Diario de Cerdeña: Qué ver y hacer en Alghero en dos días

La bella Alghero (L’Alguer en catalán, S’Alighèra en sardo, Alguer en castellano) nos da la bienvenida a Cerdeña. 

Tras bajar del ferry que nos ha traído desde Barcelona hasta Porto Torres, tomamos la carretera SP42 para llegar a nuestro primer destino en la isla, Alghero, “la Barceloneta” sarda. Hay quien dice que es la ciudad más bonita de la isla.

Estamos muy emocionados con este viaje. Cerdeña ha sido un destino elegido casi sin tiempo, al que llegamos como finalistas al premio de mejor blog de viajes 2016 de Latitud Amex, pero al que le hemos podido sacar el jugo gracias a las magníficas recomendaciones de la presidenta de la asociación sarda de Barcelona y a la presentación de un número especial que ha realizado la revista Altaïr sobre la isla.

Posiblemente, este viaje sea uno de los mejor planificados hasta el momento, ya que normalmente nos dejamos llevar mucho por el libre albedrío. Nos esperan alrededor de quince días de road trip por Cerdeña. ¡Allá vamos!

La bella Alghero descansa sobre las plácidas aguas del Mediterráneo

Alghero, “La Barceloneta” sarda

Alghero es un ciudad rica en historia y patrimonio, conocida coloquialmente como “La Barceloneta” en clara alusión al origen de los repobladores de la localidad tras la Edad Media.

Cuando paseas por sus calles te sorprenderá escuchar el catalán e incluso verlo escrito en un buen número de fachadas. El dialecto alguerés está reconocido como lengua oficial y comparte espacio cultural con el sardo y el italiano.

Así es L’Alguer o S’Alighèra o Alghero, una interesante mezcla de culturas, texturas, lenguas e historias que la han convertido en una de las ciudades más atractivas de Cerdeña.

Fueron los genoveses quienes fundaron la ciudad en 1102 bajo mandato de la familia Doria a los que, tras la guerra con Venecia, le sucedieron las tropas aragonesas. El Reino de Aragón repobló la ciudad con catalanes, de ahí que el catalán se convirtiera en el idioma habitual. La ocupación catalana duró hasta el año 1707 pasando después al Reino de España quien en el año 1720 perdió el dominio de la ciudad y de la isla a favor del Piamonte. 

El casco antiguo contiene características arquitectónicas y urbanas que resultan familiares, sobre todo si vienes de Cataluña, ya que se aprecia un patrimonio similar al de muchas localidades medievales y renacentistas de la región. Poco a poco entendemos el sobrenombre de “La Barceloneta.”

El pequeño e insignificante puerto pesquero inicial de Alghero (nombre que procede de las abundantes algas que llegaban hasta aquí) se convirtió con el paso del tiempo en una de las fortalezas más importantes e inexpugnables de la isla.

Los torreones y la muralla proporcionan a la ciudad una identidad única y elegante apariencia que se refleja en las cristalinas aguas del Mediterráneo. Recorrer los baluartes junto al mar, contemplar doradas puestas de sol que iluminan los grandes bloques de piedra de murallas y torreones o sentarse en alguna terraza, es un relajado juego al que invita la ciudad.

Atardecer en Alghero

“La Barceloneta” es capital de la Riviera del Corallo (Rivera del Coral), zona costera del noroeste de Cerdeña conocida con este nombre por la cantidad de coral rojo que se pesca y del que salen preciosas joyas y exquisitos adornos desde época romana.

Alghero es famosa por su coral. El centro histórico está repleto de talleres y tiendas de este material. El tiempo transcurre sin que te des cuenta mientas disfrutas observando escaparates y tiendas en las que manos artesanas crean piezas únicas. Pero ojo, no todo lo que se vende es realmente coral, ¡que no te vendan gato por liebre!

Que ver y hacer en Alghero en dos días

Nos alojamos vía Airbnb en una bonita casa con patio muy cerca de la céntrica playa del Lido de San Giovanni. La zona está repleta de restaurantes y atracciones turísticas que incluye la avenida Giussepe Garibaldi y el agradable paseo marítimo del Lunguomare Barcellona

Las vistas desde esta playa son impresionantes, no es la típica playa tranquila, pero si que tiene las características de sus vecinas, aguas cristalinas, arena suave y paisajes espectaculares de la costa sarda.

