Viajar a Irán VIII. Visitar la ciudad oasis de Yazd con los cinco sentidos

Los lugares se pueden observar, mirar o sentir desde diferentes puntos de vista, desde diferentes enfoques y perspectivas según el viajero que los visita.A veces, un rincón puede resultar maravilloso debido a la experiencia vivida junto a las personas que lo habitan sin tener en cuenta otros factores. En otras ocasiones, puede resultar mágico si lo observas con tranquilidad, fijándote en cada detalle de su arquitectura, de sus colores, de la luz. Nosotros pudimos visitar la ciudad oasis de Yazd desde cinco puntos de vista en función de cada uno de los sentidos.

Lla ciudad vieja de Yazd ¿Sueño o realidad?

La ciudad vieja de Yazd ¿Sueño o realidad?

Yazd a través de los sentidos

Yazd fue la primera y única ciudad que visitamos en soledad y la experiencia fue mágica. Una visita donde nos dejamos llevar por nuestro propio olfato viajero, Sin mapas, sin guías, sin recomendaciones. Dirigidos por la curiosidad, contamos con dos días para enamorarnos de la ciudad milenaria, cuna de la primera religión monoteista del mundo, el zoroastrismo o mazdeismo.

Una ciudad que recorrimos siguiendo los aromas y tradiciones de la Ruta de la Seda, tocando el agua que corre por sus fuentes y que la convierte en un milagro en medio del desierto.

Aquí os dejamos nuestras recomendaciones para visitar la ciudad oasis de Yazd a través de los sentidos y un enlace para que organiceis vuestro propio viaje a Irán de forma colaborativa y sostenible.

1 El oido – El sonido del silencio, del viento y del agua

Si hay una característica que identifica a Yazd, son sus captadores del viento y sus torres del silencio. Una singular arquitectura que aprovecha la naturaleza para dar solución a conceptos humanos y religiosos.

Los captadores de viento (Badgir en persa) son el antepasado más innovador y eficiente de nuestros actuales aires acondicionados. La parte más visible de esta preciosa ingeniería ancestral son las torres de viento, que hemos visto en otras ciudades como Kashan o Niasar.

La magnífica solución natural que refresca el hóstil y caluroso aire del desierto combina el adobe, (un material aislante procedente de la arena, el barro y el sol) con el agua y el viento. La mano del hombre y de la naturaleza se aunan en una de las soluciones arquitectónicas más bonitas del medio oriente.

Conjunto de badgirs en la ciudad vieja de Yazd

Conjunto de badgirs en la ciudad vieja de Yazd

El sonido del agua es sútil y pasa desapercibida entre el ruido de los coches, motos y claxones de la ciudad. Pero caminando entre las callejuelas del viejo Yazd descubrimos depósitos de agua y canales que traen la vida y consiguen bajar las temperaturas.

Es tal la importancia del agua en la zona, que Yazd cuenta con un interesante Museo dedicado a este elemento natural. El sonido del surtidor del pequeño jardín nos devuelve el frescor frente al caluroso día que hemos tenido.

Museo del agua

Museo del agua en Yazd

En la plaza del complejo Amir Chakhmaq descubrimos una preciosa escultura que rinde homenaje a los aguadores de la ciudad. Junto a ellos el sonido del agua vuelve a relajar nuestra alma viajera. La escultura se proyecta en una fuente que da vida a toda la plaza.

El constante sonido del tráfico ahoga cualquier otra expresión sonora en esos momentos.

Homenaje a los aguadores en el complejo Amir Chakhmaq de Yazd

Homenaje a los aguadores en el complejo Amir Chakhmaq de Yazd

En el Jardín de Dolwat-abad se encuentra el captador de viento más antiguo del mundo en funcionamiento. Dolwat-abad está inscrito en un listado conjunto de la UNESCO que reúne una colección de jardines persas distribuídos por varias ciudades de Irán y la India.

La más maravillosa de las antiguas innovaciones técnicas del medio oriente se encuentra en este lugar. Puedes escuchar el sonido del aire que corre a través de la alta torre del captador, visitable en su totalidad.

Poder jugar con el viento que circula por los pasillos, escuchar el sonido del agua que corre por pequeños canales (qanat) bajo tus pies y disfrutar de las espectaculares vidrieras es un milagro si pensamos que estamos en pleno desierto.

