La Puebla de Guadalupe. Penicilina, Don Quijote y un Real Monasterio

Pocos lo saben, pero hasta La Puebla de Guadalupe llegó el ingenioso Miguel de Cervantes, gran devoto de la Virgen de mismo nombre, para ofrendar los grilletes con los que estuvo cautivo en Argel, tal y como escribió en su novela “Los trabajos de Persiles y Segismunda”: “Virgen de Guadalupe, libertad de los cautivos, lima de sus hierros, y alivio de sus prisiones“.

Cervantes y Guadalupe

Cervantes y Guadalupe

Bastantes años después, un joven Fleming, vino hasta la villa extremeña para realizar sus prácticas como doctor, donde tuvo el primer contacto con el penicilium notatum. E incluso, hay quien sostiene, que el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha salió de un personaje real guadalupense.

Vistas al real Monasterio de Santa María de Guadalupe desde el Parador Nacional

Vistas del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe desde el Parador Nacional

Solo con estos apuntes iniciales, esta localidad de la provincia de Cáceres, bendecida por la belleza del paisaje que la rodea, ya merece una detenida visita. Y eso sin nombrar que contiene uno de los patrimonios artísticos e históricos más impresionantes de Europa.

Origen de Guadalupe 

El origen de la localidad está vinculado al desarrollo del Monasterio. Cuenta una leyenda que allá por el siglo VIII cuando los árabes se encontraban en plena invasión de estas tierras, unos monjes escondieron la imagen de la virgen junto a unas valiosas reliquias cerca del río Guadalupe, cuyo nombre parece derivar del árabe (wad-al-luben – Río escondido) o de una mezcla de árabe y latín (wad-al lupes – Río de los lobos), aunque hay una tercera teoría que identifica el nombre con la procedencia de los primeros monjes que llegaron al monasterio procedentes de San Bartolomé de Lupiana (Guadalajara).

Unos cuantos siglos más tarde, ya en época cristiana, un pastor llamado Gil Cordero, descubre la imagen de la virgen en el río mientras buscaba una res que se le había extraviado. En ese mismo lugar se construye una ermita que con el tiempo prácticamente se abandona.

Los sucesos y relatos sobre los milagros de la virgen llegan a oídos del rey Alfonso XI, quien gusta mucho de la zona por su excelente caza. El rey se persona en la ermita y al ver su estado ruinoso dona dinero para que se construya una iglesia. Así, conjuntamente a la creación de la iglesia surge La Puebla de Guadalupe, aunque no fue reconocida como municipio hasta pasada la desamortización.

Calles típicas de la Puebla de Guadalupe

Calles típicas de la Puebla de Guadalupe

En el siglo XV recala en Guadalupe otro personaje de vital importancia para su desarrollo y fama, la reina Isabel La Católica, fiel devota de la virgen a quien venía a encomendarse, siguiendo la tradición familiar de los reyes castellanos. Será en el Real Monasterio donde Isabel conozca a un joven navegante que le cuenta un proyecto inabarcable para él por lo que pide ayuda a la reina. Este joven almirante era Cristobal Colón. De regreso de su viaje, bautizó en el Real Monasterio a dos indios que trajo consigo en señal de agradecimiento a la virgen y además, Colón, llamó Guadalupe a una isla caribeña.

La Puebla se convierte entonces en un importante lugar de devoción mariana. La virgen de Guadalupe es reconocida como patrona de Extremadura, de la Hispanidad (junto a la virgen del Pilar) y “Reina de las Españas” título que le concedió el rey Alfonso XII en 1928. Y es el segundo centro de peregrinación más importante de la Península, superada solo por Santiago de Compostela.

Un paseo por la Puebla de Guadalupe

Pequeñas calles repletas de flores, colores e historias contrastan con la majestuosidad del Real Monasterio que a veces parece una fortaleza, a veces un exquisito castillo y otras un austero monasterio.

La Puebla de Guadalupe - Conjunto Histórico Artístico

La Puebla de Guadalupe – Conjunto Histórico Artístico

La experimentada mano de José Antonio nos ha guiado por las precisas e increíbles historias de la localidad cacereña, cargada de encanto y tipismo. En cada rincón, en cada plazuela, en cada callejón o tras cualquier puerta, tenemos algo que escuchar sobre este Conjunto Histórico Artístico.

