Viajar a Irán V. Los alrededores de Isfahan

Terminado nuestro road trip por el desierto de Maranjab y Abyaneh, retomamos la ruta hacia el sur de Irán. La próxima parada es Isfahan donde un nuevo anfitrión nos espera, igual que nuevas experiencias y personas.

Nuestro viaje colaborativo no para de darnos sorpresas. Si lo vivido hasta ese momento en tierras iraníes había superado todas nuestras expectativas, los cuatro días de Isfahan supondrían un suma y sigue a una experiencia personal casi onírica, sobre todo gracias a las personas que nos acogieron y acompañaron por la ciudad que lleva el sobrenombre de “la mitad del mundo”.

Vistas a la llanura donde se asienta Isfahan

Vistas a la llanura en la que se asienta Isfahan

Durante cuatro días estuvimos alojados en casa de Ahmad, un joven proge y transgresor del que hablaremos en el próximo post. Su casa parecía la ONU y a cada momento llegaba un nuevo viajero ávido de experiencias en Isfahan.

No obstante, el primer día en esta bella ciudad lo vivimos junto a nuestra amiga Clara y su host, Rashid, que nos hizo de guía y chofer.

Rashid y su familia nos invitan a una cena familiar en su casa de Isfahan

Rashid y su familia nos invitan a una cena familiar en su casa de Isfahan

Son las diez de la mañana cuando Rashid llega a la puerta de nuestra anfitrión, allí le esperamos Clara, Carmelo y yo. Un joven atlético, alto y de sonrisa encantadora sale de un pequeño coche utilitario.

Su nombre es Rashid y nos invita a recorrer algunos puntos de interés por los alrededores de Isfahan. Lugares menos turísticos, pero repletos de encanto como la mayoría de los rincones de la mítica ciudad.

Desde el coche observamos que la Isfahan es inmensa, mucho más de lo que nos habíamos imaginado. Calles y avenidas atestadas de gente, taxis de color amarillo, motos, autobuses. Aunque Rashid conduce con calma (cosa rara en el país) observamos que la ley que impera al volante, es la ley de la jungla, sobre todo en las rotondas y semáforos.

Os puedo asegurar que no hay nada más intenso, terrorífico y que acelere más tu adrenalina que moverte en coche por Irán. ¡Es toda una aventura! Nos resultaba curioso ver la transformación del carácter hospitalario en una especie de competición callejera donde los golpes y roces entre coches se convierten en la normalidad.

Tras casi una hora de recorrido entre calles, avenidas y circunvalaciones, llegamos, sanos y salvos, hasta el primero de los monumentos que visitaremos junto a Rashid, el Mausoleo del santón derviche, Amu Abdollah Gardalani  y sus minaretes vibrantes (Menar Jonban, en farsi).

El mausoleo se encuentra en un recoleto y bien cuidado jardín que poco a poco se va llenando de curiosos y turistas a la espera de presenciar el sorprendente movimiento de los minaretes. La devoción por la tumba del santo se mezcla con la curiosidad de ver en directo el repiqueo de campanas.

Cada hora, un señor se sube hasta uno de los minaretes y lo mece consiguiendo que suenen las campanillas que lo adornan, pero lo más curioso es que acto seguido, el minarete que se encuentra en el otro lado del edificio, empieza a vibrar al unísono.

La singularidad de este fenómeno no se explica. Lo cierto es que el edificio sufre de heridas estructurales que se van acrecentando con el espéctaculo diario. Además, la magnífica tumba-mausoleo ha quedado eclipsada por el fenómeno de los minaretes, hasta el punto de convertirse en una de las atracciones turísticas más relevantes de Isfahan.

En cuanto el señor baja del minarete, el lugar se queda prácticamente vacío, momento ideal para disfrutar del monumento (por cierto, la visita cuesta 75.000 rials). El Mausoleo mide diez metros de largo por diez de ancho, y cada uno de los minaretes se eleva cinco metros más hacia el cielo isfahaní.

El edificio de delicado ladrillo se construyó en el siglo XIV, y los minaretes se añadieron posteriormente.

