Road trip de cinco días por el Kurdistán iraní

Uno nunca sabe dónde puede surgir el siguiente viaje, dónde puede aparecer la inspiración o el deseo de visitar un lugar, sobre todo cuando eres un viajero independiente, poco propenso a la preparación del itinerario y muy dado a dejarte llevar por el camino o por aquello que puede sorprender a lo largo del periplo. Así es como surgió el road trip de cinco días por el Kurdistán iraní con el que llegamos al Irán profundo para conocer otra realidad del país menos maquillada por los fastuosos jardines, palacios o brillantes mezquitas.

El porqué de un road trip de cinco días por el Kurdistán iraní

Varias fueron las razones por las que nos decidimos a realizar un road trip de cinco días por el Kurdistán iraní, la principal, la invitación de nuestros amigos Yalda y Dana. Estando ¨tan cerca¨ de ellos fue imposible decirles que no a tan amable e interesante propuesta, aunque eso supusiera cambiar totalmente el itinerario de nuestro periplo.

Yalda se había encargado de planificar la ruta de los cinco días por el Kurdistán iraní (que incluye las provincias de Kurdistán, Kermanshah e Ilam). Sin tiempo para documentarnos sobre los lugares a visitar, solo sabíamos que nos esperaban en la capital kurda, Sanandaj, y que a partir de ese momento teníamos que dejarnos llevar.

El porqué de este road trip solo tenía sentido con ellos. Yalda y Dana llegaban a Marivan (lugar de residencia de la familia de Dana) tras una huida in extremis de Ebril (Iraq) en la que tuvieron que dejar sus trabajos, enseres y parte de su vida. En los días en los que viajábamos por Irán, tropas fanáticas de Isis cercaban la ciudad iraquí en la que ellos residían.

A pesar del dolor y la pena por la rápida huida, nuestros amigos se volcaron hacia nosotros. A ellos dedicamos cada palabra, cada foto y cada emoción expresada en nuestro relato. El road trip de cinco días por el Kurdistán iraní rinde homenaje a todas las personas que, como nuestros amigos, huyen de la sinrazón de las guerras, del terrorismo, de las dictaduras y de la falta de libertad.

Junto a nuestros anfitriones en Palangán, uno de los pueblos más bellos del Kurdistán iraní

Junto a nuestros anfitriones en Palangán, uno de los pueblos más bellos del Kurdistán iraní

Guía de un road trip de cinco días por el Kurdistán iraní

Día 1. El reencuentro en Sanandaj. Tras un largo viaje de más de mil kilómetros desde Shiraz con parada de un día en Ahwaz, llegamos a Sanandaj, capital de la provincia del Kurdistán. En el Hotel ITTIC (lugar en el que pasamos una reparadora noche) nos esperaban al día siguiente nuestros anfitriones.

La ruta de este día nos llevaría a recorrer las calles y principales lugares de la ciudad kurda, en la que ya empezamos a notar las notables diferencias con el resto del Irán visto hasta ese momento. Los trajes, el idioma e incluso las precarias infraestructuras (que indican que los kurdos no están bien tratados por el gobierno chií de los ayatolás) hacen que te sientas en otro “país”.

Al caer la tarde tomamos rumbo hacia la localidad de Marivan, a pocos kilómetros de la frontera con Iraq y lugar de residencia de la familia de Dana.

La carretera 46 discurre entre Sanandaj y Marivan. El viejo Saipa (marca de coche iraní) de Dana nos introduce a través de esta carretera en la que seducen los paisajes rurales, de alta montaña y pastoreo. El Kurdistán iraní nos saluda mientras en el coche, nuestros anfitriones nos agasajan con música tradicional que combinan con “grandes éxitos” de Gipsy King, Julio Iglesias y otros cantantes latinos de cuyo nombre prefiero no acordarme. Seguimos sorprendidos por el fervor que despierta esta música entre los persas.

A mitad de camino, y con la noche sobre nuestras cabezas, hacemos una parada en la pequeña localidad de Negel para visitar su mezquita que contiene uno de los coranes más antiguos del mundo

Los pocos habitantes que hay por las calles se sorprenden ante nuestra llegada. A mi me da la sensación que estamos en el fin del mundo. Rostros, ropas, idioma, arquitectura, todo es nuevo para nosotros.

