Diario de la Provenza III – Arles, Van Gogh no estaba loco

En el tercer día de nuestras vacaciones hemos decidido visitar la gran capital de la Camarga y puerta de entrada a la Provenza: Arles, conocida como la pequeña Roma de la Galia. Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Hito importante en el Camino de Santiago y lugar donde Vicent Van Gogh pintó la mayor parte de sus creaciones más famosas.

Con estas premisas ¿qué más se puede pedir?

La casa donde el artista pintó uno de sus cuadros, La chambre

Lo de Arles, no tiene explicación. Intentar describir brevemente con palabras todas y cada una de las sensaciones que esta pequeña ciudad ofrece al visitante es como querer tocar el sol.

Como ocurre en cada una de las localidades que hemos visitado en este viaje, nos topamos con una atractiva mezcla entre patrimonio histórico-artístico y exquisita decadencia burguesa. Entre ruinas cargadas de historia y encantadoras calles provenzales. Entre innegable sabor francés y toques taurinos. Una mezcla ponderada de diferentes cosas que explica su atractivo.

Rincones de Arles

En esta ocasión y presintiendo lo que luego descubrí, siento la necesidad de acercarme a la oficina de turismo para que me expliquen los lugares más interesantes de la ciudad aunque siempre intento que no me lo cuenten todo, ya que el factor sorpresa es base en mis viajes.

Pero, hay tanto por ver y descubrir en esta ciudad que se hace necesario el asesoramiento. Tras dar las gracias y comprar un dedal para mi colección, salgo de la oficina bloqueada con tanta información. Arles da para varias jornadas y nosotros la recorremos en una mañana. ¡Tarea imposible!

Teatro romano en el centro de la ciudd

Aunque a veces puede parecer ridículo, las mejores opciones para conocer una localidad es montarte en el típico tren que hace el recorrido turístico. En el caso de Arles es todo un acierto, porque luego puedes discriminar que es lo realmente interesante de la paja. El recorrido en el tren turístico, al que Bicho (nuestra mascota) también accede, está muy logrado.

Además de recorrer calles y calles, salir a las afueras de la ciudad, subir por estrechas callejuelas, rodear el teatro romano, el anfiteatro y las termas, sirve para refrescarte.

Termas de Constantino, otra de las joyas romanas de Arles

Hoy ha hecho un día de calor seco e intenso en Arles y el frescor del recorrido en tren es de agradecer. Otro gran acierto ha sido comprar un abono para acceder a todos los monumentos romanos de la ciudad, ¡te ahorras unos euros!

Interior de las Arenas

¡Van Gogh no estaba tan loco cuando decidió instalarse en esta preciosa villa! en ella, gracias al apoyo de su gran colega Gauguin, realizó una de sus grandes obras de arte: “La noche estrellada”El puente sobre el omnipresente Ródano le sirvió de modelo para una de sus obras maestras.

Actualmente todo Arles se enorgullece de su arisco vecino, pero en su momento, Van Gogh tuvo que marchar ya que fue considerado “persona no grata”. Me sorprende la cantidad de admiración que provoca el artista en una ciudad de la que fue literalmente expulsado.  ¡Cosas del turismo!

Muelle del Ródano en el que se inspiró Van Gogh para su “Noche estrellada”

Qué decir de Arles, pues que hay que respirarla con tranquilidad, pasear por sus calles, visitar los maravillosos monumentos romanos que conserva, enriquecerse de su patrimonio y de su magnífica Historia.

La Provenza en mayúsculas se siente en esta bella ciudad. Las ventanas de las casas con sus maderas pintadas de infinitos colores, las flores, las macetas, el olor a lavanda y a los jabones de la Occitania, los manteles y paños provenzales.

Los colores de vida, azules, amarillos y naranjas infinitos, se mire por donde se mire todo está en perfecta armonía. Yo me pregunto, ¿nadie ensucia en la Provenza? debe haber duendecillos que limpian continuamente las calles de esta región y legiones ocultas de manos invisibles que colocan todo en un perfecto orden, a veces, debo añadir, de excesiva postal.

Además de todo esto existe una inseparable banda sonora: la chicharra. Su constante criqui consigue que recuerdes constantemente el pegajoso calor provenzal, pero si te acostumbras a ella, te mece junto al Mistral en una somnolienta sensación de sueño estival de lujosa felicidad.

El esplendor provenzal en balcones y ventanas

Aprovecho para recomendar una serie de cosas a tener en cuenta para viajar por la Provenza, sobre todo si es verano: un sombrero (imprescindible), protección solar a mansalva, gafas de sol (la luz es muy fuerte), agua, agua y agua, un gran bolso donde meter: desodorante, ropa de recambio, cámara de fotos con batería llena, y por supuesto, un acompañante que comparta contigo tus deseos de ver belleza, arte e historia. Para finalizar, zapato cómodo y ¡la cartera llena! (lo último es muy importante).

La pequeña Roma de la Galia ¡y con razón!

Cuando estamos sobrecargados de historia, belleza y arte, descubro que hemos dejado sin visitar un lugar especial, mágico, esotérico.

Gracias a que la ciudad está muy bien señalizada y a que en el cupón que compramos nos sobra un tique que pone: Les Alycamps. Pues, menos mal, porque la visita a este lugar nos ha relajado.

Les Alycamps es una zona de Arles única, queda apartada de los circuitos megaturísticos, ya que está a las afueras. Después de tanto paseo arriba y abajo, tanto monumento, la mayoría olvida un lugar “especial” de esta ciudad.

