Loja, la ciudad del agua en la Ruta de Washington Irving

Nunca habíamos oído hablar de Loja. Esta impresionante localidad granadina salió a la luz cuando, tras leer “Cuentos de la Alhambra” de Washington Irving, decidimos emular al viajero romántico y seguir sus pasos por uno de los itinerarios culturales europeos que forman parte de las Rutas del Legado Andalusí

Las casualidades son curiosas formas que tiene el destino de mostrarte o confirmarte algo que quieres hacer, por ello, durante nuestra visita a FITUR (Feria Internacional de Turismo de Madrid) conocimos en persona a la concejala de turismo de Loja, Paloma, que se acercó hasta nosotros tras nuestro paso por el stand de Osuna situado a su lado. 

Paloma ofreció todo el apoyo de su concejalía en nuestro paso por la localidad y, desde ese momento, Loja se convirtió en uno de los platos fuertes del periplo andaluz que comenzaríamos días después.

La cantidad de información aportada y el infinito número de posibilidades de ocio, de historia, de cultura, patrimonio y gastronomía con los que cuenta la localidad nos convenció para conocer lo imprescindible de Loja en una jornada.

Abandonamos la provincia de Málaga, La señora de la Altura (Archidona) ya forma parte del recuerdo, con ella cerramos otra nueva etapa por tierras malagueñas. Loja nos da la bienvenida al Reino de Granada y anuncia el final del viaje. 

Intentar hacer un resumen aquí de la historia de Loja es tarea imposible. Su extraordinario pasado y el legado que se desprende de él han llevado a la localidad a ser reconocida Conjunto Histórico-Artístico.

Washington Irving la describe así tras su emotiva llegada a la primera de las etapas granadinas de su periplo viajero por el corazón de Andalucía: «Nuestra ruta vespertina nos llevó por un vertical y escarpado desfiladero montañoso llamado Puerto del Rey… Al anochecer, el camino ofreció a nuestra vista, tras rodear una colina, la famosa ciudad fronteriza de Loja, que rechazó a Fernando desde sus murallas Por su situación dominante a las puertas de este paso montañoso, Loja ha sido denominada, con notorio acierto, la llave de Granada». Fuente: Rutas del Legado Andalusí.

Loja, última frontera de al-Andalus

La mejor manera de conocer su rico pasado es con la visita guiada al Centro de Interpretación Histórico que funciona como oficina de turismo en pleno corazón de la localidad.

Paneles informativos, restos arqueológicos y audiovisuales nos conducen por la historia de la villa cuyos orígenes se remontan, según Fray Juan Seco, al momento en que Túbal, uno de los descendiente de Noé (si,si, ¡el del arca!) funda la ciudad de Loja bautizándola con el nombre de Alfeia allá por el 2163 antes de Cristo. Tan solo con esta leyenda, Loja ya atrapa.

Aunque su historia real se inicia en el Paleolítico y continúa en época de íberos, romanos y bárbaros, el momento de esplendor de la ciudad llega con los musulmanes. La dimensión urbana y la ubicación estratégica de la Madina Lawsa como llave del Reino de Granada la convierten en una de las joyas de al-Andalus.

El polígrafo Ibn al-Jatib, uno de los personajes más influyentes de esa época, describe así su ciudad natal: «tiene rostro risueño, un aspecto fascinador, un río de copiosa corriente y muchos arroyuelos, frondosas arboledas… jardines y verdaderas delicias. Allí se encontraba cuanto podía apetecer de molinos de rueda y de mujeres hermosas, que curaban los males del corazón… ». Fuente: Legado andalusí.

Tras la conquista de la plaza por parte de los Reyes Católicos, Loja pasó a ser conocida como “Flor entre espinas” frase que identifica el escudo de la localidad y que se atribuye a la reina Isabel La Católica.

Nuestro paseo por Loja

Tal y como nos está pasando a lo largo de nuestra ruta, en Loja también somos conscientes de que un solo día para visitar localidades repletas de atractivos es un sacrilegio para unos viajeros tranquilos y poco dados a la acumulación de chinchetas en el mapa, pero el tiempo no nos permite hacerlo de otra manera.