La mezquita está en total silencio, dentro ya no hay nadie, pero la mantienen iluminada y abierta. Las mujeres accedemos por una puerta lateral y los hombre por la principal. Tras dejar nuestros zapatos en las estanterías adecuadas a tal fin, entramos al interior para admirar el anciano Corán.

En la localidad de Negel se encuentra uno de los coranes más antiguos del mundo

En la localidad de Negel se encuentra uno de los coranes más antiguos del mundo

Me hubiera quedado un buen rato bajo la cálida noche de primavera que nos ofrecía Negel, un pueblecito desparramado por las laderas de la montaña y que de noche parecía un lugar encantador. Las iluminarias públicas y las luces que provenían de las viviendas otorgaban un peculiar encanto al pueblo.

Retomamos el camino por la carretera 46 hasta Marivan donde llegamos ya bien entrada la noche. La familia de Dana sale a recibirnos. En ellos apreciamos una amabilidad sin espavientos, casi fría, los padres no sonríen nada, solo la hermana pequeña de Dana nos recuerda a los iranies que hemos conocido hasta el momento.

Una irremediable confusión cultural y de tradiciones nos mantiene durante casi una hora encerrados en el despacho del padre de Dana, del que no salimos a la espera del permiso para entrar en el comedor familiar. Al cabo de la hora, Yalda y Dana entran a buscarnos, no entienden por qué no estamos junto a la familia. Todos reímos al explicar la razón. Nosotros pensábamos que ese era nuestro lugar en la casa, y la familia pensaban que no queríamos compartir con ellos.

A veces las diferencias culturales llevan a tontos malentendidos. Solucionado el problema, disfrutamos de una abundante cena junta a la primera de las familias kurdas que conocimos a lo largo de nuestro road trip por el Kurdistán.

Día 2. La cordillera del Zagros y la mítica Hawraman Tatj. Es muy temprano cuando nos levantamos para salir de ruta hacia una de las zonas más espectaculares de Irán, las estribaciones de la cordillera del Zagros donde las carreteras serpentean siguiendo el trazado del terreno. 

Tomamos de nuevo la carretera 46 hasta el desvío a la número 15 para introducirnos por vías no recomendables para quien padece de vértigo. Curvas, elevaciones, giros imposibles y un buen número de pueblos y de imágenes rurales salen a nuestro paso.

La Localidad de Dezli en pleno valle de ORaman

La Localidad de Dezli en la carretera 15

Paisajes de alta montaña, valles, pequeñas cascadas de riachuelos. Nada que ver con lo visto hasta el momento en nuestro periplo iraní donde el desierto, el color arenisca y los cielos marrones habían sido la tónica.

En el Kurdistán aparecen de golpe los verdes, los cielos azules, la mezcla de olores naturales y por supuesto, la vida rural.

Un rebaño de vacas nos envuelve en la carretera 15 de camino a Hawraman

Un rebaño de vacas nos envuelve en la carretera 15 de camino a Hawraman

Las montañas de Dezli (que forman parte de la cordillera del Zagros) nos provocan unas irremediables ganas de bajar del coche y trepar por sus puntiagudas rocas.

Entre las espectaculares panorámicas que ofrece la carretera nos sentimos terriblemente libres. Nos olvidamos de los pañuelos, de las religiones, de la política y sencillamente vivimos el presente. La magia y energía del lugar envuelve nuestro espíritu.

Jumping en las montañas de Dezli cerca del Valle de Hawraman

Jumping en las montañas de Dezli cerca del Valle de Hawraman

Más abajo observamos el verde valle de Hawraman y la carretera local que conduce hasta la mítica localidad kurda, punto de encuentro de místicos sufís que celebran, dos veces al año, un multitudinario festival religioso.

Tras la visita, con el alma regenerada por la tremenda energía positiva del lugar retomamos la carretera que recorre el profundo valle para llegar hasta Bolbar, pero, la amenaza de tormenta nos hace retroceder.

Creo que nunca he oído unos truenos tan “agresivos” como los que escuchamos mientras escapábamos del corazón de la tormenta en pleno valle de Hawraman. Los cristales del viejo Saipa temblaban con cada rugir del cielo.

