La Romería Vikinga de Catoira

Galicia es un lugar del que siempre se habla por la lluvia, por el mal tiempo, por los incendios, por las rarezas de sus habitantes. Algunas veces se ensalza su gastronomía, siempre en base al marisco, o como mucho es conocida por el Camino de Santiago. Pero todos estos tópicos se desvanecen en cuanto consigues atravesar la espesa niebla con la que te da la bienvenida una región repleta de sorpresas. Galicia ha sido un interesante descubrimiento para nosotros. Durante unos quince días hemos recorrido esta tierra siguiendo los pasos de sus fiestas estivales.

Una de las gratas sorpresas ha sido la Romería Vikinga de Catoira (Pontevedra) en plenas Rias Baixas, donde por unas horas todos dejamos salir el lado salvaje que llevamos dentro.

Agerridos vikingos esperan el momento del desembarco en Catoira

Agerridos vikingos esperan el momento del desembarco en Catoira

Tras la recomendación de nuestra amiga y compañera de blog Paula Velasco, emprendimos un corto viaje para conocer de primera mano dos de las fiestas más interesantes del verano gallego: la Romería Vikinga de Catoira y la Fiesta del Albariño en Cambados.

Galicia sorprende al viajero con infinitas fiestas donde la gastronomía es la protagonista absoluta y una escusa perfecta para unir cultura, música, historia y patrimonio.

Zona de gastronomía en la Romería Vikinga - Catoira

Zona de gastronomía en la Romería Vikinga – Catoira

Notas históricas

Estamos en el siglo IX, las costas galeicas son objeto de deseo por parte del pueblo escandinavo y sarraceno. En esos momentos el rey Alfonso III decide aprovechar el antiguo asentamiento romano de Castellum Honesti junto a la desembocadura del río Ulla para construir la basílica Compostelana y una fortaleza. Este gesto supone un duro revés a los continuos intentos de saqueos de Compostela, muy apreciada por sus tesoros.

Durante los siglos posteriores, la fortaleza hará frente a incursiones de los normandos y repelerá nuevos ataques sarracenos. La fortaleza de Catoira se convierte en un punto clave de la defensa de Galicia por el mar.

Será a partir del siglo XV cuando el lugar entre en decadencia ya que su valor estratégico desaparece. La robusta fortaleza, que nunca cayó ante los ataques de los pueblos invasores, perdió la batalla contra el tiempo y el olvido.

De todo su poderío solo quedan en pie las emblemáticos Torres de Oeste, de época prerrománica y la Capilla del Apostol Santiago, ambas declaradas Monumento Nacional en 1970.

Miles de personas esperan el desembarco vikingo junto a las emblemáticas Torres del Oeste

Miles de personas esperan el desembarco vikingo junto a las emblemáticas Torres del Oeste

La romería vikinga

Desde 1960 cada primer domingo de agosto se recrea, entorno a las apreciadas Torres de Oeste, la batalla entre galaicos y vikingos. El pueblo de Catoira se vuelca en la rememoración de las continuas incursiones normandas que llegaban hasta Galicia atraídos por las riquezas de la ciudad de Compostela a pocos kilómetros río arriba.

Momento álgido de la Romería Vikinga, el desembarco

Momento álgido de la Romería Vikinga, el desembarco

Pero no solo eso, la celebración cuenta con una multitudinaria fiesta gastronómica y de exaltación al floclore y la música gallega. La romería está declarada fiesta de Interés Turístico Internacional.

Grupo de Gaiteros animan la fiesta

Grupo de Gaiteros animan la fiesta

Tras la cena que se celebra la noche anterior, donde es obligatorio vestir con ropas acordes a la época, los protagonistas se presentan puntuales a la cita.

A las 13:00 toca el desembarco. En la orilla del Ulla, cercana a la estación, se produce el embarque de las personas que tienen permisos concedidos por el ayuntamiento para subir a los drakkars vikingos. En general todos son habitantes de Catoira.

Mientras, en el verde prado que acoge la fiesta gastronómica se suceden actuaciones teatrales basadas en cuentos celtas. También vemos a las cohortes romanas preparando y abrillantando sus llamativos uniformes.

Cuatro embarcaciones se observan en el horizonte. El puente que se construye sobre la ría estropea el sentido medieval de la recreación.

En 1993 un grupo de artesanos locales viajó hasta Dinamarca para conocer el método de construcción vikingo y tras el regreso a Catoira dedicen construir la copia de un famosos drakkar, el Frederikssund, encontrado en el fiordo de Roskilde y que se expone en el museo de Roskinde.