Loja no es ciudad de un día, aunque si se planifica bien la visita puedes conseguir una interesante visión del lugar y unas irremediables ganas de volver en otro momento (Nosotros nos la imaginamos bajo el sol de primavera o con los rayos dorados del otoño, ¡debe estar preciosa!)

Un cielo gris, casi negro, y una fuerte lluvia nos dan la bienvenida a la denominada “Ciudad del agua”, curiosa manera de confirmarlo. Realizaremos la visita según el plano informativo que nos han enviado desde la oficina de turismo. ¡una buena manera de recorrer la ciudad sin perder detalle!

1. El mirador de Isabel. Situada en el estrecho valle que forma el Genil a su paso por la Sierra de Loja y el Monte Hacho, Loja muestra orgullosa su rico patrimonio desde este mirador.

Sobresalen la imagen de la Alcazaba o Casa de los Alcaides que compite con la majestuosa torre campanario de la Iglesia de la Encarnación.

Aromas de Al-Andalus impregnan el aire, ecos de reconquista, sonidos del agua y leyendas de Washington Irving que se mezclan con los sonidos de los sables que tanta fama dieron a algunos de sus personajes más famosos como Narváez, el Gran Capitán o Ali Atar entre otros.

Mucha, excesiva historia para ser digerida en un solo día… La lluvia, de momento, nos da una tregua para continuar disfrutando de los imprescindibles de Loja.

Mirador de Isabel, el mejor punto de partida para visitar Loja

2. Mirador de Silvanya. En el barrio del Mesón Arroyo que introduce al visitante en el casco antiguo se puede contemplar la imagen elegida por el director Leo McCarey para representar al país de Silvanya en la película “Sopa de Ganso” de los hermanos Marx.

A pesar de la persistente lluvia que cae en eses momentos decidimos bajarnos del coche y acercarnos al balcón en el que se sientan las esculturas de los simpáticos hermanos. ¡Esto si que no nos lo esperábamos!

Hermanos Marx en el mirador de Silvanya

3. Mausoleo de Narváez. Seguimos en el barrio del Mesón del Arroyo unos metros después del mirador accedemos al Mausoleo del General Narváez, uno de los grandes protagonistas de la historia española durante el siglo XIX ya que ejerció la presidencia del país en siete ocasiones.

El conjunto está catalogado como monumento y contiene los restos de toda la familia del político y militar, así como enseres, mobiliario y piezas de su época.

Conocido como el “Espadón de Loja”, la estatua de Narváez, preside la plaza de la Constitución en pleno corazón de la villa.

Estatua del General Narváez, uno de los personajes famosos de Loja

4. Centro de Interpretación Histórico. En uno de los laterales de la plaza de la Constitución se sitúa la oficina de turismo y atención al visitante que es además un interesante centro interpretativo de la historia lojeña.

La historia de Loja se merece una pausada parada aquí, ya que a partir de las explicaciones, de los paneles informativos y del audiovisual, la ciudad y lo visto hasta el momento cobra sentido.

Cobra sentido la cantidad de esculturas, estatuas y murales dedicados a un buen númereo de personajes lojeños, cobra sentido el patrimonio monumental y gastronómico, así como cobra sentido que Washington Irving decidiera pasar por aquí e inmortalizar algunas de sus leyendas.

Punto informativo de la ruta de Washington en el Centro de Interpretación Histórico

Descubrimos en el centro de interpretación el gran número de importantes personajes vinculados a Loja que presiden también un buen número de calles, miradores o puntos de interés de la villa como: Ali Atar, viejo caudillo gobernador de la ciudad (su agarrida figura se encuentra en la Mirador Arqueológico del Barrio de la Alcazaba) su hija Moraima, esposa de Boabdil, último rey granadino (que enternece con su desconsolada figura a los pies de la Alcazaba). Ibn al-Jatib, nacido en Loja (1313), ilustre polígrafo y visir de la corte de la Alhambra (algunas casas del barrio medieval contienen murales con sus pensamientos y escritos).