Más rebaños y paradas en la carretera 15 del Kurdistán

Más rebaños y paradas en la carretera 15 del Kurdistán

Aún disfrutamos de un esplendido sol cuando llegamos al Lago Zaribar, uno de los puntos turísticos y de ocio más importantes del Kurdistán iraní.

Una masa de agua azul y una gran extensión de color verde nos deja sin palabras. El Zaribar es el lago dulce de mayor extensión de Oriente Medio. Más de cinco kilómetros de longitud y unos dos kilómetros de ancho.

La imagen es bucólica. Cientos de personas descansan, montan en barcas, patinetes o en alocadas zodiac que surcan el lago, foco de un buen número de leyendas. Otra vez lo cotidiano nos revela que Irán es un país seguro para viajar.

Yalda y Dana sacan el picnic preparado para comer, pero que se convierte en una deliciosa cena junto a la orilla del lago. El plato es una especialidad kurda que nos ha preparado la mamá de Dana.

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Cae la tarde en el Lago Zaribar, uno de los puntos turísticos más importantes del Kurdistán 

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Preparados para cenar yaprag, plato típico kurdo en la zona de recreo del lago

¡Qué cosa más rica! El yaprag recompone nuestro estómago. Espinacas, dátiles, pollo, arroz, granada, acelgas, hojas de vid y una buena de colección de especias.

La tarde cae sobre Zaribar mientras degustamos este plato muy común en Oriente Medio. Tras la copiosa comida decidimos emular a los locales y alquilamos un patinete para dejarnos mecer por las tranquilas aguas y disfrutar del plácido atardecer kurdo.

Mientras, la música, las voces kurdas, risas, conversaciones e incluso el lejano sonido de la llamada a la oración, acompañan nuestro momento de relax en el lago Zaribar, en sus alrededores se pueden alquilar casas rurales e incluso podéis encontrar un interesante complejo hotelero a buenos precios.

Día 3. Marivan, un día en familia El tercer día de nuestro road trip recibimos la invitación de la hermana de Dana para acompañar a la familia a la casa que tienen en una zona residencial junto al lago Zaribar.

¡Aceptamos encantados! Queremos vivir un día festivo y de campo junto a una familia kurda. Yalda nos propone que para tal ocasión vistamos los trajes kurdos que ellos utilizaron el día de su boda. Para nosotros es todo un honor.

Nunca hubiera imaginado que un gesto tan simple pudiera emocionar tanto a otras personas. El padre de Dana casi no puede retener las lágrimas al vernos vestidos a la usanza kurda. El barrio es un jolgorio cuando los dos “turistas” occidentales salen del portal ataviados con la vestimenta típica.

En mi caso me siento un poco “constreñida” ya que el traje que llevo es de Yalda, nuestras medidas no son las mismas, sobre todo por mi gran envergadura, pero consigo salir airosa del reto. Carmelo está totalmente mimetizado con el traje masculino kurdo, incluso parece uno más de ellos.

Desde Marivan hasta la casa del lago hay un cuarto de hora. Atravesamos las afueras de la ciudad y alguna pequeña localidad ribereña que nos muestra la arquitectura y usos de la zona.

Construcciones de pisos en el Kurdistán, Marivan

Bloque de pisos en el Kurdistán, Marivan

Hacia la una del mediodía llegamos a la casa, que nos resulta muy lujosa, al igual que el resto de viviendas de la “urbanización”. La mayoría son casas de vacaciones, construidas por ellos mismos para pasar los fines de semana, fiestas o vacaciones. La estancia principal es grande, diáfana y como en el resto de casas que hemos visto en Irán, tiene la cocina y comedor juntos.

La hermana mayor de Dana está embarazada, lleva un precioso vestido de brillantes colores. La familia vive los días previos al matrimonio de la benjamina quien también asiste a la comida junto a su “prometido”.

El padre de Dana ha congeniado muy bien con Carmelo. Aunque no habla más que kurdo, Dana hace de traductor. Yo debo respetar las costumbres,  en las conversaciones de hombres, no hay mujeres. Ellas están en sus cosas, en la cocina, preparando la mesa, los platos y hablando alegremente de la boda, del embarazo. ¡Cosas de mujeres!

Yalda me saca al exterior para mostrarme las impresionantes vistas que tiene la casa. Carmelo sigue nutriéndose de las explicaciones que le proporcionan los hombres. Yo me conformo con la visión de mi amiga quien no “comulga” con estas tradiciones “machistas”.