El extraordinario badgir de los jardines de Dowlat-abat

El extraordinario badgir de los jardines de Dowlat-abat

Solo si te desplezas unos kilómetros, a las afueras de Yazd, encontrarás el silencio.

En una zona árida alejada de la ciudad se sitúa el lugar donde se iniciaron los ritos zoroastrianos de purificación del cuerpo tras la muerte. En las torres del silencio (dakhma en persa) eran dejados los cuerpos de los fallecidos, y aquí, solo se escucha el silencio.

2 La vista – El sky line de Yazd, el caleideiscopio de sus jardines y el atractivo onírico de sus cúpulas

La ciudad de Yazd está hecha para ser vista desde los tejados. Basta con hacer un recorrido por los hoteles del casco antoguo para conseguir enamorarnos de la vieja dama del desierto.

Ocres, marrones, naranjas, una amplia gama de colores arena se suceden hasta el infinito o más bien, hasta las puertas del desierto.

El contraste con el color del cielo es brutal lo que configura una imagen fotogénica única.

Caminando por los tejados de Yazd bajo la tormenta de arena

Caminando por los tejados de Yazd bajo la tormenta de arena

Tus ojos no paran en esos momentos, intentas mirarlo todo, olvidándote completamente de la cámara.

El hechizo de esta ciudad es innegable. Cúpulas que te transportan a los cuentos persas de las mil y una noches, torres del viento que parecen sacadas de películas vanguardistas del siglo XX, arquitectura copiada en famosas sagas televisivas.

La vista se pierde entre las torres del viento y las cúpulas

La vista se pierde entre las torres del viento y las cúpulas

Y cuando menos te lo esperas, Yazd deja el onmipresente color ocre de sus edificios y explota en un caledoscopio de color en sus jardines.

La belleza singular del jardín persa que auna vida, arquitectura, naturaleza y agua está inscrito en la lista de la UNESCO.

Este tipo de jardín se concibió como un símbolo del Edén donde destacan los cuatro elementos del zoroastrismo: la tierra, el cielo, el mundo vegetal y el agua.

En la arquitectura iraní todo tiene sentido, a veces práctico, a veces espiritual, pero siempre acorde al ser humano en su realción con el entorno y la naturaleza.

Restaurando las bellas vidrieras del captador del viento en el jardín de

Restaurando las vidrieras del jardín de Dowlat-abat

En Yazd, la vista también se alza protagonista cuando observamos las cúpulas. Una tras otras, van apareciendo en mezquitas, caravanserais o en el bazar.

La cúpula es la máxima expresión del arte islámico. La belleza de estos elementos que van más allá de la pura arquitectura obligan a que constantemente eleves tu mirada al cielo.

Cúpula de la Mezquita Azul en Yazd

Cúpula a la entrada de la Mezquita Azul en Yazd

No todas las cúpulas se encuentran en las mezquitas, en Yadz puedes descubrir este rico elemento como solución decorativa de edificios civiles, donde la laboriosa geometría y todas las aplicaciones matemáticas aparecen de golpe ante tu sorprendida mirada.

Cúpula del captador del viento en el jardín persa de Yazd

Cúpula del captador del viento en el jardín persa de Yazd

Vídeo de Yazd

Vídeo versión 3D

3. El gusto – La cocina tradicional persa se sirve “elevada”

Para un par de vegetarianos como nosotros, Irán es un país interesante ya que la base de su gastronomía es vegetal.

Yazd cuenta con una interesante selección de lugares donde se puede comer de manera económica sin restarle calidad. En la ciudad vieja se sitúan un buen número de pequeños hoteles-jardín con su correspondiente restaurante donde por no más de diez euros quedas muy a gusto.

A lo largo de nuestro tres días en Yazd hemos tenido la oportunidad de degustar comidas y cenas en algunos de ellos.

Selección de platos persas

Selección de platos persas, entre ellos el kebab

El sabor de los platos persas acrecenta ese halo de magia que tienen algunas ciudades. Los sabores son más ácidos y especiados que en Occidente y sorprende la cantidad de diferentes verduras que te sirven en crudo como acompañamiento.