Gonzalo Fernández de Córdoba “El Gran Capitán”, fue alcaide de la fortaleza de Loja entre 1508 y 1515, su figura quedó vinculada para siempre a la historia lojeña. Ya he hablado antes del General  Ramón Mª Narváez y Campos, uno de los hijos predilectos de la villa.

No podemos olvidar en este repaso a otras importantes figuras que forman parte de la historia de Loja, la reina Isabel I de Castilla o al gran escritor norteamericano, al que seguimos sus pasos a través de Andalucía y que, con su idealiza imagen romántica, recorrió estas tierras inmortalizando sus historias y leyendas en diferentes obras.

¡Menuda historia! Nosotros quedamos gratamente sorprendidos con esta localidad a pesar de que la visitamos en un día gris y lluvioso.

5. Los Roscos de Loja. En uno de sus laterales de la plaza de la Constitución entramos en la Pastelería Santa Teresa ¡imposible no hacerlo! El abuelo de Antonio, maestro pastelero y actual propietario, se puso al frente de este local para recuperar una de las tradiciones gastronómicas más deliciosas de la ciudad.

Da igual si no te gusta lo dulce, da igual si es hora de comer o no, ¡da igual todo! si vienes por Loja, Santa Teresa es una parada obligatoria en tu recorrido.

El recuerdo andalusí se hace patente en muchas de las recetas y productos que Antonio sigue elaborando de manera artesanal. ¿El premio? Degustar las riquísimas Roscas de Loja, uno de sus productos gastronómicos más reconocidos.

Antonio y su equipo nos acogen en la Pastelería Santa Teresa para conocer el secreto de las Roscas de Loja

6. Un precioso arco de herradura medieval, junto a la antigua Sala de los Cabildos (actual Centro de interpretación histórico), da acceso al Barrio Medieval o de la Alcazaba.

Una pronunciada pendiente y una sucesión de empinadas cuestas nos elevan hacia la Alcazaba y el Palacio de los Alcaides, parece que hubiéramos traspasado una puerta hacia otro tiempo y lugar.

Entramos en la antigua Madina Lawsa de bonitas casas blancas, calles empedradas, preciosas vistas y una interesante colección de murales que aluden a antiguos personajes de época nazarí.

Antigua Medina Lawsa, actual barrio de la Alcazaba

En lo más alto del barrio se visita el Museo de la Ciudad situado en La Casa de los Alcaides Cristianos.

Diferentes plantas y salas conducen al visitante a través de la historia y costumbres de Loja. El edificio de planta regular fue edificado en el siglo XVII por Pedro de Tapia y Clara del Rosal sobre los cimientos del primitivo castillo árabe del siglo XIII.

Recinto de la antigua Alcazaba en el que sobresale La Casa de los Alcaides

Lo más emocionante se encuentra en el patio de armas. Si no tienes problemas de movilidad podrás bajar hasta la parte mejor conservada de la Alcazaba, el magnífico aljibe nazarí que contaba con una capacidad de 286 metros cúbicos de volumen de agua que abastecía a la población.

Interior de la  casa de los Alcaides Cristianos

El Patio de Armas permite una panorámica de casi 360º del núcleo urbano. La sensación que se tiene desde aquí arriba es magnífica mientras observas el entorno urbano y natural de Loja.

Merece la pena deambular por las callejuelas para acabar en otro de los platos fuertes del barrio, el Mirador Arqueológico de la Alcazaba al que se accede a través de una de las torres defensivas de la antigua muralla.

Una vez arriba se divisa el Monte Hacho en cuyas faldas se asienta el barrio de San Francisco, el palacio de Ali Atar o la Iglesia de San Gabriel. Nos han asegurada que con buen tiempo se puede ver la cascada conocida como “Cola de Caballo” y Sierra Nevada ¡Que pena de día gris!

Mirador Arqueológico de la Alcazaba

7. En nuestros viajes prestamos una especial atención a los productos locales y la gastronomía del lugar. Loja no iba a ser menos por ello os recomendamos una visita a la Cooperativa San Isidro, la mayor de España que cuenta con más de tres mil socios.