Para que se sienta más tranquila, le explico que en España, aún hoy día, muchas reuniones son también así. Los hombres con sus cosas y las mujeres en la cocina. Ella ríe y no lo puede creer. “Lamentablemente, es así” le confirmo.

Como siempre, una comida familiar en Irán, es todo un festín. El suelo es la mejor mesa, aunque en esta ocasión, la casa cuenta con sillas, mesa y sofás, pero la tradición es la tradición. 

Como kurdos en Marivan

Como kurdos en Marivan

El resto de la tarde transcurre plácida en la casa del lago. Tras la comida viene el shai, más conversaciones y quehaceres que no se diferencian para nada de nuestras costumbres, incluso, una relajada siesta que nosotros aprovechamos para salir a la terraza exterior junto a nuestros amigos. No queremos perder ni un minuto durmiendo, ya tocará hacerlo a la noche.

En ese momento Dana nos habla sobre su pueblo, nos señala la extensión de agua que ocupa el Llago. “Hace años era el triple, pero el gobierno iraní nos roba” para nosotros que venimos de Cataluña, el discurso y la problemática nos resultan “familiares” y así se lo hacemos saber. No obstante, no son casos comparables, la libertad con la que vivimos en España es absoluta y a pesar de que el gobierno no guste, no existen grupos que vean mermadas sus libertades civiles por su ideología, nacionalidad o creencia religiosa.

El pueblo kurdo está sometido a las directrices del gobierno de los ayatolás. Mientras unos son de creencias sunís, los otros son chiís, lo que ocasiona frecuentes desencuentros y atropellos a las libertades. No obstante, al juntarme con las mujeres me enfrento a otra falta de libertad, la de la mujer islámica, donde el sometimiento al marido, a los hombres en general, es aún más asfixiante que el  sometimiento del pueblo kurdo respeto a los persas. Vuelven a mi cabeza las palabras de Azade, la guía local de Isfahán cuando nos decía: “el problema no es vivir en Irán, el problema es ser mujer en Irán”.

En el coche, ya de vuelta, Carmelo me explica la conversación que ha tenido con el padre de Dana. Me habla del pueblo kurdo, de su represión por el gobierno, confirma las palabras de nuestro amigo. Su padre, estuvo unos años encarcelado por reclamar derechos de sus vecinos. Ahora entendemos las caras de tristeza, de seriedad y a veces de resignación que hemos encontrado en la familia de Dana.

Ya de regreso en Marivan, transcurre la tarde noche de manera relajada. La curiosidad de Carmelo puede más que otra cosa, aprovecha que Dana hace de traductor para seguir escuchando a su padre. Mientras, las mujeres vuelven a la cocina y al quehacer diario y la benjamina nos muestra feliz su apreciado ajuar. ¡Nunca he visto nada igual! toda una habitación repleta de electrodomésticos de última generación, muebles, vajillas, mantas, etc, etc. ¡Benditas contradicciones!

Día 4. De turismo rural junto al río Sirvan y sus pueblos colgados. Un nuevo día amanece en Marivan. Nos despedimos de la familia de Dana ya que hoy será el último día que estaremos allí. Dana y Yalda nos llevarán a conocer una nueva ruta con interesantes sorpresas.

La carretera 15 vuelve a ser nuestra aliada, esta vez seguiremos su trazado que transcurre paralelo a  la frontera irano-iraquí y al río Sirvan, fuente de vida de la zona.

A la altura de Dezli iniciamos de nuevo la ascensión que nos lleva hasta Kuh-e Dalani catalogado como uno de los pasos de alta montaña más peligrosos del mundo. La ruta es espectacular y el paisaje único, una estrecha carretera serpentea como puede el gran desnivel de este conjunto de montañas que forman parte de la cordillera del Zagros.

Las montañas Dalani, una de las rutas de montaña más peligrosas del mundo

De ruta por las montañas Dalani, de las más peligrosas del mundo

Confiamos en la destreza de Dana para conducir por aquí. El miedo ha desaparecido, pero no podemos evitar sentir mariposas en el estómago, a veces dadas por el espectacular paisaje, a veces por lo peligroso de la carretera, otras veces por la emoción de pisar lugares a los que prácticamente no llega ningún viajero occidental.