¿Nos acompañas?

Empieza la visita en el Colegio de Infantes o de Gramática fundado en el siglo XVI donde llegaban estudiosos de la gramática, el latín y humanidades entre otras. Un bellísimo edifico de estilo mudéjar, actualmente es un Parador Nacional de Turismo.

Antiguo Colegio de Infantes, actual Parador Nacional de Turismo de Guadalupe

Colegio de Infantes, actual Parador Nacional de Turismo de Guadalupe

En el conjunto destaca también el Antiguo Hospital de Hombres, de suave fachada renacentista, rincón excepcional por su relevante historia. Aquí se realizó la primera autopsia del mundo occidental gracias al permiso del Papa Eugenio IV, lo que atrajo a importantes estudiosos de la medicina de toda Europa.

Fue, durante bastantes años, el único lugar donde se practicaba la cirugía, por lo que el Hospital de Hombres de Guadalupe se convirtió en un conocido laboratorio donde ya, en la Edad Media se utilizaba el penicilium notatum, hongo que descompone el queso y el pan, para curar infecciones de algunas heridas. Hasta aquí llegó años más tarde el joven Fleming tomando contacto con lo que luego sería su gran descubrimiento, y por el que se le otorgaría el Premio Nobel de Medicina, la Penicilina.

Antiguo Hospital de Hombres, actual aparcamiento del Parador Nacional de Guadalupe

Antiguo Hospital de Hombres, actual aparcamiento del Parador Nacional de Guadalupe

Paseamos por las calles colindantes donde descubrimos que la localidad tiene cinco arcos que fueran antiguas puertas de defensa del Monasterio, los más destacables son el Arco de San Pedro y el de Sevilla.

Arco de , antigua puerta de entrada al Monasterio de Guadalupe

Arco de Sevilla, antigua puerta de entrada al Monasterio de Guadalupe

En los soportales de la calle Nueva de los Capellanes, nuestro guía nos cuenta que en la localidad se realizó el primer juicio de la Inquisición, que en La Puebla existieron toda una serie de hospitales y albergues de peregrinos como por ejemplo, el de la Pasión, donde se curaban enfermedades venéreas, el hospital de las Mujeres e incluso una Casa Cuna, donde se dejaban a los niños abandonados. De aquí surge uno de los apellidos españoles más conocidos en la época, Expósito o Espósito.

Vistas desde los soportales de la Calle Nueva de los Capellanes - La Puebla de guadalupe

Vistas desde los soportales de la Calle Nueva de los Capellanes – Guadalupe

En la pintoresca Plazuela de la Pasión, José Antonio nos deja boquiabiertos con una peculiar muestra de diferentes sonidos de aves que habitan la región de Extremadura. Como si fuera un mago, ha sacado de una cesta, una colección de aparatos diseñados por él con los que consigue imitar ¡el canto de los pájaros!

Jose Antonio nos deleita con el sonido de los pájaros  en la Plazuela de la Pasión - Guadalupe

Jose Antonio nos deleita con el sonido de los pájaros en la Plazuela de la Pasión – Guadalupe

Rodeamos el Monasterio y descubrimos el bello edificio de la Hospedería, antigua enfermería y botica de los Jerónimos, reconvertido en Hotel.

Hotel Hospedería del Monasterio de Guadalupe

Hotel Hospedería del Monasterio de Guadalupe

Imprescindible entrar para disfrutar de su arquitectura, de algunas de sus salas, biblioteca, restaurantes y magnífico claustro gótico que no han perdido ni un ápice del estilo de la época en la que fue construido.

Guada

Bar de la Hospedería

Hospederia

Hospedería de Guadalupe

Si el Real Monasterio es espectacular desde la plaza principal, las imágenes que se obtienen por la parte de atrás son sencillamente preciosas. Desde esta perspectiva, el monasterio parece un castillo e incluso una robusta fortaleza medieval.

