Ypres, la ciudad de la paz en Flandes (Bélgica)

Vivimos tiempos convulsos, momentos que recuerdan a otros ya pasados, no muy lejanos, de los que aún no están cerradas ni las cicatrices, pero de los que parece que no hemos aprendido nada.

Existen lugares marcados por una tragedia y cuando los visitas sientes una profunda tristeza que te hacen reflexionar sobre las atrocidades que somos capaces de realizar contra nosotros mismos, contra nuestros vecinos y/o hermanos, contra la propia naturaleza. Esos lugares me atraen profundamente ya que contienen lecciones de vida, de humanidad y de historia. De una historia que creemos no se volverá a repetir, o eso esperamos.

En nuestro viaje por Bélgica ha sido inevitable toparnos con las huellas y cicatrices de la dos contiendas mundiales que asolaron el país y que han convertido a algunas ciudades en portadoras de una simbología pacifista, de un discurso antibelicista, de un esfuerzo para el entendimiento entre las naciones, ese es el caso de Ypres, la ciudad de la paz.

In Flanders Fields Museum

Tras visitar la Reserva Natural de Westhoek ponemos rumbo a Ypres (Ieper en flamenco) arrastrados por mi pasión histórica hacia las dos guerras mundiales que asolaron Europa en el siglo XX.

Ya realizamos una interesante ruta en la región de Valonia siguiendo los escenarios de la Batalla de las Ardenas. A pesar de su pequeña dimensión, Bélgica está repleto de lugares con encanto, naturaleza extraordinaria e historia, mucha historia.

La ciudad de Ypres es otra de las grandes olvidadas de los reclamos turísticos de Flandes en los que solo parecen existir Brujas y Gante.

Además de encontrarte con los elementos característicos de las villas flamencas, Ypres presume de sus fortificaciones, las mejor conservadas del país o de la Lonja de Paños más grande y espectacular del país.

Lonja de Paños, ayuntamiento y campanario declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

La visita comienza en la Plaza del Mercado en la que destacan los magníficos edificios de la Catedral de San Marten y el coloso ayuntamiento (antigua Lonja de los Paños) que alberga en su primera planta el In Flanders Fields Museum (Mueso de los campos de Flandes) dedicado a la Primera Guerra Mundial.

El nombre hace alusión al famoso poema In Flanders Fields escrito por teniente coronel médico John McCrae del ejercito canadiense desplegado en la región. Inspirado por la desoladora muerte de su amigo en la segunda batalla de Ypres, McCrae escribe el poema en el que hace referencia a las amapolas que crecen en las tumbas de los soldados muertos en los campos de Flandes.

Esta flor junto a un alambre de espinos constituyen el logotipo de la institución. La amapola como referencia al bello poema y el alambre espinado en recuerdo a la primera línea defensiva de las trincheras, metros y metros de alambres con espinas que cubrían los campos de batalla de Ypres y alrededores.

El objetivo del museo es preservar el vínculo con el pasado para recordar a las generaciones presentes lo que significa no llegar a entendimientos entre las naciones. In Flanders Fiels Museum es un innovador espacio donde la interacción con los visitantes es clave, también han apostado por aulas educativas para los más pequeños.

Si el Museo de la Guerra de Bastogne nos conmovió, este no nos deja indiferentes. Carmelo y yo hemos visitado Ypres con mucho respeto por las terribles historias que cuentan sus piedras, cementerios y memoriales, como por ejemplo el uso por primera vez de gas venenoso en una contienda con terribles consecuencias para el ser humano, los animales y la naturaleza.

El poema de McCrae es el mejor testimonio de las brutalidades de esta guerra, una guerra psicológica, en la que a veces los soldados se lanzaban al enemigo como suicidas para morir antes que continuar en las infrahumanas trincheras que les “protegían”. Otros libros como “Sin novedad en el frente” explicaron esta guerra y fueron llevados al cine convertidos en películas antibelicistas.

In Flandes Fiels Museum – Museo de la Primera Guerra Mundial en Ypres

Las trincheras se pueden visitar en los alrededores de la ciudad, en la famosa Colina 62 que se conoce como Sanctuary Wood (el Bosque Santuario) un memorial entre los árboles casi espectrales de Flandes que se ha convertido en otro museo vivo sobre la contienda.

Tras quedar conmocionados por lo visto decidimos continuar el paseo por la ciudad. La Grote Markt está muy animada. El carillón del ayuntamiento con cuarenta y nueve campanas es asombroso, el conjunto forma parte del patrimonio UNESCO belga junto a otros doce bellas torres repartidas por el país.

Plaza del Mercado y casa típicas flamencas

La Lonja de los Paños impresiona aún más desde la plaza. Construida en piedra en el siglo XIII como símbolo de la fuerza y riqueza de la ciudad cosa que consiguieron ya que durante mucho tiempo fue uno de los edificios civiles más impresionantes de Europa.

Debido a las guerras quedará casi arrasado, lo que vemos en la actualidad es una precisa y delicada reconstrucción. A pocos metros sobresale la catedral de San Marteen, otra joya de Ypres.