Paisajes de la cordillera del Zagros en el Kurdistán iraní

Paisajes de la cordillera del Zagros en el Kurdistán iraní

Las montañas de Dalani alcanzan los 4.000 metros de altitud y son un paraiso para los escaladores y los amantes del senderismo. Nosotros nos conformamos con atravesar estos parajes tranquilamente, disfrutando del aire limpio, de las vistas y de las peladas rocas que salpican cada lado de la carretera, incluso encontramos pequeños neveros en pleno mes de junio. 

Puestos fronterizos salen al paso, Yalda nos advierte, sobre todo a mi, para que recomponga mi pañuelo, abroche los botones de mi camisola y me baje las mangas. A pesar de la lejanía, la imposición en el vestir sigue latente.

Iraq se puede tocar prácticamente con los dedos. Seguimos por la nacional 15 y tomamos un desvío hacia la carretera local que lleva a Nowdeshah, en la provincia de Kermanshah. Yo sigo en modo “alucinada es poco”. El paisaje, las curvas, los pueblos colgados que se suceden por la zona. 

Nowdeshah está repleta de vida, me resulta difícil creer que un pueblo perdido entre las montañas tenga este ambiente tan increíble. Es como si a los habitantes de la localidad no les hiciera falta nada más para vivir, aquí está su paraíso (aunque imagino como debe ser la vida en el invierno, dura, muy dura).

Aparcamos el coche para comprar el desayuno, me quedo fuera de la tienda junto a un grupo de hombres mayores sentados en una barandilla. Su actitud, su curiosidad, todo en ellos me recuerda a los abuelos de nuestros pueblos.

Enseguida me hacen gestos y se colocan para que les haga fotos. ¡No lo puedo creer! Yalda sale de la tienda para traducir lo que me dicen, para contestar sus preguntas curiosas. Y de nuevo, la hospitalidad y amabilidad de este pueblo sale a la luz.

El kurdistán es un territorio que engancha por sus gentes y tradiciones

El kurdistán es un territorio que engancha por sus gentes y tradiciones

Aprovechamos una terraza-mirador que hay junto a la carretera para sentarnos a desayunar los exquisitos productos locales que acabamos de comprar. Estoy tan emocionada que no puedo evitar levantarme a sacar fotos de esta preciosa localidad.

Veo a grupos de escolares jugando en el patio del colegio, a mujeres sacudiendo las alfombras, a hombres construyendo nuevas viviendas, lo cotidiano sigue saliendo a nuestro encuentro. Aquí nada está hecho para el turismo.

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Improvisado desayuno en Nowdeshah

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Arquitectura típica en Nowdeshah

La ruta continua por la carretera local de Nowdeshah, Dana quiere enseñarnos la gran presa que se está construyendo en la pequeña localidad de Daryam Dam aprovechando las aguas del fantástico río Sirvan que da vida a la zona

Una vez salimos del pueblo, el GPS comienza a hacer de las suyas. La cobertura tampoco es buena por lo que tenemos una hora de “estamos perdidos en medio del Kurdistán, pero ¡que emocionante es todo!”  Al cabo de un buen rato llegamos a Daryam Dan, pero las gigantescas obras de la presa han abierto una fuerte brecha en la calzada que hace imposible llegar hasta allí.

Desde la carretera vemos la tremenda cicatriz que el ser humano está dejando en la naturaleza. No obstante, esta intervención conseguirá mejorar las maltrechas infraestructuras kurdas por lo que Dana se siente contento de que por fin, desde el gobierno, se realice obra pública en su tierra.

Paisajes en la carretera local de No

Paisajes en la carretera local de Nowdeshah, perdidos por las montañas y parajes del Kurdistán

A partir de ese momento, soy incapaz de saber en que lugar exacto estamos. Dejo mi libreta, los apuntes y junto a Carmelo, disfrutamos del excepcional paisaje de esta zona. Montañas de color dorado, marrón, a veces salpicadas de verde. Infinitas extensiones de tierra sin vislumbrar un ser humano. El sol empieza a apretar y fuera del Saipa hace mucho calor.

Giros, curvas, subimos y volvemos a bajar. La carretera es de todo menos monótona, este road trip por el Kurdistán es de los más arriesgados y emocionantes que hemos vivido. Menos mal que tenemos un chófer que conoce la zona y las carreteras. ¡No sé si yo hubiera sido capaz de conducir por aquí!