No hay una comida donde no esté el omnipresente arroz (tah-chin). “El arroz es a Irán lo que las patatas fritas a España”, acompaña todos los platos.

Los sabores forman parte de la cultura zoroástrica en Yazd

Los sabores forman parte de la cultura zoroástrica en Yazd

En Irán no existe el primero, segundo y postre. La mesa se convierte en un despliegue de sabores, olores y colores que se mezclan para explotar en tu boca.

El gusto por el azafrán y la granada se encuentra en cada uno de los platos que junto al sabor ácido del yogur son los reyes de la mesa. Para nuestro gusto, un tanto excesivo.

Las comidas se hacen siempre en el suelo o en una especia de “cama” elevada en la que después de comer y tomar el shai, puedes dormitar un poco. Momentos que se aprovechan para escapar del calor.

Preparados en nuestra mesa elevada para una cena en el hotel Oasis de Yazd

Preparados en nuestra mesa elevada para una cena en el hotel Oasis de Yazd

Si sois más cómodones, no os preocupéis, la mayoría de los restaurantes tienen la opción de mesas y sillas.

La comida iraní es muy interesante y variada, sobre todo en sus kebbab acompañados de tomate, arroz con azafrán, tomates y pepinillos.

Yazd

Estofados de carne de cordero y patatas

Pero el gusto, en Yazd, también se encuentra en su variedad de frutas, en sus deliciosos panes y en sus helados.

Las tiendas de frutas, panaderías tradicionales y las heladerías se suceden a lo largo de los bazares y las grandes avenidas.

El olor del pan recién hecho en los desayunos de Irán despierta los sentidos

El sabor del pan recién hecho en los desayunos de Irán despierta los sentidos

4. El tacto – Acariciar las alfombras yazdaníes, tocar el barro de las viejas construcciones y palpar el oro en los bazares

Cuando viajamos, relegamos los sentidos que quedan abocados al olvido ante el imperio de la vista que se convierte en el princial absorvedor de sensaciones. Los ojos lo abarcan todo, lo quieren mirar todo, no descansan un momento ante el gran número de impulsos visuales que producen lugares como Yazd.

Pero, esta ciudad también se deja acariciar. A través del tacto encontramos una Yazd de leyenda, una ciudad milenaria ganada a pulso al desierto. Las casas de adobe sufren un constante deterioro por el viento y el sol del desierto. Al tocarlas sientes como infinitas partículas de arena se desprenden de las paredes.

Cuando caminas por la ciudad antigua tus manos piden tocar las milenarias construcciones y acto seguido, los dedos acarician cada centímetro de barro, de arena o de arcilla.

La arcilla, el barro, el adobe, los elementos constructivos que invitan a tocar cada edificio de la vieja Yazd

La arcilla, el barro, el adobe, elementos que invitan a tocar cada edificio de la vieja Yazd

En el bazar de Yazd nos sorprendió el gran número de joyerías. Gracias a las explicaciones de nuestro couchsurfer supimos que el oro es la mejor inversión que hacen las mujeres iranís, por ello las encuentras embelesadas mirando los escaparates donde cuelgan espectaculares y variopintas joyas doradas.

Joyerías en el bazar de Yazd. El oro como símbolo alquímico

Joyerías en el bazar de Yazd, donde puedes tocar un oro muy puro

Sentir la pureza del oro era para los persas un acto casi alquímico. El oro es el más puro de los metales y en algunas civilizaciones estuvo relacionado con la salud.

Pero hoy en día, para las mujeres iranís representa un símbolo de libertad y de poder, y aunque la mayoría van ocultas bajo el chador, se hacen visibles al mover sus manos y brazos, momento en el que las pulseras de oro hacen un tintineante sonido que nos indica su posición social.

También lo hemos encontrado en las tumbas y mausoleos de santones, donde el oro también se puede tocar.

Mausoleo en Yzad recubierto de oro

Mausoleo en Yazd recubierto de oro

En 1272 Marco Polo visitó Yazd, reflejando en sus crónicas la importancia de la ciudad como centro de confección de una tela realizada en oro y seda conocida como Yazdi. Este material era exportado a todo el mundo y la ciudad de Yazd era en esos momentos la última parada segura en la Ruta de la Seda antes de la incursión en el desierto.