Catedral de San Marteen

Desde la plaza parte la Menenstraat (Calle de Menen) que lleva hasta la puerta de mismo nombre en la que se sitúa un emotivo monumento dedicado a los ejércitos de la Commonwealth. Los nombres y procedencia de los 54.896 soldados muertos o desaparecidos en las cinco batallas de Ypres se leen en los murales de la inmensa puerta, un extraordinario arco triunfal que en este caso homenajea a la paz.

Puntual, a las ocho de la tarde, se celebra cada día la “última llamada” o Last Post, un homenaje conmovedor que te deja sin respiración en honor de los caídos y como “grito” a la paz.

Es difícil expresar con palabras los sentimientos que produce la Puerta de Menin. Solo puedo decir que he llorado, resulta casi imposible contener las lágrimas.

Mientras caminaba absorta en los nombres, en las edades de los soldados, en las flores frescas que homenajean a los muertos solo podía pensar en las guerras e injusticias que sacuden al mundo y en la irracionalidad del ser humano por consentir que toda esta barbarie siga pasando.

Memorial y Puerta de Menen en recuerdo de los caídos en las cinco batallas de Ypres durante la I Guerra Mundial

Decidimos dar un respiro a tanta emoción y visitar otras zonas de la ciudad. Desde la Puerta de Menin rodeamos el centro histórico siguiendo el trazado de las antiguas fortificaciones convertidas en un extenso parque junto al antiguo foso del castillo.

Una impresionante red de Casamatas (espacios subterráneos para la defensa y acuartelamiento de las ciudades) construidas en el siglo XVII bajo la dirección del ingeniero francés Vauban del que hemos visto un buen número de sus obras por toda Europa. Ypres conserva un conjunto único de este tipo de fortificaciones en Bélgica.

El espacio que ocupa el Centro de Acogida al Visitante ofrece cinco salas que incluyen cervecería, restaurante y sala de proyecciones.

Foso de las casamatas y murallas de Ypres

Pasarela al Parque Hoornwerk desde el que se percibe el conjunto de las fortificaciones de Vauban

Cae la tarde y aunque queda mucho por ver en Ypres, la ciudad de la paz, tenemos que poner rumbo hacia Brujas donde nos espera nuestra host de couchsurfing para pasar un par de días en “la joya de Flandes”.

Vídeo versión 3D

Si te apasionan los viajes con contenido, con historia, date tu tiempo para visitar Ypres y sus alrededores en los que se ubican más de cien cementerios y memoriales dedicados a los caídos en las guerras. La Historia tiene una buena referencia en Bélgica y nosotros no podíamos dejar de aprovechar este viaje para conocerla

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

6 Respuestas

  1. jordi (milviatges)

    Pues haces bien de decir que es una de las grandes olvidadas, porque jamás había oído hablar de este lugar. Tanto la lonja de los paños, como el beffroi como San Marteen son monumentales. Lo tendré en cuenta, porque espero poder regresar a Fllandes algún día.

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    • Eva Puente

      Es lo que tiene Flandes Jordi, una sucesión de joyas desconocidas escondidas frente al brillo de tres ciudades megaturísticas y demasiado saturadas, eso no quita que no sean interesantes y bellas, pero… para nuestra forma de entender los viajes son demasiado.

      Nos alegra continuar inspirando con nuestro patrimonio desconocido y seguir poniendo en valor lugares únicos, cargados de historia y cultura como es el caso de Ypres (o Ieper) una ciudad para no olvidar por los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial, por su Last Post y el resto de cosas que contamos en este artículo.

      Gracias por tu comentario y por pasarta por la Flandes desconocida.
      Saludos viajero,
      Eva y Carmelo

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  2. Carmen (Viajes y Rutas)

    Pues he de reconocer que nunca había oído hablar de Ypres y la ciudad desde luego tiene mucho que ver e interesantísimos museos por lo que nos cuentas. Me ha encantado la Grote Mark con esos edificios de fachadas escalonadas y la catedral tiene una pinta estupenda. Me la apunto y ahora mismo voy a localizarla en el mapa.
    Un abrazo
    Carmen

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    • Eva Puente

      Gracias Carmen, cuando planificamos el viaje a bélgica, las rutas de contenido histórico fueron prioritarias, por eso Ypres ha estado presente en el road trip, el magnífico Museo dedicado a la Guerra Mundial, y su apuesta por la paz fueron lo suficientemente atractivos como para visitarla y descubrirla.

      Un abrazo y bienvenida a nuestro Patrimonio Desconocido en Flandes 😉
      Eva y Carmelo

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  3. Cris (wircky)

    La verdad que no había escuchado nunca hablar de Ypres, y por el nombre no la hubiese imaginado en Bélgica. Sin duda es de estas visitas que te hacen reflexionar. Además la ciudad parece muy bonita, y algunos de sus edificios me recuerdan a Otras ciudades belgas.
    Un saludo Eva!

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    • Eva Puente

      Saludos Cris, exacto, tal y como dices, visitar ciudades como Ypres dan para reflexionar mucho, sobre pasado, presente y futuro del ser humano y el porqué de tanta guerra. A nosotros nos pareció alucinante su historia y por ello la contamos y la recomendamos, además es una de las ciudades flamencas que más nos gustaron, no solo por el centro histórico, si no por sus alrededores y posibilidades de actividades y ocio.

      Eva y Carmelo

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