Mausoleo deAmu Abdollah y minaretes vibrantes - Alrededores de Isfahan

Mausoleo deAmu Abdollah y minaretes vibrantes – Alrededores de Isfahan

Rashid nos llama para seguir la visita. Aunque nosotros nos hubieramos quedado un buen rato disfrutando de la soledad y del frescor del jardín. El día es caluroso y rondamos ya los cuarenta grados.

A escasos diez minutos del mausoleo, se eleva a más de doscientos metros de altura una imponente colina que atrae enseguida nuestras miradas. La elevación muestra un precioso templete en su parte más alta y las ruinas de una antigua ciudadela.

El lugar es conocido por su templo del fuego zoroastriano ( Âtašgâh-e ) y se llama Fortaleza de Marbin. El conjunto arqueológico es uno de los monumentos de Isfahan y se encuentra a unos ocho kilómetros de la ciudad.

Templo del fuego en la colina arqueológica de Marbin - Alrededores de Isfahan

Templo del fuego en la colina arqueológica de Marbin – Alrededores de Isfahan

El calor es brutal, y la colina no tiene una sola zona de sombra. Rashid nos indica que hay que llegar hasta arriba para contemplar una panorámica bellísima de 360º sobre Isfahan. Además, el templo es uno de los más importantes del zoroastrismo y será el primero de los que encontraremos a lo largo del viaje que hacen referencia a la religión iniciática persa.

Yo miro a Rashid, miro la empinada colina, mira el cielo despejado donde no hay una sola nube que dé una tregua al insufrible calor, miro mis pies, que se cubren con unas escuetas sandalias y miro a Carmelo ¿Realmente hay que subir hasta allá arriba? Pues sí. Cuando quiero reaccionar, Rashid nos ha comprado las entradas (150.000 rials), junto a Clara y Carmelo inician la ascensión.

Menos mal que en Irán encuentras fuentes de agua fresca en todos sus monumentos, jardines y centros comerciales. Tomo un buen trago de agua, mojo un poco mi pañuelo y me lo coloco como un turbante (la mejor manera para evitar un golpe de calor en la cabeza) y sigo la estela del grupo, eso sí, remedando a cada paso como una vieja gruñona.

Rashid enseguida se da cuenta de mi apatia inicial, y me dice la frase que tanto hemos oído los días anteriores junto a nuestros amigos de Teherán y Kashan: “Eva ¡No te preocupes! yo te ayudo con la subida”. Y su amabilidad y sonrisa pueden con mi resisitencia :-).

Carmelo ríe ante la escena, él está encantado con la subida y el paisaje, claro, no lleva unas chanclas incómodas, ni un pañuelo con el que luchas a cada momento debido a las ráfagas de viento, ni…, ufff, de repente miro hacia abajo y veo el espectacular paisaje que me voy perdiendo con mi tozudez. Al contemplar las vistas, mi cabreo inicial se transforma en una bella sonrisa. ¡somos unos afortunados por estar aquí!

Carmelo y yo en las ruinas d ela fortaleza de Marbin - Alrededores de Isfahan

Carmelo y yo en las ruinas de la fortaleza de Marbin – Alrededores de Isfahan

Pisamos uno de los conjuntos arqueológicos más interesantes de Isfahan, los restos de una ciudadela enla  se resguardaban algunos habitantes que escapaban de pagar impuestos, edificios de hasta cuatro plantas que servían para peregrinos que visitaban el templo zoroastriano del fuego. En la parte más alta se ha recuperado el gran templete que contenía una llama que no se apagaba nunca y servía también de faro para los viajeros.

La llanura donde se asienta Isfahan queda ahora a nuestros pies, y el espectáculo merece la pena, a pesar de los cuarenta y cinco grados, a pesar del devastador sol, a pesar de lo que ha costado subir la escarpada colina con sandalias.

Desde las alturas, todo se ve y se siente diferente, y este lugar está cargado de una increíble energía positiva.