Cuando caminas por las sabbats del viejo Yazd, encuentras lugares que se han detenido en el tiempo. Es como si Marco Polo o el mismísimo Alejandro el Magno fueran a salir de uno de los rincones. Aún subsiste algún taller artesanal de alfombras que evoca tiempos mejores de leyenda.

Antiguo telar de alfombra en la vieja ciudad de Yazd

Antiguo telar de alfombra en la vieja ciudad de Yazd

De nuevo las manos recobran vida y es imposible no acariciar la delicada textura de las alfombras persas o tocar los hilos que se enredan en los telares y parecen telas de araña gigantes.

Si decides visitar Yazd, entra sin miedo en sus almacenes de alfombras, no te preocupes, nadie te engañará vendiéndote algo que no quieras, ni siquiera te molestarán con charlas interminables, todo lo contrario, te dejarán disfrutar del trabajo de los artesanos y podrás sentir en tus dedos el suave tacto de la seda.

Exposición de alfombras en

Exposición de alfombras en Yazd

5. El olfato – El olor de las especias en los bazares, tiendas y panaderías artesanales

Y por último y no por ello menos importante, existe una Yazd que interiorizas a través del olfato, siguiendo la pista de viejas panaderías tradicionales donde, desde primera hora de la mañana encuentras maestros artesanos que con sus sabias manos preparan un rico manjar que se sigue elaborando con recetas milenarias.

 El olor a pan recién hecho se filtra a través de las calles del viejo Yazd y despierta los sentidos.

Panadero en el casco antiguo de Yazd

Panadero en el casco antiguo de Yazd

Pero es en el bazar donde el olfato llega a su máxima expresión, olores a especias, a ricas verduras, a comida recién hecha.

El olor de las personas, de perfumes e inciensos, se mezcla con el de las carnes de animales que cuelgan de las carnicerías, y no resulta para nada repulsivo, al contrario, toda esta cóctel olfativo consigue hipnotizar al visitante.

Al girar una calle, otro nuevo impacto olfativo que sale de una tetería o de un kebbab, pero indudablemente, el emperador de los olores es el azafrán iraní.

Viejo bazar en la ciudad de Yazd

Viejo bazar en la ciudad de Yazd

Sea como decidas que sea, visitar la ciudad oasis de Yazd, embaucará tus sentidos. Anímate a vivir un lugar desde otra perspectiva, desde otro enfoque y te sorprenderá la cantidad de impulsos que recibes cuando te dejas llevar por las sensaciones y no por los prejuicios.

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

9 Respuestas

  1. Lilián Viajera

    Eva… ¡¡¡gracias por tu post!!!
    Tu historia contando como fue descubrir este lugar a través de tus 5 sentidos me ha encantado. Es una linda manera de decirnos que tu corazón también ha sido conquistado por esta ciudad. Transmites amor.
    Por cierto, la foto de la cúpula del captador del viento en el jardín persa de Yazd me fascinó!
    Saludos viajeros.

    Responder
    • Eva Puente

      Muchas gracias Lilián!! PAra Carmelo y para mi, Yazd ha sido un lugar único, muy espiritual y repleto de sensaciones.

      Respecto a la cúpula! normal! en Irán son todas impresionantes. Tienes que prepara tu viaje, si o sí!

      Eva y Carmelo

      Responder
  2. jordi (milviatges)

    Desde luego, una ciudad de lo más interesante. Sus bazares, la casa de la fuerza, sus torres de los vientos, su gente, su comida. Me han hecho recordar uno de los momentos más bonitos de nuestro viaje a Iran!

    Responder
  3. Paulo

    Justo el otro día leí el artículo de otra blogger sobre Irán y los captadores de viento. Para mí es un país muy atractivo y tengo ganas de hacer una ruta por allí, ya te avisaré cuando vaya! 🙂

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Paulo! gracias por pasarte por nuestro paseo por Yazd!, espero que al final te animes y visites Irán. Nosotros ya tenemos ganas de volver!

      Saludos,
      Eva y Carmelo

      Responder
  4. Cristina

    Me encanta, Eva. Los sonidos y los olores, además de la vista, son para mi parte innegable del viaje y del recuerdo que nos traemos.

    Un abrazo.

    Cristina.

    Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.