Diario de la Provenza II – Orange, Châteauneuf du Pape y Avignon

Nuevo día y nueva ruta por esta impresionante región del sur de Francia. Hoy hemos decidido hacer una ruta cultural siguiendo el curso del Ródano que nos llevará a conocer tres sitios históricos de mayor o menor fama: Orange, Châteauneuf du Pape y Avignon. Más de doscientos kilómetros de recorrido entre ida y vuelta desde Saintes Maries de la Mer.

El primer lugar de nuestra ruta es Orange. Nada más llegar a la entrada de la ciudad sientes que hay mucho por ver y descubrir, los letreros con las indicaciones hacia el teatro y arco romanos o los museos, van dando pistas del poderío patrimonial de la apacible y tranquila villa provenzal con nombre de dinastía real.

Hoy, a diferencia de ayer, hemos madrugado y se nota ya que no hemos tenido problemas en las carreteras aún siendo domingo.

Después de un tranquilo paseo desde el aparcamiento público (pero no gratuito) en el que dejamos el coche, llegamos al lugar donde se esconde una de las joyas arquitectónicas de Europa: el Teatro Romano de Orange.

Desde fuera su imponente estructura y el estado de conservación muestra que nos encontramos ante un edificio magnífico y así es, ya que el teatro romano de Orange es el mejor conservado de Europa, y se encuentra prácticamente intacto. ¡Es la primera vez que vemos un teatro romano de estas características!

Fachada escénica del teatro romano mejor conservado de Europa

Bicho (nuestra mascota) también nos acompaña y una vez más Francia nos sorprende (ahora entiendo porque no hay abandono de animales), carteles en la pared de la entrada nos recuerden que nous amis le chiens son bienvenus (nuestros amigos los perros, son bienvenidos).

Hoy aprenderá nociones de historia y con él podremos disfrutar tranquilos de este espectacular lugar. Todas las familias van con sus perros atados y con bozal, no hay problema, ¡están bien educados! Y como Bicho es tan guapo, pues cae bien y entra sin problemas. Una señora nos dice: C’est un chien très gentil, es verdad nuestro perro, para ser español, esta muy bien educado.

No he dicho nada hasta ahora, pero los franceses del sur son una gente amable, sonriente, cálida, y su acento es muy musical, no me resulta difícil entenderlos (me recuerdan mucho a los andaluces, por su forma de disfrutar de la vida, su simpatía, su calor). ¡La Provenza tiene mucho encanto y no sólo por sus famosas hierbas!

Orange, bien merece una parada, los vestigios romanos que se conservan y el encanto burgués de la ciudad hacen una combinación perfecta. Al salir de la ciudad, inevitablemente te debes detener, ya que el impresionante arco del triunfo con el que te encuentras de golpe hace necesaria la visita.

Arco del Triunfo en Orange

Para los amantes del arte romano es recomendable el museo de historia antigua de la ciudad. Imprescindible hacer la visita con audio-guía. El sonido, las explicaciones, las voces tan bien elegidas en cada punto de interés del lugar, la ambientación. Estas visitas no se pueden hacer a la ligera ya que nada tendría sentido. Bicho se ha portado muy bien. ¡Le han impresionado tanto estas piedras que no ha hecho ni pipí, no le ha apetecido ensuciar la historia!

Mientras recorremos los diferentes espacios del teatro, un ser invisible ha empezado a inundar todos y cada uno de los rincones de la ciudad, el Mistral.

El viento que sopla por toda la Provenza, por fin nos ha visitado y ha hecho que el intenso calor se mitigue. Hoy estará con nosotros como compañero de viaje. Su impresionante furor nos ha dejado instantáneas muy graciosas, con las orejas de Bicho totalmente desplegadas y en mi caso, con los ojos cerrados en muchas fotos.

Gradas del Teatro romano de Orange

El siguiente destino de nuestra ruta ha sido un pequeño y pintoresco pueblo vitivinícola, pero grande en extensión de tierras, viñedos e historia.

Entre Orange y Avignon, se encuentra Châteauneuf du Pape. La carretera de acceso al pueblo está salpicada de un buen números de bodegas y tiendas degustación en las que se puede catar y comprar uno de los caldos más increíbles del país vecino, el vino Châteauneuf du Pape.

Ha sido un regalo poder disfrutar de este petit village. La imagen desde la carretera impresiona, sobre todo por las vistas del fantasmal Château en ruinas que parece caer sobre el pueblo. No hay mucho gente visitándolo y eso le ha dado más encanto aún si cabe.

Mi pasión por el mundo del vino ha hecho de hoy una de las jornadas más maravillosas de las vividas en esta semana. Realizar una cata en una bodega, poder comprar unas botellas directamente del productor y degustar una rica comida provenzal bañada por todo “un señor” Châteauneuf du Pape del 2003, ha sido algo realmente exquisito.

Tras la cata y con la barriga llena subimos a las ruinas del castillo, lugar donde se reúne la Cofradía del vino para nombrar a sus guardianes y defensores. Las vistas son impresionantes, campos y campos de viñedos que rodean al pueblo, las aguas azules del gran Ródano e incansable, el Mistral, que sigue bramando sin darnos tregua.

Hay momentos en los que resulta muy difícil caminar, pero hemos resistido con tesón y al final, el viento y la sombra del castillo nos han regalado una tarde mágica.

