la gente local a través de la plataforma de couchsurfing en Teherán?

Nunca lo sabremos, lo que sí podemos decir es que Irán se muestra auténtica en sus largas e infnitas veladas underground, en sus celebraciones familiares, en las reuniones de amigos, en las largas cenas sentados en un parque, en sus fiestas y tradiciones locales, y esto solo es posible conocerlo si realizas un viaje independiente, a tu aire.

Anfitrión local

Irán se siente mientras hablas con sus gentes, mientras comes su comida, deseperas en sus coches, autobuses, colas, lavabos, estaciones… Y en Teherán se resume todo ello, ya que la cosmopolita ciudad integra cada uno de los singulares elementos del país.

Cualquier ciudad resulta anodina tras abandonar Teherán, el fuerte impacto que provoca la capital de Irán queda impregnado en tu mente, en tu corazón para bien o para mal.

Teherán es el primer lugar al que llegas si viajas en avión. Su aeropuerto internacional se convierte en la puerta de entrada a una metamorfosis personal, antes de bajar del avión te recuerdan amablemente las reglas de vestimiento y compartamiento, ¡esto es solo el principio de tu transformación!

El aeropuerto es el mejor lugar para cambiar dinero, después te sentirás abrumado ante la insistencia de los taxistas para que elijas su coche, pero una vez sales a la calle, comienza la aventura por uno de los países más fascinantes que hemos visitado hasta la fecha y al que tenemos muchas ganas de regresar.

El descanso del viajero en el aeropuerto de Teherán

Ali fue nuestro primer anfitrión de couchsurfing en Teherán y por lo tanto, nuestra toma de contacto con los iraníes. ¡No pudimos tener más suerte! Este joven abogado, que habla español, ya que estudió en Deusto, nos abrió las puertas de su humilde casa.

Ali es tranquilo, relajado, de movimientos elegantes y cadenciosos, habla casi susurrando y siempre tranquiliza a quien tiene a su alrededor. Su cabello moreno, ojos oscuros y chispeantes que se ocultan tras unas modernas gafas de pasta le hacen parecen un italiano (yo le rebauticé como Giovanni).

“Giovanni” y Carmelo en Teherán

Al verle por primera vez, con los nervios a flor de piel tras pisar por primera vez este país, sin ningún tipo de referencias y sin ninguna garantia de que su perfil fuera cierto, todo nuestro posible temor, se disipó, ya que Ali es pura bondad, posiblemente el mejor representante del Irán actual, un joven que convivía con su amiga-novia en secreto y que aceptaba viajeros de todo el mundo en su piso teheraní, a pesar de las prohibiciones.

Ali nos acompaña en nuestro primer día en Teherán

Teherán es una ciudad para vivirla desde el cristal de un taxi o de un autobus, para pegar tu nariz en él, agarrarte a donde puedas y lanzarte a una arriesgada aventura que impacta en tu retina para quedarse en un lugar preferente.

Amplias avenidas, coches que no respetan el carril por el que van y zigzagean sin sentido, mucho calor (si vienes entre primavera y verano), grafitis, mártires de guerra y la insufrible presencia del ayatolá Khomeini en carteles, fachadas, banderas.

Ante el abismo que supone enfrentarte a esta ciudad se posicionan los cientos de teheraníes que están inscritos en la web de couchsurfing, no todos pueden alojar en casa, pero se ofrecen como anfitriones para mostrar su ciudad, charlar, tomar algo, explicar su historia e incluso, hacer escapadas de fin de semana, que nosotros tuvimos la suerte de participar al segundo día de pisar el país.

Quedada anfritiones couchsurfing Teherán

Gracias a Ali descubrimos que la normalidad impera en la sociedad iraní, una población fuertemente castigada por la crisis y los embargos a los que Occidente le somete. La mayoría de jóvenes no piensan ni en casarse, ni en hijos, la natalidad ha caído drásticamente en Irán. 

Los paseos junto a Ali y Sara, las divertidas noches undeground y las reuniones con los locales, nos han servido para adentranos en una realidad desconocida, totalmente diferente a lo que nos cuentan en los medios de comunicación.

“De copas”, tertulias y descubrimientos con anfitriones locales en Teherán

Es cierto que Irán vive bajo una dictadura islámica (aunque el gobierno no lo reconozca), igual que hemos encontrado mucha población integrista, prohibiciones, machismo, exceso de normas restrictivas respecto al comportamiento de las personas, pero por otro lado, ha habido momentos en los que nos hemos sentido mucho más libres que en nuestro país, curiosa paradoja.

Muchos iraníes se niegan a la imposición del pañuelo (ellos y ellas)

Gracias también a nuestro anfitrión conocimos uno de los platos nacionales, el Dizi, una especie de cocido o escudella, que se complementa con verduras y exquisito pan.

Resulta llamativo encontrar una “franquicia” en Irán, una especie de Mcdonals a lo persa. Salvando las distancias, nos quedamos con la opción fast food iraní.

Estos locales están frecuentados por grupos de amigos, parejas y locales, hemos visto pocos turistas adentrarse en el curioso mundo del Mr. Dizi.

En la ciudad de Shiraz, tuvimos la ocasión de comer de nuevo este delicioso plato en un restaurante tradicional junto al Bazar Vakil, toda una experiencia gastronómica inolvidable. 

Dizi, uno de los platos nacionales

Parques, teatros, vida cotidiana, eventos culturales, curiosidades, fiestas, costumbres, religión, política e incluso la oportunidad de ver la televisión pública iraní, un folletín propagandístico de la figura del ayatolá. Justo en los días que estuvimos de coushsurfing en Teherán se conmemoraba su muerte.

La televisión monotema y un día festivo, pero nada abierto (“todos” de luto por el ayatolá), por lo que Ali aprovechó para quedar con un grupo de anfitriones locales, pasar una divertida tarde con ellos y disfrutar de algunos rincones de su ciudad.

El Daneshjoo Park en Teherán, uno de los numerosos espacios verdes con los que cuenta Teherán

Pero no solo Ali, Teherán nos regaló un buen número de anfitriones como Khadijeh con quien realizamos un tour por los rincones menos conocidos por los turistas, pero más queridos por los locales. 

Nuestra querida amiga Yalda nos invitó a su cumpleaños, una celebración familiar intima en la que disfrutamos de una comida tradicional persa, de bailes, música y un ambiente horageño acogedor. Su madre es una belleza, una mujer que te enamora nada más conocerla con su elegancia, su mirada, sus elegantes y dulces gestos. 

El piso en el que viven es precioso, delicadamente decorado ya que la mamá de Yalda es profesora de arte y una reconocida artísta de la miniatura persa. Música, baile, poesia, canciones… ¡La experiencia ha sido de 10! 

Cumpleaños en Teherán

Madhise, Roja, y tantos otros anfitriones con los que hemos compartido casa, cenas, música, gastronomía y amor, mucho amor por los demás, ganas de compartir y de abrir puertas, las puertas del corazón y del entendimiento.

Picnic con anfitriones de couchsurfing

Si pensáis en un viaje por Irán, animaros a utilizar esta plataforma de alojamiento, y no penséis en ella como un recurso barato de viaje, quien lo hace así, no entiende la filosofía de couchsurfing.

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

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