¡He llegado! Templo del fuego en Isfahan

¡He llegado! Templo del fuego en Isfahan

Durante un buen rato deambulamos por la cima de la colina, disfrutamos de la sombra que ofrece el templete. Nos dejamos acariciar por el viento cálido que corre por estas alturas. Rashid nos explica donde se sitúan los monumentos más importantes de Isfahan que se divisan a lo lejos.

Esta claro que la altitud es una constante en nuestro viaje. Irán se vive a pie de calle, ¡pero se sueña desde las alturas!

Vídeo de la visita a los alrededores de Isfahan

Vídeo versión 3D

Si la subida ha sido dura, (ojo, no lo es si vienes con un calzado adecuado) la bajada es un martirio, a lo largo del camino vemos muchas parejas y grupos de escolares que como no, nos paran para hacer las mismas preguntas de siempre.

Un grupo de escolares nos detienen en mitad del camino para “practicar” inglés con nosotros, jajaja, sobre todo conmigo. Clara y Carmelo hablan muy bien inglés. Yo solo me defiendo, aún así, consigo entablar conversación con las curiosas niñas. Y como no, tocan las pertienentes fotos con el grupo.

De verdad, si te sientes invisible, si tu autoestima está por los suelos, si quieres practicar inglés, si necesitas ser el centro de atención…, ¡viaja a Irán!

Rashid asisite divertido a la escena. Nos indica que tenemos que seguir la ruta. Es hora de comer y nos propone una opción barata, comprar productos frescos en un mercado próximo y hacer un picnic, algo muy normal en Irán. ¡Aceptamos encantados!

El coche es casi un horno cuando lo cogemos para continuar nuestra ruta. Rashid nos lleva hasta una calle que está repleta de tenderetes de fruta, especias, frutos secos y verduras. Aquí haremos la compra de nuestra comida.

Mercado de fruta, verdura y especias en los alrededores de Isfahan

Mercado de fruta, verdura y especias en los alrededores de Isfahan

Creo que ha sido una de las cosas que me ha enamorado de Irán, la cantidad de frutas y verduras que encuentras por todas partes. Carmelo y yo hemos disfrutado un montón con la gastronomía iraní, ya que, por lo general, no comemos carne debida a nuestra filosofía vegetariana.

Los productos frescos llegan de zonas agrícolas como el Kurdistan, el Mar Caspio o zonas de oasis recuperadas al desierto.

El precioso barrio armenio de Isfahan será nuestro siguiente destino. La plaza de Jolfa, corazón del barrio nos sirve como improvisado lugar para nuestro picnic.

Rashid nos cuenta que el lugar se construyó para alojar a más de 150.000 armenios que el rey Abbas I trajo hasta Isfahan, en el siglo XVI, para construir sus hermosos edificios que serían la envidia del resto del mundo y que convertirían la ciudad en la “mitad del mundo”.

La admiración de este monarca por los albañiles, arquitectos y comerciantes armenios hizo que construyerá una mini-ciudad al sur del río Zayandhe donde alojarlos, respetando su religión y costumbres.

El barrio se bautizó como Nuevo Jolfa ya que Abbas I destruyó la ciudad armenia para evitar el regreso de sus habitantes. Eso sí, tuvo “la amabilidad” de reconstruir sus iglesias, catedral y respetar la arquitectura típica de la localidad.

Plaza Jolfa, corazón del barrio armenio en el sur de Isfahan

Plaza Jolfa, corazón del barrio armenio en el sur de Isfahan

La plaza se ha convertido en lugar de moda para los jóvenes hipster de Isfahan. Si has leído bien, hasta aquí ha llegado esta moda urbana. Jolfa es un must en la ciudad, sus soportales están repletos de cafés donde la modernidad isfahaní tiene su templo.

Mientras comemos unos sabrosos tomates y verduras crudas a modo de ensalada, nos dejamos hipnotizar por el ambiente de la plaza.

Solo el omnipresente pañuelo en la cabeza de las mujeres nos recuerda que estamos en Irán. Las jóvenes de origen armenio se cubren con pañuelos de alegres colores.

El gobierno islámico respeta el culto cristiano y las costumbres, pero obliga a las mujeres a seguir la ley Shaira por lo que deben cubrirse también la cabeza. Eso sí, los pañuelos son más vistosos y se atan por delante al modo de Armenia.

