Maison d’hôtes Dar Anebar el placer de lo local (Fez – Marruecos)

Todo viaje tiene un comienzo, un momento en el que los nervios te atrapan y la emoción contenida se descontiene y explota. En nuestra última aventura marroquí ese comienzo apoteósico se inició en Fez. De nuevo la singular ciudad imperial nos acoge como punto de partida a las apasionantes tres semanas que nos llevarán a la búsqueda o al reencuentro de personas y lugares que dejamos atrás hace unos.

Gracias a la magnífica recomendación de nuestro colega César, (uno de esos viajeros anónimos que recorre el mundo tras los pasos de las mejores festivales de música étnica, sacra, religiosa…. vamos, una enciclopedía andante que comparte sus vivencias a través de un interesante canal de vídeo temático que se llama Transcordancias Músicas Arraigadas), conseguimos alojarnos en una de las maison d’hôtel más acogedores y bonitas de la antigua medina de Fez-El Bali, Dar Anebar.

El magnífico patio de la casa de huéspedes Dar Anebar en la Medina de Fez-El Bali

La sonrisa de Ahmed nos da la bienvenida. Antes de llegar a su acogedora y presiosa casa de huéspedes nos ha ayudado, desde el móvil, con el taxista que nos ha traído desde el aeropuerto.

Ahmed nos ha orientado sobre el precio razonable que debemos pagar al taxista e incluso ha hablado con el chófer para explicarle el lugar exacto en el que dejarnos para llegar hasta su alojamiento.

Dado que es la segunda ocasión en que pisamos Fez, el impacto de la primera vez está mitigado, aún así, la zona en la que se encuentra Dar Anebar si que es algo novedoso para nuestros ojos, está muy cerca de las Tumbas Meriníes, concretamente, en la puerta Bab Guissa al norte de la medina Fes-El Bali, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Aunque llegamos pasada la hora de la comida, Ahmed enseguida nos sienta en una de la salas laterales del patio central que distribuye la casa. Sabe que somos vegetarianos y sin darnos cuenta, a los pocos minutos, una exquisita selección de paltillos marroquís inunda la gran mesa redonda que ocupamos. Acabamos de llegar a Marruecos y ya empieza la buena suerte.

Aceitunas, pastela vegetal (de las mejores que hemos comido nunca), couscous, naranjas con canela, pan, zumos, lo necesario para mitigar el hambre que traemos y llenar el estómago antes de iniciar nuestro paseo por la medina.

Deliciosa pastela vegetariana, un plus del restaurante del riad Dar Anebar

Vídeo de nuestra experiencia en Dar Anebar – Fez

La casa de huéspedes es exquisita, no le falta detalle. Entrar en ella es acceder al codiciado mundo de la decoración de interiores de las casas familiares de cierto prestigio de la ciudad. 

Todas las personas que trabajan en Dar Anebar se vuelcan con los huéspedes por lo que sientes que te encuentras en casa, pero con aromas marroquíes.

Nuestra habitación está en el piso más alto, desde ella, a través de una celosía, observamos el magnífico patio y nos llegan los ricos olores del desayuno, de la comida y la cena.

Variado y típico desayuno marroquí

Suite Naima, nuestro pequeño paraíso en la vieja Medina de Fez

Diferencias entre un riad y una Maison d’Hôtes

Dar Anebar es una Maison d’Hôtes, aunque en muchos sitios se le presenta como un riad, atrayente palabra de moda que parece incorporar una especial categoria a los alojamientos en las medinas de las viejas ciudades de Marruecos.

Pero ¿sabes cuales son las diferencias entre una y otra? Ahmed, nuestro anfitrión, nos explica qué es qué. Su establecimiento está catalogado como Casa de Huéspedes, que consite en una antigua casa privada tradicional marroquí ( o un riad o un palacio o una kasbah o pequeña villa) situada en la medina, pero que también puede situarse a lo largo de una ruta turística o en un sitio turístico destacado. Algo parecido a una “casa con encanto” que recupera la arquitectura tradicional marroquí.

Mientras que el riad es una casa familiar en la que siempre hay un elemento común: un patio central con plantas y fuente. Muchos de estos lugares se restauraron por inversores europeos convirtiendo las antiguas casas tradicionales en alojamientos con encanto. 

Dar Anebar, por tanto, es un riad familiar reconvertido en Casa de Huespédes.

Antiguo riad familiar reconvertido en Maison d’Hôtes

Pinceladas de historia de Dar Anebar

En algunas de las salas que se reparten por el alojamiento, a lo largo de la pequeña biblioteca y en el patio se aprecian pequeños detalles de lo que fue la casa de la familia Guessous. Incluso, el año en que se construyó la finca se aprecia en la preciosa cenefa que da acceso al salón principal.

La familia Guessous, de procedencia andalusí, se instalan en la Medina de Fez en el año 1936 (año 1359 según el calendario musulmán) y construyen esta casa. En la época de los años sesenta, tras la muerte del abuelo, la familia se traslada a Casablanca y venden la propiedad.

En el año 2000, una nueva generación consigue recuperar el edificio, lo restaura y pone en marcha Dar Anebar Maison d’Hôtel (el nombre hace honor a la abuela). Actualmente Ahmed (nieto de los primeros propietarios) está al frente del establecimiento.

Detalle del año de construcción de la casa familiar

Al traspasar la rústica puerta de madera accedemos a la preciada intimidad de una familia local que ha apostado por la recuperación del estilo de vida tradicional en las medinas.

Si te pasa como a mi, que padeces de claustrofobía y las laberínticas callejuelas de la vieja medina de Fez te parecen retos inasumibles, alojarte en Dar Anebar es un lujo, ya que se sitúa en un callejón que da fin a la ramificación de calles de el Bali junto a la puerta de Bab Guissa. 

Dar Anebar, aparte de las habitaciones, ofrece también serrvicio de restauración. Puedes venir a desayunar, comer o cenar en alguno de sus salones e incluso disfrutar de un espectacular atardecer sobre la ciudad de Fez desde la panorámica terraza situada en la parte más elevada del edificio.

La carta se compone de platos tradicionales como sopas, pastelas, tajines, ensaladas y couscous. Además, ofrece un añadido, una pequeña selección de vinos de Meknes que maridan bien con la comida de aquí.

Ahmed es un apasionado de la música, de la cultura en general, por lo que suele invitar a su hotel a conocidos grupos de música marroquí que consiguen transporte con los sonidos de sus instrumentos.

Nosotros tuvimos el honor de presenciar un concierto de música andalusí mientras cenabámos en el patio central, os puedo asegurar que mientras escribo esto, el recuerdo de ese momento consigue emocionarme.

Junto a Ahmed, anfitrión de la Maison d’Hôtes Dar Anebar

Si regresamos a Fez, seguro que sí, no tenemos duda de cual será nuestro alojamiento. Además, Ahmed forma ya parte de ese grupo de amigos que hemos recopilado en nuestros viajes. Él y su familia vendrán a visitarnos a nuestra casa del Pendès. ¡Aquí les esperamos encantados!

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.