A Van Gogh y Guaguin no les ocurrió, pues de sus incesantes paseos por aquí salieron grandes obras de arte de estos pintores.

Iglesia de San Honorato en Les Alycamps

Merece la pena disfrutar de esta necrópolis, primero por que el color verde y los juegos de luces que el sol hace con los árboles es especial. De repente Arles se convierte en nostalgia, en romanticismo. Ahora entiendo los cuadros de Guaguin y de Van Gogh. Los colores casi irreales y ese inmenso toque melancólico salieron de aquí.

Merece la pena por la soledad, no hay casi nadie y la sensación de tranquilidad es extasiante y por último, pero no menos importante, la posibilidad de ver tumbas paleocristianas, griegas, romanas y medievales.

Sarcófagos con inscripciones en latín, griego, occitano y celta salpican el lugar. Para mí ha sido un descubrimiento saber que este lugar es un hito importante de mi adorado Camino de Santiago. ¡Ya decía que el lugar desprende magia! Es lo que más me ha gustado de Arles.

A mi acompañante le doy las gracias por su infinita paciencia y por entender mi pasión por “las piedras”. Bicho sonríe y encaja dignamente otro día entre la historia.

Tumbas y sarcófagos en el Camino de Santiago

Tras una deliciosa comida dejamos atrás Arles para adentrarnos aún más en la famosa Provenza.

La carretera que nuestra “queridísima compañera de viaje, Marlene” (sabia y experta vocecita del GSP) escoge para llegar hasta Saint Remy de Provence parece sacada de un cuento de hadas. Kilómetros y kilómetros de arboleda hacen que viajes en un espejismo del paraíso.

Los tonos verdes que los rayos del sol provocan mientras juegan con las hojas de los gigantescos plataneros que habitan en estas carreteras resultan irreales. Yo me pregunto ¿es posible tanta perfección? ¿¿¿Dónde está la trampa???

Sencillamente no la hay o yo no la he descubierto, simplemente me dejo llevar por esta perfecta armonía. Aunque a veces pueda parecer algo artificial tanta belleza, tanta paz y tranquilidad, La Provenza es así, no hay más que decir…

Próximo destino: Saint Rémy de Provence y Les Baux de Provence.

Nota de autora: Este relato forma parte de mi primer “blog de viajes” que comencé en el año 2009 que quedó en el cajón del olvido del disco duro de mi viejo ordenador y ahora me ha apetecido compartirlo con todos nuestros lectores y amigos. ¡La Provenza bien merece ser compartida! Pedimos disculpas por la calidad de las fotos ya que la mayoría son analógicas y el paso a jpg no les ha sentado muy bien.

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

7 Respuestas

  1. Pablo

    ¡Buenas!
    Enamorado de la entrada. Hace ya años que quiero ir a la Provenza, a disfrutar de sus parajes, de sus alegres villas. Y aunque aún no he dado con el momento justo, descubrir todos esos detalles sobre Arles creo que me será de gran utilidad. Te invito a pasarte por mi blog de viajes cuando quieras.
    Un saludo

    Responder
    • Eva Puente

      Un saludo Pablo!!! uchas gracias por tus palabras, animan mucho a seguir compartiendo nuestras experiencias viajeras. Me alegra que el relato de Arles te anime a visitar La Provenza, es una zona muy turística, peor si sabes rebuscar puedes encontrar aunténticos tesoros. Arles es uno de ellos 😉

      Por supuesto que miraremos tu blog!
      Un abrazo viajero!
      Eva y Carmelo

      Responder
  2. Maria - Emociones Viajeras

    ¡Hola Eva!
    Estamos deseando volver a Francia, pero me temo que la próxima visita será a Disneyland… le tenemos muchas ganas a Francia, sobre todo porque es muy versátil en cada una de sus regiones (La Provenza, Normandía, la Bretaña, Alsacia… por poner algún ejemplo). De momento, con este artículo nos has puesto los dientes más que largos. Tomamos nota!
    Un abrazo.

    Responder
  3. Belén (Mis viajes y sensaciones)

    Que recuerdos me a traído tu post, fue nuestro primer viaje a Francia: Nimes, Arles, la Camargue… que ganas tengo de regresar de nuevo a Francia. Aunque creo recordar que de Arles solo vimos el teatro romano, porque la iglesia de San Honorato no me suena. Un abrazo

    Responder
    • Eva Puente

      Nos alegra mucho saber que nuestros post también consiguen traer buenos recuerdos a los viajeros ;-). No me extraña que los tengas, la zona es preciosa y está cargada de rincones únicos.

      Pues si no recuerdas la iglesia, ya tienes una razón para volver 😉

      Un abrazo,
      Eva y Carmelo

      Responder
  4. Maruxaina

    Arles es uno de mis grandes lugares pendientes en Francia, adoro la obra de Van Gogh 💜 Me ha gustado mucho el relato… a ver si cuándo lo visitemos encuentro algún duendecillo!!!
    Abrazos!!!

    Responder
    • Eva Puente

      Muchas gracias Maru!!!! no te imaginas lo que te espera! Arles es una joya, uno de esos rincones que pasa casi desapercibido, pero que contiene tanta historia, patrimonio y rincones con encanto que provoca un verdadero shock en el viajero o visitante.

      Nosotros tenemos pendiente volver por la zona y disfrutar de nuevo de su encanto.

      Un besazo guapa!
      Eva y Carmelo

      Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.