Estamos encantados en este lugar, donde la arquitectura es sencilla, delicada y detallista. El barrio alternativo de Nueva Jolfa es todo un descubrimiento.

Barrio armenio de Nueva Jolfa, un imprescindible en los alrededores de Isfahan

Barrio armenio de Nueva Jolfa, un imprescindible en los alrededores de Isfahan

Abandonamos la plaza y callejeamos en dirección a uno de los monumentos más espectaculares con los que cuenta Isfahan, la Vank Catedral, epicentro del barrio armenio.

En el mismo lugar donde se asienta la catedral también se sitúa el Museo del Genocidio armenio. El lugar está cargado de emotividad. Rashid nos cuenta su historia y nos invita a visitar todo el espacio que ocupan los dos magníficos edificios.

Tras pagar los correspondientes 150.000 rials, accedemos al interior de este excepcional monumento isfahaní. Una monumental puerta de estilo clásico nos da la bienvenida. Enseguida notamos que el lugar es especial. Las continuas alusiones al pueblo armenio y su éxodo se expanden por todo el conjunto arquitectónico.

La primera impresión que nos llevamos en el patio que da acceso a los edificios es un poco decepcionante, la catedral es muy sencilla, nos resulta excesivamente retocada, quizás al no haber visto nunca una construcción armenia no entendemos su significado. ¡Pero la iluminación se encuentra en el interior!

Vank catedral en el barrio armenio de Nueva Jolfa - Isfahan

Vank catedral en el barrio armenio de Nueva Jolfa – Isfahan

La catedral de Isfahan ha sido el lugar que más impresionados nos ha dejado. Es el templo cristiano más importante en Irán y el más bello que hayamos podido contemplar.

Para describir un lugar así sobran las palabras, solo puedes entender la emoción que produce el interior de la iglesia cuando la visitas in situ. La decoración y los motivos cristianos te abruman en cuanto traspasas la pequeña puerta.

Es imposible quedarse impávido ante tanta belleza. A mi me deja paralizada y Carmelo se siente pequeño, casi enano frente a la magnitud de la decoración interior, e incluso deja de grabar. Los dos estamos hipnotizados ante tanta belleza.

Decoraciones alusivas a la vida de Crsito y otros motivos del nuevo testamento cubren cada palmo de la Vank Catedral

Decoraciones alusivas a la vida de Crsito, al cielo y al infierno cubren cada palmo de la Vank Catedral

Ni un solo espacio en blanco, las pinturas y murales cubren cada rincón, cada espacio, y cúpulas del templo cristiano isfahaní.

¡El arte elevado a su máxima expresión! La historia del cristianismo explicada a golpe de pintura, de dibujos, a golpe de efectividad escénica.

Vank Catedral

Vank Catedral

No sé el tiempo que pasamos dentro. Clara y Rashid entran a buscarnos ya que nos resulta imposible marcharnos de allí. La buena energia que se respira, la necesidad de tiempo para abarcar todas y cada una de las pinturas y dibujos hacen que el tiempo pase sin darte cuenta.

Incluso se hace necesario tumbarse para poder disfrutar de la bella cúpula que se eleva en un espacio donde el grafitti de épocas pasadas lo cubre absolutamente todo.

Tras la visita cruzamos el amplio patio para descubrir el Museo del Genocidio Armenio. Si la catedral nos ha dejado mudos, el museo consigue que las lágrimas broten de nuestros ojos.

Conocíamos el drama de este pueblo, casi aniquilado por el Imperio Otomano y cuyo genocidio y éxodo pasó de puntillas para los europeos, pero leerlo tan de cerca, ver fotos, imágenes consigue emocionarte.

Alrededor de dos millones de personas murireon entre los años 1915 al 1923. El museo es un homenaje a este pueblo. Aquí encontrarás material histórico sobre sus costumbres, cuadros, vestimentas, e incluso la biblia impresa más antigua en armenio.

Un lugar único, nos parece mentira que se encuentre en Irán y que sea precisamente un país islámico quien deje que la llama de este genocidio no quede apagada.