Playa urbana del Lido de San Giovanni

Día 1. Llegada a Porto Torres, Necrópolis de Anghelu Ruju y L’Alguer Vella

Una hora y media más tarde de lo previsto, atracamos con el ferry en Porto Torre. No visitamos la localidad ya que la dejaremos para el último día, antes del embarque de regreso a Barcelona.

Alghero cuenta con aeropuerto, pero nosotros venimos con nuestro coche para realizar un road trip por la isla, por lo que llegamos en barco.

La strada provinciale 42 conecta las dos ciudades. Por el camino apreciamos algunos atisbos de lo que es la isla, pero precisamente esta carretera no es la más aconsejable para disfrutar del paisaje sardo ya que su trazado discurre por zonas industriales y urbanas.

Como siempre, la ventaja de viajar a tu aire y en coche es que puedes parar en cualquier lugar que llame tu atención, y en Cerdeña eso ocurre a menudo. Nuestra primera parada se produce en uno de los yacimientos arqueológicos más interesantes de la isla.

La necrópolis de Anghelu Ruju es la de mayor extensión e importancia de la prehistoria sarda. Estamos a tan solo nueve kilómetros de Alghero y ya hemos tomado contacto con una de las singularidades de Cerdeña, su excepcional patrimonio arqueológico.

Anghelu Ruju cuenta con treinta y ocho domus de janas (casas de hadas o de brujas), tumbas excavadas en la roca arenisca de diferentes formas y tamaños. Es la primera vez que vemos un lugar así y nos ha fascinando. El día que nos acompaña, de azul intenso con nubes blancas y viento fresco, provoca que el lugar sea aún más bonito.

Domus de janas, necrópolis de Anghelu Ruju en Alghero

Tras el primer encuentro con la historia de Cerdeña tomamos posesión de la casa que hemos alquilado. Comemos, descansamos y, ya entrada la tarde, decidimos ir a la búsqueda del casco histórico de Alghero.

La playa del Lido de San Giovanni y el paseo marítimo son las primeras referencias, a continuación nos topamos con el exquisito y exclusivo puerto deportivo. Yates, barcos, embarcaciones deportivas llenan los muelles del coqueto lugar desde el que se aprecia una imagen de postal de “La Barceloneta.”

Entretenidos nos tiene el azul del agua y los precioso reflejos que provocan las nubes. Poco a poco el puerto se va animando, llegan más turistas y locales para pasar la tarde en alguna de sus terrazas.

Puerto deportivo y perfil del casco antiguo de Alghero

Estamos en la puerta de acceso de la robusta muralla de época aragonesa, la Porta a Mare, que nos introduce por un pasadizo hasta el corazón de L’Alger Vella (Vieja Alghero).

Del primer sistema de fortificaciones genovesas no queda prácticamente nada, la muralla que apreciamos fue construida en época de Fernando el Católico. Cuenta con siete torreones y tres fuertes, un impresionante conjunto que te hace sentir pequeño debido al gran volumen de los torreones. 

El centro histórico es una monada, repleto de casas señoriales, colores, tiendas, talleres, recoletas placitas y un interesante entramado de calles adoquinadas (imposible pasear si vienes con tacón o con coche de bebes).

La Piazza Civica, corazón natural de l’Alger Vella, nos sorprende con un alegre ambiente ya que se celebra un festival de marionetas y música tradicional sarda.

La via Principe Umberto nos conduce por un sinfín de tiendas de artesanía, souvenirs, bares y heladerías hasta la catedral de Santa María que no se puede apreciar en su magnitud debido a lo estrecho de las calles. Su campanario ofrece las mejores vistas panorámicas de Alghero y a su lado se sitúa un imprescindible para los amantes del arte, el Museo de arte sacro, que aglutina las piezas más valiosas de las iglesias de la ciudad.

Los pasos nos llevan hasta el baluarte, el mejor mirador al frente marino de casas de colores situado en el Bastionni Marco Polo, de esos lugares que te provocan una sonrisa y de los que no quieres marcharte jamás.