Panorámica de Châteauneuf du Pape desde el castillo

Tras bajar la comida y reposar el buen vino, seguimos camino hasta el último destino del día. Continuamos por una carretera salpicada de viñedos mientras dejamos atrás el pueblo de veraneo de los antiguos Papas de Avignon (que listos eran, siempre elegían los mejores sitios en los que encontrar buen vino y otros placeres mundanos).

Y tras los extensos viñedos nos encontramos cara a cara, no con un rió sino con un mar infinito, el Ródano. ¡Este río me ha enamorado! y junto al Mistral hacen una combinación mágica, vital, y simbiótica hasta su desembocadura en la Camarga.

El Ródano (Rhône) es un río de vida. Es el río que da vida a toda esta región. ¡Que envidia de ríos franceses! Que bien se cuidad la naturaleza por aquí. Salvo alguna pequeña excepción, no encuentras ni una sola edificación, construcción o intervención humana que desentone con el paisaje de este territorio. La Occitana es pura naturaleza y en ella encuentran uno de sus mejores atractivos.

Nuestra última parada de hoy es una ciudad Patrimonio de la Humanidad y, que pena, ¡atestada de turistas! por fin llegamos a Avignon.

Otro error de planificación, o de falta de la misma, nos ha hecho llegar en los días en que se celebra en la ciudad el Festival Internacional de Teatro y Avignon está de bote en bote. Poder aparcar ha sido una odisea y nos ha faltado muy poco para dar la vuelta y no visitarla.

Ya es por la tarde, menos mal, porque con el calor y la cantidad de gente que hay en la ciudad, se hubiera hecho inaguantable pasar aquí todo el día. Pero Avignon bien se merece una visita y por eso hemos parado.

Avignon, ciudad Patrimonio de la Humanidad

La ciudad de los Papas, el palacio gótico más grande del mundo, su ambiente, sus callejuelas, sus palacios y como no, el puente sobre el Ródano (sur le pont d’Avignon on y dance, on y dance...) bien merece un rato de nuestra atención.

Mientras contemplo el Ródano, una canción de mi juventud invade cada uno de mis pensamientos: “Ruge mistral medio dios, llévate aquel que ose hablar y con tu antiguo fulgor…”. Es inevitable, el mistral es así un poderoso y mítico dios que invade cada rincón de esta bella tierra occitana y provenzal.

El Ródano a su paso por Avignon

Avignon tiene mucha “piedra” por ver. No hemos entrado en ninguno de sus maravillosos monumentos, ya es tarde y algunos han cerrado por lo que decidimos dar un relajado paseo hasta el puente de Saint Bénézet que ha hecho mundialmente conocida esta ciudad.

El Mistral sopla ahora con más fuerza y hace difícil mantenerse en equilibrio. El Ródano te atrae hacia su impresionante caudal y te hipnotiza con su brava corriente. Las vistas de Avignon desde el puente son excepcionales.

Otra vez han dejado que Bicho pueda entrar con nosotros y eso nos está facilitando mucho el viaje. El pobre se porta como un campeón. No podemos dar más de un paso sin que alguien venga a besarle, a acariciarle o a decirle algo. El nos mira sorprendido, sus ojos dicen: Están locos estos galos…”

Puente de Saint Bénézet sobre el río Ródano

La entrada no es libre, se accede a través de un edificio continuo que forma parte del magnífico conjunto histórico de la ciudad y que también está catalogado por la UNESCO. El espacio está acondicionado con bar, servicios, salas de exposición y por supuesto, el acceso al puente. Igual que en Orange, recomiendo la audio-guía que permite escuchar la canción que dio fama internacional al puente.

Lo que más llama la atención es que Saint Bénézet es un puente a medias, de sus veinticuatro arcos solo quedan cuatro en pie y uno de ellos conserva la capilla románica en la que está enterrado el santo que le da nombre.

Puente de Saint Bénézet y capilla de misma nombre, sitios UNESCO en Avignon

La tarde va dando paso a la noche, antes de abandonar la ciudad nos sentamos en la plaza que da acceso al impresionante Palacio  de los Papas para tomar un aperitif, algo muy tradicional en Francia, que consiste en beber un licor y picar unos snakcs antes de la comida principal.

La plaza es monumental, aunque el efecto óptico no le hace justicia debido a la brutal mole del palacio. Bicho también tiene su particular aperitif, una palangana de agua que incluye unos fresquísimos cubitos de hielo. Francia le gusta, ¡esta flipando!

Plaza del Palacio de los Papas

El palacio gótico más grande del mundo

El día toca a su fin. Con las imágenes del palacio y la cabeza un poco descolocada por el Mistral, regresamos a Saintes Maries de la Mer, unos ochenta kilómetros nos separan del merecido descanso tras un día entre “piedras”.

Próximo destino: Arles, la pequeña Roma de la Galia

Nota de autora: Este relato forma parte de mi primer “blog de viajes” que comencé en el año 2009 y que quedó en el cajón del olvido del disco duro de mi viejo ordenador y me ha apetecido compartirlo con todos nuestros lectores y amigos. ¡La Provenza bien merece ser compartida! Pedimos disculpas por la calidad de las fotos ya que la mayoría son analógicas y el paso a jpg no les ha sentado muy bien.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.