Museo del Genocidio Armenio en el barrio Nueva Jolfa - Alrededores de Isfahan

Museo del Genocidio Armenio en el barrio Nueva Jolfa – Alrededores de Isfahan

Menudo impacto ha causado en nosotros esta historia desconocida de Isfahan, ciudad de la que solo habámos oído hablar por sus puentes, mezquitas y plazas.

El barrio de nueva Jolfa es un imprescindible si visitas Isfahan, sus rincones, arquitectura, historias y ecos del pasado merecen la atención detenida del visitante. Nosotros acabamos el recorrido visitando un taller-tienda de alfombras armenías.

La visita resulta agradable ya que nos invitan a un rico shai, y además podemos refrescarnos y descansar mientras nos explican, sin compromiso de compra, la historia de las alfombras armenias, las diferencias de colores e hilos respecto a las archifamosas persas.

Tienda de alfombras armenias - Isfahan

Tienda de alfombras armenias – Isfahan

A la salida el calor resulta insoportable por lo que decidimos regresar a la casa, ducharnos, descansar de tantas emociones y disfrutar de Isfahan por la tarde-noche.

Tras el descanso, Carmelo y yo tomamos un autobús urbano, el primero de nuestro viaje. Una nueva experiencia donde vivimos directamente la imposición de la ley islámica. Debemos hacer el trayecto separados, hombre y mujeres se distribuyen a lo largo del autobus de diferente manera. Nosatras subimos por la puerta de atrás y ocupamos el final del espacio, los hombres acceden por la puerta delantera.

Desde el autobús tomo notas en mi cuaderno de viajes, escribo sobre la cuirosa sensación de viajar de esta manera. Observo las calles isfahanís atestadas de gente, comercios, modernos edificios y embotellamiento y pienso en las imágenes bucólicas que nos llegan de este soñada ciudad. No puedo dejar de preguntarme ¿dónde está esa Isfahan?

Carmelo me vigila de reojo, el autobus va de bote en bote y es difícil corrdinar donde nos tenemos que bajar, aunque una simple pregunta sirve para que todo el mundo nos ayude. Vamos en busca de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, queremos vivir uno de los atardeceres más bellos del mundo junto al río Zayandeh, lugar sobre el que gira toda la vida en esta ciudad.

¿Sio She Pol bridge, please? Y así una sencilla pregunta se convierte en una nueva aventura de hospitalidad conjunta. No puedo evitar sonreir, el momento es casi de cámara oculta. Cualquier turista o viajero sirve para romper con la rutina.

Después de más de media hora de viaje e infinitas paradas divisamos a lo lejos el perfil de una de las joyas arquitectónicas de Isfahan y posiblemente, uno de los puentes más bellos del mundo.

Para nuestro regocijo, el río Zayandeh, vuelve a tener agua después de varios años seco con motivo de la construcción de una presa unos kilómetros más arriba.

Sio She Pol - Patimonio de la Humanidad y uno de los puntos más bellos del mundo

Sio She Pol – Patrimonio de la Humanidad en Isfahan

Hemos quedado con Clara y Rashid en este lugar. Pero antes de que lleguen, decidimos disfrutar del mágico lugar en soledad. No exagero si digo que hemos presenciado uno de los atardeceres más bonitos de nuestra vida. De nuevo, nos hemos emocionado al ver este rincón. Isfahan no sería lo mismo sin Sio She Pol.

La altivez de Isfahan cobra sentido junto a este puente, y aquí los isfahanís se notan orgullosos de su ciudad. Un señor mayor se sienta junto a nosotros y nos cuenta que hace unos años cuando se construyó la presa que mantuvo seco al río hubo una depresión colectiva entre los habitantes de Isfahan.

La gente no podía vivir sin el río, sin sus tardes junto al agua, sin los reflejos. La sequía, además, produjo un gran número de enfermedades respiratorias causadas por el polvo del lecho seco del Zayandeh.

Hemos sido bendecidos en nuestro viaje hasta para esto. Llegamos a Isfahan cuando el río vuelve a fluir y no podemos evitar sentirnos afortunados.