Una alargada calle que discurre paralela al mar, elevada sobre las murallas que sirven de asiento improvisado para jóvenes, mayores, locales, turistas. ¡Qué belleza de lugar! 

Disfrutar de un atardecer aquí mientras tomas un gelato, no tiene precio. El tiempo transcurre, pero te da igual. ¡Igual que te da igual el resto del mundo! Te sientas y dejas que la colorida atmósfera invada cada poro de tu piel. 

La gente que va y viene, los niños que corren, los turistas que atestan las terrazas de pequeños bares y heladerías, las gaviotas, el sonido del mar, las risas improvisadas, el italiano, el catalán, el sardo… todo converge en un mismo momento, en un lugar concreto, y nosotros estamos justo ahí. La felicidad se manifiesta de sencillas maneras.

Invadidos por este espíritu seguimos caminando hasta el Torreón de San Giacomo, el camino gira hacia la izquierda y accedemos al Bastionne de Cristofo Colombola inmensidad del Mediterráneo y la pequeña cala en la que se asienta la ciudad vieja se abren frente a nuestros ojos.

La calle se ensancha en una gran plaza, la de Sulis, proporcionando un espacio cívico de bancos, miradores, terrazas y más casas de colores. El Sky Line del casco viejo es precioso a esta hora gracias a los dorados reflejos del atardecer.

Casas del frente marino

El atardecer ilumina el Sky Line de Alghero

Pero entre toda esta paleta de colores sobresale, magnífica, la densa, robusta y bella figura de unos veinte metros de altura conocida como Torre Sulis o L’Esperò Real una de las más importantes torres de defensa del bastión aragonés.

El interior se abre al público de manera gratuita y siempre encuentras alguna exposición.

Si por fuera impresiona, el interior consigue abrumarte, tienes la sensación de que kilos y kilos de piedra caerán en cualquier momento sobre tu cabeza. La gran bóveda interior es espectacular, igual que lo son las panorámicas que se observan desde su planta superior.

Torre dello Sperone o Esperò Real, conocida como Torre Sulis, herencia aragonesa en la ciudad

De camino al apartamento surcamos de nuevo las calles antiguas del corazón histórico. Si Alghero es bonita de día, la luz artificial de la noche consigue embellecerla aún más, sobre todo en determinados rincones, aunque algunos de sus famosos callejones quedan un tanto destartalados a estas horas. Imprescindible perderse por ellos, escucharás y olerás un Alghero diferente al turístico.

Nos ha sorprendido el contraste entre las vías comerciales y los callejones. Las primeras son rectas, de adoquines bien firmes, repletas de tiendas que atontan tu mirada; las otras son lugares pintorescos de encantadora decadencia, con terribles desniveles de adoquines que se clavan en tus pies y ventanas abiertas de las que sale el sonoro acento sardo… ¡Magnífica paradoja!

Día 2. Cabo Caccia, Gruta Neptuno, Cala Dragunara y enoturismo   .

Alghero es el punto de partida de un buen número de excursiones. La ciudad se visita prácticamente en un día por lo que el resto del tiempo puedes aprovechar para hacer escapadas y conocer su oferta de naturaleza y enoturismo.

Toca madrugar, queremos llegar pronto a la cueva de Neptuno y evitar las grandes afluencias de turistas ya que es uno de los reclamos de la isla.

Tenemos dos opciones de recorrido hasta la Cueva de Neptuno, o bien contratando una excursión completa de barco + guía que sale desde el puerto de Alghero (todo elpack sale por unos 20€ adulto), o  llegar con bus o coche hasta la punta del Cabo de Caccia.

Esta última será nuestra apuesta. Si te decides por ella (o bien por llegar en bus) le tienes que sumar un sobre esfuerzo añadido, salvar la espectacular escalera tallada en la roca del cabo que te lleva hasta la misma entrada de la cueva, con la nada despreciable cantidad de 654 abruptos escalones de bajada (que luego te tocarán subir).