Real Monasterio de Guadalupe

Real Monasterio de Guadalupe

Paseando por Guadalupe

Guadalupe y su bello paisaje de las Villuercas

Llegamos a la Plaza de Santa María, epicentro de la localidad. Sobresalen los contrastes entre las típicas casas blancas de balcones de madera y coloridos tiestos respecto del Real Monasterio de Guadalupe. Destaca la fuente principal, donde se sitúa la pila bautismal de los primeros indios que se trajo, Colón, como esclavos tras su primer viaje por el nuevo mundo. ¡No sé si es un hecho a valorar!

Real Monsterio de Santa María de Guadalupe

Real Monsterio de Santa María de Guadalupe

Entran unas irremediables ganas de sentarse en alguna de las terrazas que salpican la irregular plaza para disfrutar de la gastronomía extremeña mientras se observa detenidamente el magnífico Monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Merece la pena recrearse en esta maravilla que contiene, prácticamente, todos los estilos arquitectónicos europeos: románico, gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neoclásico. Un viaje por los siglos XII al XVIII. Sencillamente, ¡impresionante!

Plaza de Santa María en Guadalupe

Plaza de Santa María en Guadalupe

Pero, antes de visitar el monasterio nos adentramos por la Antigua Judería, posiblemente, la zona más bonita de la localidad. Calles adoquinadas y estrechas, balconadas de madera repletas de flores, casas de soportales. Aún con el calor que hace, en esta zona se siente frescor.

Soportales de la Antigua Judería en La Puebla de Guadalupe

Soportales de la Antigua Judería en La Puebla de Guadalupe

Plaza y fuente de los Tres chorros - Guadalupe

Plaza y fuente de los Tres chorros – Guadalupe

Tras el Arco de Sevilla, se llega a la Plaza de los Tres Chorros con fuente de mismo nombre. La fuente es una de las obras hidrológicas más importantes de la Edad Media, todo un hito para la época (algo así como el Canal de Isabel II actual). Las casas, en esta parte de Guadalupe, tienen una composición similar: dos plantas con zaguán, balconada y viguería de madera de castaño muy abundante en la zona.

Interior de casa típica en Guadalupe

Interior de casa típica en Guadalupe

De todo el conjunto de la judería destaca la Calle Ruperto Cordero o, coloquialmente conocida, como Calle de Las flores. Un lugar único. No me extraña que sea el lugar más fotografiado de Guadalupe. ¡Este lugar tiene una energía especial! Se nota en las personas que viven aquí, enseguida entablan conversación con el visitante para explicar las lindezas de su pueblo. Se les nota muy orgullosos de vivir aquí y, ¡no es para menos!

Calle de las Flores en Guadalupe - Antigua Judería

Calle de las Flores en Guadalupe – Antigua Judería

Real Monasterio de Santa María de Guadalupe

La visita requiere su tiempo. Diferentes estancias, claustros y espacios museísticos se suceden a lo largo del grandioso complejo espiritual. El espectacular Claustro Mudéjar realiza las funciones de distribuidor de las diferentes estancias. La mejor manera de entender todo el patrimonio cultural, artístico e histórico que contiene este lugar es realizando la visita guiada. La labor que realizan los guías del monasterio es vital. Luego ya se tendrá tiempo de caminar tranquilamente por las estancias e ir a tu ritmo.

Templete del claustro mudéjar

Templete del claustro mudéjar

Empezamos la visita en el Museo de los Bordados, uno de los mejores del país. Lo que fuera antiguo refectorio de los monjes muestra hoy en día verdaderas joyas del bordado. Te quedas mirando embobado cada detalle, cada hilvanada, cada tela realizada en los talleres del propio monasterio. Si eres amante de las curiosidades, aquí puedes estar un buen rato, deleitándote con auténticos tesoros.

Museo de los Bordados - Monasterio de Guadalupe

Museo de los Bordados – Monasterio de Guadalupe

Continuamos por el Museo de los libros Miniados, una extensa colección de cantorales considerada de las mejores del mundo. Algunos son tan pesados y grandes que se necesitan ruedas para ser trasladados. Después entramos al Museo de Pinturas y Esculturas Antiguas, que contiene obras de Zurbarán, El Greco, Goya e incluso una escultura atribuida al gran Miguel Ángel.