Carmelo en uno de los treinta y siete arcos con los que cuenta el puente de Sio She Pol

Carmelo en uno de los treinta y siete arcos con los que cuenta el puente de Sio She Pol

La noche cae y junta a ella llegan nuestros amigos. Rashid nos convence para acabar el día en otro de los lugares clave de Isfahan, la plaza del Imán.

Un largo paseo por una de las avenidas más concurridas de la ciudad nos lleva hasta el corazón de Isfahán, la plaza Naghsh-i Jahan.

Antes de irnos a dormir, contemplamos este lugar de sueño.

Y así acabamos una larga jornada que nos ha dejado muy buen sabor de boca. Tras picotear alguno de los típicos dulces de Isfahan y tras degustar, como no, unos deliciosos helados de azafrán nos despedimos de nuestros amigos y regresamos a casa de nuestro couchsurfer donde nos espera una nueva y sorprendente aventura. ¡Si, una más…!

Pero eso es ya otra historia… (cotinuará)

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Desde octubre de 2018 me encontrarás también al frente de Penedes Lovers Enoturismo, una agencia receptiva especializada en la cultura del vino.

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10 Respuestas

  1. Diabarama

    Jajaja, me muero de risa, Eva, trepando bajo el sol con sus chanclas y su pañuelo! jajajaja!!! Todos te lo agradecemos, así tenemos aventuras para leer.
    Esa catedral es una pasada de increíble. Estoy atónita.
    Lo de separar hombres y mujeres, pues bueno, es una experiencia también. Ha sido muy intenso este viaje, sin duda.

    Responder
    • Eva Puente

      Ay! que sería de los viajes sin estas aventuras, se quedarían en simples colecciones de lugares. Esperamos que con estos relatos tan de primera mano, os animéis a viajar a este interesante país.

      Lo de la separación, pues no nos gustaba, como otras cosas, pero no podemos dejar de ir a un lugar por su gobierno, lo interesante es viajar para conocer sus gentes, gastronomía, historia, cultura, etc.

      Un abrazo, Eva y Carmelo

      Responder
    • Eva Puente

      Muchas gracias Arian!! si, y todavía no hemos contado ni la mitad del viaje :-). Realmente ha sido una de las experiencias más bonitas de nuestra vida viajera!

      Eva y Carmelo

      Responder
  2. Silvia

    Creo que en el momento en el que con 40 grados, chanclas y pañuelo te toca subir la cuesta me he puesto en tu lugar y creo que seria igual de reacia jajaja. aunque luego mereciera mucho la pena! 😉
    Curioso lo del barrio hipster y lo de que a las armenias aunque sean cristianas las obligan a llevar el pañuelo.. pero bueno al menos se les respeta y bueno, eso esta bien.
    Desde que leo tus relatos por Iran y los de algunos viajeros mas que han ido recientemente tengo muchas ganas de conocer este pueblo tan generoso y hospitalario.

    Responder
    • Eva Puente

      Gracias por el comentario Silvia! jajaja ays, las dichosas chanclas :-). Como bien dices, Isfahan es un lugar curioso por sus contrastes, pero sobre todo merece la pena por la gente!

      Nos alegra servir de inspiración para viajeros que quieran ir a Irán.

      Un abrazo amiga

      Responder
  3. Pilar

    el rio con agua!!!! dicen que hora esta seco. Yo voy en noviembre, a ver que me encuentro, es un pais al que no habia pensado nunca ir, pero a mi marido le apetecia mucho y en breve estaremos por ahi. Gracias por este diario!

    Responder
    • Carmelo Caballero

      Gracias a ti, Pilar por pasarte por nuestro blog.
      Pues espero que disfrutes tanto como nosotros. El río estuvo sin agua dos años, pero el año pasado volvía a tener. No tengo noticia que lo vuelvan a dejar sin agua.
      Un consejo, dejate llevar, no tengas miedo de la gente, son muy curiosos y hospitalarios. Disfruta.

      Responder
      • Pilar

        pues voy a seguir tu consejo y me voy a dejar llevar! 😉
        Gracias de nuevo!

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