Los temidos drakkars remontan el río Ulla

Los temidos drakkars remontan el río Ulla

Desde el muelle en el que estoy apostada se oyen los sonidos de los cuernos, los gritos de ÚR-SU-LA, ÚR-SU-LA, que llegan sin cesar.

El nerviosismo y las ganas de fiesta se palpan en el ambiente. Poco a poco se acercan los barcos cargados de vikingos hambrientos, enloquecidos, dispuestos a lo que sea por unas buenas raciones de mejillones, pulpo y vino tinto. Es lo que tienen los tiempos modernos, el botín más afamado ahora es la rica gastronomía gallega.

Los barcos hacen un recorrido a lo largo de la ría, pasan por detrás de una pequeña isla y regresan para adentrarse en tierras de Catoira a través del estrecho pasillo que le deja la multitud apostada a los pies de las Torres de Oeste.

La ría rememora tiempos pasados

La ría rememora tiempos pasados

Cuando los barcos se paran a unos metros de la orilla, los vikingos empiezan a saltar al agua, más bien al lodazal que los separa de tierra. En esos momentos empieza la fiesta.

Gritos, sonidos de tambor, vino tinto que corre por raudales emulando la sangre, huestes romanas que se unen al tumulto. Todo ello complementado con el humo y el olor del fuego que sale de las ollas que cuecen ricos mejillones de la ría y el delicioso pulpo a feira.

La lucha actual es entre vikingos, fotógrafos y cámaras de televisión, ¡me divierte esta batalla mediática!

¡Por fin llegamos a tierra!

¡Por fin llegamos a tierra!

Tras el desembarco me reúno con Carmelo que ha vivido la fiesta desde una de las embarcaciones a motor que acompañan (y afean) el recorrido por la ría. Juntos nos mezclamos con miles y miles de personas que bailan, cantan, comen y se mezclan con los vikingos y romanos.

En las explanadas que quedan a nuestra espalda empieza el performance del grupo Troula Animación y entonces la fiesta eleva su nivel. Al ritmo frenético de su percusión la gente se arremolina a su alrededor moviéndose frenéticamente. ¡Estamos en medio de la madre de las fiestas!

Por un momento nos olvidamos de las cámaras, de lo que sucede alrededor y nos dejamos llevar por la multitud en una fiesta bacanal donde el vino tinto es el protagonista.

Conseguimos acercarnos hasta la zona gastronómica, pero aquí se libra otra batalla, conseguir sitio y camarero que atienda. Los precios están por las nubes y decidimos que por hoy ya hemos tenido suficiente.

A pesar del barro que llevo encima nos vamos en pos de otra gran fiesta gallega, la del Albariño en Cambados. Y a ritmo de tambores, gaitas y muñeiras nos vamos abriendo paso a través de la explanada hacia la estación.

Vídeo de la Romería vikinga

Vídeo versión 3D

Consejos para superar una Romería vikinga y no morir en el intento

– Venir en transporte público. La localidad de Catoira cuenta con estación de RENFE desde la que parte un cómodo camino que lleva hasta las Torres de Oeste. También hay opción de líneas de autobuses o taxi compartido.

El coche dejarlo para otro día, ya que es muy difícil encontrar aparcamiento y la localidad se llena hasta los topes. La romería atrae alrededor de 40.000 personas.

– No vengas de blanco, ni bien vestida, aunque la ocasión se lo merezca. Mi peor error, venir de un blanco impoluto que al marchar se había transformado en un traje de lunares negros.

La romería conlleva una serie de “peligros” como que los garridos vikingos te tiren al lodo mientras intentas hacer una foto (¡¡¡por dios solo una!!!), te empapen de vino tinto o te abracen con sus cuerpos cubiertos de lodo. ¿Porqué nadie me previno para esto? ¡Menuda viajera estoy hecha!

– Prepara tu forma física semanas antes, toma unas clases de boxeo y sobretodo refuerza tus piernas para que nadie, absolutamente nadie pueda contigo a la hora de tomar posición para las fotos.

Si no te acercas lo suficiente a la zona del desembarco no sentirás el verdadero envite de la fiesta y tus fotos resultarán insulsas.

Entre el azote implacable de los vikingos, los empujones y codazos de los compañeros fotógrafos, bloggers, periodistas y demás elementos, contra los que tu no viniste a pelear, solo te queda poner la mejor de tus sonrisas y esperar que a ninguno se le ocurra tirarte barro o empaparte de vino.

A esto hay que sumarle verdaderos esfuerzos de equilibrista para no ser arrollada por las huestes normandas, el empuje de las centurias romanas y la avalancha del público que enloquece con la llegada de los vikingos.