La cueva cuenta con el segundo lago interior más grande de Europa. Si no tienes graves problemas de salud, o asma, o algún tipo de impedimento que te imposibilite afrontar la bajada y subida, te recomendamos la visita vía la Escala de Cabirol y no por el mar en barco, la recompensa visual merece la pena.

La zona protegida del Cabo de Caccia es espectacular y nosotros estamos contentos de habernos decidido al final por llegar hasta ella en nuestro coche. Las panorámicas que ofrece la carretera SP55 han quedado grabadas en nuestras retinas para siempre.

Mi cuerpo comienza a sentir flojera tras el empeño realizado en la escalera (mi anemia férrica me impide hacer ciertos esfuerzos físicos) por lo que decidimos buscar un lugar para comer. Entre la bajada, visita y subida se nos han ido varias horas.

Conducimos tranquilos por la estrada local del Área Marina Protegida del Capo di Caccia. A veces, la vista nutre más que la boca. La parada para comer la hacemos a pocos kilómetros de la atractiva y paradisíaca Cala Dragunara en el corazón del Parque Natural Regional de Porto Conte. La playa de esta cala es uno de los lugares más bonitos que hemos podido contemplar en nuestros viajes.

La tarde la dedicamos a nuestra gran pasión, el enoturismo y Cerdeña ofrece una excelente oferta en este sentido. A unos diez kilómetros de la ciudad de Alghero destacan dos grandes bodegas, Cantina Sella & Mosca y Cantina Santa Maria La Palma, dos maneras de entender el vino y la viticultura, a pesar de la poca distancia que las separa, parece que cada una pertenece a un mundo.

Las visitamos tras las recomendaciones de Claudia, presidenta de la asociación de sardos en Barcelona, que compartió con nosotros una buena colección de propuestas. 

Enoturismo en Cerdeña, otra manera de conocer la isla

Alghero nos recibe de nuevo con los brazos abiertos cuando el sol desaparece en su horizonte. Dejamos el coche (que ya empieza a transportar vinos de la isla) bien aparcado para adentramos en los Jardines de Giuseppe Manno en la Via Catalogna. 

La grandiosa Porta Terra indica la entrada a L’Alguer Vella desde el interior. Callejeamos sin sentido, descubrimos antiguos trazos de historia en el suelo y restos de muros que surcan, como cicatrices del tiempo, algunas plazas y calles.

De nuevo percibimos el contraste entre un Alghero impoluto y otro que sabe a decadencia del que pareciera que en cualquier momento saldrá a tu paso un pirata, un corsario o un jefe de la camorra (salvando las distancias).

Es lo que provoca la noche algueresa, la imaginación se dispara entre sus calles estrechas.

Alghero by night

Buscamos un lugar para cenar mientras nos siguen sorprendiendo torreones, como el San Giovanni, iglesias y antiguos palacios.

A pesar de la buena colección de restaurantes de todo tipo, precios y estilos, el olor a pizza nos embriaga. Una larga cola de gente (locales y turistas) llama nuestra atención y sin querer encontramos uno de los sitios mejor valorados de la ciudad, la pizzería Al Gambero.

Por unos cinco euros hemos comido una de las mejores pizzas al corte de nuestra vida, el local es un take away que facilita mesas y sillas en la calle en las que puedes comer tranquilo, la plaza también ayuda con su encanto, es una de las más ambientadas del centro.

Hemos probado la propuesta estrella del local, recomendada por todo el mundo, la pizza-pat, jugosa pizza con patatas fritas ¡Allí donde fueres, haz lo que vieres! Y con el estómago lleno tenemos el mejor final posible a nuestra visita a Alghero, “La Barceloneta” sarda. 

Un pizza-pat en Al Gambero, broche final a nuestro recorrido por Alghero

Por la mañana abandonamos la ciudad rumbo a la provincia de Oristano. Recorreremos una de las carreteras panorámicas más famosas de la isla, la que lleva desde Alghero hasta el pueblo de Bossa, de ahí seguiremos hasta la localidad de Cabras en la provincia de Oristano por la que realizaremos un tour de cuatro días.

Puedes seguir nuestro viaje por Cerdeña en la siguiente parada: Bossa, uno de los pueblos más bellos de Italia.

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

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