Museo de Esculturas y Pinturas Antiguas - Monasterio Guadalupe

Museo de Esculturas y Pinturas Antiguas – Monasterio Guadalupe

¡Es difícil asimilar tanta obra junta! Cuando ya estás al borde de un colapso artístico, ¡zas! llega la que está considerada como la reina de las sacristías de España. Menuda sacudida para los ojos. El barroco atonta los sentidos, te envuelve y te golpea, llegando casi al mareo.

Sacristía del Monasterio de Guadalupe

Sacristía del Monasterio de Guadalupe

Está absolutamente prohibido sacar fotos y grabar en vídeo, pero nosotros tenemos un permiso especial. En la estancia destacan ochos obras de incalculable valor, realizadas por Zurbarán. ¡Cualquier museo del mundo daría lo que fuera por estas pinturas! Tras ellas, el Coro, la Iglesia y diferentes capillas de exuberante belleza.

Capilla de San José - Monasterio de guadalupe

Capilla de San José – Monasterio de guadalupe

Regresamos al patio mudéjar. Sin darme cuenta, traspaso una puerta siguiendo a un grupo de mujeres. Mi curiosidad se ve recompensada al llegar al delicado Claustro Gótico de la Hospedería. Tras el atracón de barroco, de dorados y de una acelerada historia del arte, la quietud de este espacio se agradece. El lugar perfecto para acabar la visita a Guadalupe y su Monasterio.

Claustro gótico de la Hospederia del Monasterio de guadalupe

Claustro gótico de la Hospedería del Monasterio de Guadalupe

Pero una escapada a Guadalupe quedaría inacabada sin visitar la Ermita del Humilladero, privilegiado mirador de la localidad. Punto donde se paraban los peregrinos a orar antes de llegar a la Puebla. Sería aquí donde Cervantes entregó sus cadenas tras su libertad. Está declarada Monumento Nacional desde 1931 y Bien de Interés Cultural.

Ermita del Humilladero o de la Santa Cruz - Guadalupe

Ermita del Humilladero o de la Santa Cruz – Guadalupe

Dónde alojarse

Parador Nacional de Turismo. Una estancia en Guadalupe no sería lo mismo sin alojarse en el Parador Nacional, antigua Escuela de Gramática y Hospital de los Hombres. Edificio cargado de historia. Es imposible no enamorarse de las vistas que tienen las habitaciones interiores desde donde presenciar bellos amaneceres y atardeceres. Desde aquí las montañas del Geoparque Villuercas, Ibores y Jara, son las absolutas protagonistas.

Amanece en Guadalupe- Vistas desde la habitación del Parador Nacional

Amanece en Guadalupe- Vistas desde la habitación del Parador Nacional

Vistas a la comarca de las Villuercas

Vistas a la comarca de las Villuercas – Parador Nacional de Guadalupe

El Parador cuenta con restaurante donde degustar los productos de la exquisita gastronomía extremeña y en sus patios encontramos momentos únicos de relax junto a los limoneros y naranjos.

Patio de los Naranjos

guada

Respostería en el Parador Guadalupe

¿Qué más se puede pedir en esta increíble combinación de historia, naturaleza, arte, gastronomía y relax?

8 Respuestas

  1. Diana Miaus

    Pues si Guadalupe ha recibido tan ilustres visitantes, no debemos ser menos. Yo desconocía su existencia! Así que muchas gracias por mostrárnoslas, y felicidades por el post!
    Un saludo!

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  2. María Viaxadoiro

    Reconozco que no había oido hablar nunca de Guadalupe y me ha sorprendido mucho el dato de que es el segundo centro de peregrinación de España después de Santiago de Compostela ¡Más que a el Rocío!!!! :-O

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    • Eva Puente

      Hola María, pues tienes que ir, si o si, a este lugar, ya verás que sorpresa!. Así es, la virgen de Guadalupe es otra de las patronas de España y tiene unos fuertes vínculos con Latinoamérica, donde es muy venerada, sobretodo en México.

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  3. Francisco Moreno

    Si lo visitáis una vez querréis repetir, tenemos el Monasterio mas bonito de España, y la gastronomía es insuperable, tiene un encanto especia,l me siento orgulloso de haber nacido en Guadalupe.

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    • Eva Puente

      Hola Francisco, gracias por tu comentario. No nos extraña que estés orgulloso, Guadalupe es un lugar especial. Y si, seguro que repetimos en breve!

      Saludos, Eva y Carmelo

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