Catoira

¡Prueba superada!

La Romería vikinga no es solo el desembarco del domingo. A lo largo de los días previos se celebran una serie de actividades relacionadas con el mundo vikingo, pero la estrella de la fiesta es la cena vikinga que se celebra el sábado noche en la explanda del Ulla. Perderte esta cena es perder un 50% de la Romería. (Evidentemente, no tenemos vídeo ni fotos de la cena, todo nos pilló de sorpresa).

– Calzado adecuado y protector para la cámara. Una de dos, o te descalzas o cargas con un buenas botas para sumergirte en el lodozal que separa la pradera del agua del Ulla. La cámara o la proteges o te arriesgas a que todo el barro y el vino caigan implacablemente sobre ella y entonces te conviertas en una loca guerrera dispuesta a batirte con el primer vikingo que intente hacer algo a tu compañera incansable de viajes.

¡En ese momento te olvidas de tu ropa blanca, de tus carísimas zapatillas de marca y de tus buenos modales femeninos! ¡ÚRSULAAAAAAAA!, te sale de repente el grito de guerra que llevas escuchando toda la mañana y te sumas a a fiesta, a la batalla por un hueco, al lanzamiento de barro y abres la boca para que el fuerte vino tinto de Ulla entre en tu cuerpo por el lugar por donde está acostumbrado a hacerlo.

Lucha encarnizada para abrirse paso entre la multitud

Lucha encarnizada para abrirse paso entre la multitud

– Aunque alguien se empeñe en decirte lo contrario, no te muevas del lado de las torres de Oeste, el desembarco se produce ahí y ¡no junto al muelle!.

Puedes pasar un buen rato viendo el ir y venir de los drakkars mientras el lío se monta justo a tus espaldas.

– Es posible que te pierdas si vas con un grupo o en pareja. Eso nos pasó a nosotros y cuando quise darme cuenta, Carmelo estaba felizmente embarcado en una de las barcas motoras que acompañan a los drakkars durante el remonte de la ría. Para ello, tener siempre un punto de referencia y volver allí en caso de pérdida, sobretodo si venís con niños.

Aprovechando que Carmelo no estaba a mi lado, me dejé llevar por mi lado más salvaje, abandonando mi zona de confort junto al muelle para luchar a codo batiente por un hueco en la zona del desembarco. ¿Quién dijo miedo?

La zona del muelle es la más tranquila para presenciar la romería

La zona del muelle es la más tranquila para presenciar la romería

– Prepara el asalto a tu bolsillo. Los precios de la comida y bebida en la gran carpa gastronómica son bastante elevados. La cena del sábado, más asequible, cuesta 20€ y los tikets se compran en la bilbioteca municipal hasta que se agotan.

La romería Vikinga es una alegre y divertida fiesta que supera la mera recreación histórica. El vibrante sonido de las gaitas, el ulular de los cuernos, los fieros gritos de los vikingos y el animado ambiente de mercado medieval de la explanada hacen olvidarte por un momento que estás en el siglo XXI y te trasladan a otros tiempos. A nosotros nos he resultado entretenida y muy frenética.

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

8 Respuestas

    • Eva Puente

      Pues imagina si es famosa Jordi que está denominada como fiesta de Interés Turístico Internacional, ahí es nada!. Nos alegra que te haya gustado y que despierte la curiosidad de más viajeros.

      Saludos, Eva y Carmelo

      Responder
  1. Silvia

    ¡Vaya como se lo pasan estos gallegos!
    Hace un tiempo había visto fotos que creo que eran de esta fiesta pero no sabia exactamente en que parte de Galicia era, ahora ya lo se. Aunque en agosto es mas complicado para nosotros ir quien sabe en un futuro.
    Tendremos en cuenta las recomendaciones y llevaremos objetivo largo y traje “guarreras” 😉

    ¡Un abrazo!

    Responder
    • Eva Puente

      que bien Silvia!, si, agosto suele ser un mes complicado. Nosotros por fin pudimos hacer un recorrido por algunas de las fiestas más interesantes del verano gallego.
      jajajaj, me imagino a todas con traje de “guarreras”, puede ser un momento único 🙂

      Abrazos!

      Responder
  2. Vero Touristear

    Qué interesante! Parece muy divertido. Aunque para ser sincera no conocía esta fiesta. Pero tomo nota para próximas ocasiones!

    Gracias por compartir 🙂
    Saludos

    Responder
    • Eva Puente

      De nada Vero, realmente es una locura colectiva :-). Pues toma buena nota y no te la pierdas en la próxima edición, merece la pena.

      Saludos Eva y Carmelo

      Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.