Hemos conocido todo el proceso de elaboración del aceite Loxa, la reutilización de los “desechos” que genera la aceituna y los nuevos proyectos de la cooperativa que en breve diversifican con otro producto local, el espárrago.

Un buen cargamento de aceites de la cooperativa se vienen para casa junto a los que ya compramos en Estepa y Fuente de Piedra.

Aceite Loxa de la Cooperativa de San Isidro

Para conocer los sabores de esta tierra paramos a comer en uno de los restaurantes que más personas nos han recomendado a lo largo del día y que presume de ser uno de los mejores de la localidad.

Porra lojeña, aceite local y garbanzos con espinacas, algunas de las especialidades que degustamos en el tranquilo restaurante Flati.

Platos lojeños antes de continuar la ruta

8. El Centro de Interpretación del Agua. Como Ciudad del Agua, Loja ha apostado por un moderno equipamiento que pone en valor la importancia de este elemento en la localidad y su entorno.

El agua se hace patente en la Fuente de los veinticinco caños, en el Monumento Natural de los Infiernos o en las piscifactorías de la cercana Riofrío, pequeña pedanía y joya desconocida que forma parte de los atractivos de Loja.

¿Lo más curioso del centro? su forma de cubito de hielo. Junto a él se inicia un agradable paseo por el río Genil, por sus puentes y antiguos molinos aceiteros.

Gotitas de lluvia en el Centro de Interpretación del Agua

 9. El mirador de los Infiernos. El último lugar que visitamos en Loja se relaciona con el personaje al que seguimos los pasos, Washington Irving, ya que fue él quien dio fama a este paraje declarado como Monumento Natural.

El mirador ofrece unas privilegiadas vistas a la Cola de Caballo que forma el arroyo Manzanil al despeñarse en las aguas del Genil en un desnivel de unos nueve metros de altura

Imaginamos que en otro momento este idílico lugar está en mejores condiciones. No sabemos si por ser invierno, o por la escasa agua que llevaba el río, o por la dejadez de las administraciones, pero la expectación con la que hemos llegado no se ha cumplido (En el momento en el que nosotros lo visitamos no bajaba mucha agua y además el lecho del río parecía más un basurero que un monumento natural).  Eso sí, la leyenda de almas en pena que relató el escritor romántico que da nombre al lugar sigue intacta.

A pesar del lamentable estado en el que hemos encontrado el río, quedamos encantados con el paraje que envuelve el lugar. Además, a no más de diez minutos caminando nos encontramos cara a cara con la primera de las estatuas dedicadas a nuestro “mentor viajero”. ¡La única que hemos visto hasta el momento en toda la ruta!

Mirador de los Infiernos, leyenda relatada por Washington Irving

¡Que mal final para un día tan magnífico! No obstante regresamos al coche con una amplia sonrisa, ¡Loja nos ha sorprendido tanto! Nos ha llenado de historia, de patrimonio, de gastronomía, de maravillosas y amables  personas que nos han transmitido su amor por estas tierras.

Desde el equipo de la oficina de turismo, a Antonio el pastelero o el responsable de la Cooperativa San Isidro, emanan un conocimiento 100% local y genuino que consigue atraparte.

Vídeo de Loja

versión en 3D.

Nos hemos dejado mucho por ver, por conocer y disfrutar en esta localidad, pero el tiempo manda. La ciudad de Granada nos espera ansiosa para acoger los últimos días de nuestra ruta literaria.

A lo lejos, oímos los ecos de “Cuentos de la Alhambra”, Washington Irving nos espera en el magnífico palacio nazarí que le sirvió de alojamiento y nosotros tenemos ganas de emocionarnos junto a él en los lugares que le inspiraron.

¡Gracias Loja por una bella jornada! ¡Granada, allá vamos!

Próximo destino de la ruta: Granada, el embrujo hecho ciudad.

Nota de autora: Agradecemos al equipo de la oficina de turismo de Loja su ayuda y apoyo en la visita realizada a su ciudad, y aunque ya lo hacemos al principio, nuestro mención especial a Paloma, Concejala de Turismo de la localidad que nos ha acogido con tanta amabilidad. 

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