Dana nos introduce a través de las montañas en un lugar que nosotros bautizamos como “paraíso”, un rincón que no hemos conseguido localizar en los mapas, pero que resultó un bello recuerdo en nuestro viaje. Dejamos el coche y caminamos a través de una senda hasta llegar a un pequeño río donde un grupo de mujeres con niños pasan una refrescante mañana.

Con el grupo de mujeres y niños en el río Sirvan

Con el grupo de mujeres y niños en el río Sirvan

Nuestra llegada es una auténtica fiesta. Las mujeres me cogen de la mano, los niños quieren hacerse fotos, Dana y Yalda explican por aquí y por allá quienes somos. ¡Hasta en el lugar más insospechado resurge la vida en el Kurdistán! Las caras de los niños son su mejor mensaje. Risas, carreras en la gélida corriente del río. No me hubiera ido nunca de su lado.

Tras el apoteósico momento continuamos por la senda hasta que llegamos a una especie de “chiringuito” donde encontramos a unos hombres tomando el shai y jugando. En cuanto nos ven, se produce una rápida dispersión. Nos dejan sitio en el agradable lugar y desaparecen.

Dana nos trae hasta aquí para comer. La especialidad es el Kebab y los platos locales. El calor es asfixiante, pero en este rinconcito del Kurdistán la temperatura baja unos grados gracias a los árboles, la fuente, el agua del río que pasa cercana y las preciosas flores de los granados que inundan el lugar.

El kebab más delicioso que hemos comido nunca.

El kebab más delicioso que hemos comido nunca

Es imposible no dormitar tras la comida en este pequeño oasis que se encuentra en medio de la nada. No nos importa no saber dónde estamos, sentimos que el mundo desapareció unos kilómetros más allá.

Abandonamos este paraíso sin ganas de hacerlo. Pero tenemos que llegar a nuestro destino del día antes de que caiga la noche. Estas carreteras no son muy recomendables sin luz.

Paisajes d l a carretera 15 en dirección a Paveh

Paisajes de la carretera 15 en dirección a Paveh

Tras el desvío, la carretera 15 vuelve a salir a nuestro paso en el road trip por el Kurdistán. La montaña desaparece poco a poco y nos fijamos en el fuerte cambio de paisaje que hemos sufrido.

Los vastos campos de cereales de la provincia de Kermanshah acompañan nuestro recorrido en dirección sur hacia otra de las ciudades importantes de la zona, Paveh, donde presenciamos un accidente. La conducción en el Kurdistán sigue la misma tónica que en el resto de Irán.

Recogiendo los cereales de los campos de cereales en KErmanshah

Campos de cereales en Kermanshah

Con el embotellamiento y la parada obligatoria el tiempo se nos hecha encima por lo que Yalda y Dana deciden marchar hacia Quri Qaleh otro de los grandes centros turísticos del Kurdistán, en la provincia de Kermanshah. El motivo de su fama son las cuevas de mismo nombre.

El lugar es una zona de ocio totalmente acondicionada. Me sorprende ver lo bien que está preparado el lugar con aparcamiento gratuito, tiendas, restaurantes, etc. Las zonas de recreo en el Kurdistán no tienen nada que envidiar a otros países.

Cueva de Quri Qaleh

Cueva de Quri Qaleh

Nos informan que esta cueva es la más larga de Asia Occidental. Se visitan, de manera normal, los primeros 700 metros. Después durante unos cinco kilómetros, solo puedes acceder con trajes de neopreno y guía especializado ya que la cueva sigue el trazado de un río subterráneo. El lugar es un lujo para los amantes de la espeleología.

¡Cuánto estamos aprendiendo a lo largo de este road trip por el Kurdistán! Al salir de la cueva, el sol comienza a caer, debemos darnos prisa para llegar a Palangán, el lugar donde pasaremos la noche. La tarde trae consigo unos fantásticos colores y el marrón del desierto vuelve a aparecer.

Atardecer en las afueras de Palagán

Atardecer durante el road trip por el Kurdistán – Palangán

Con la noche sobre nuestras cabezas, llegamos al que se considera el pueblo más bello del Kurdistán, Palangán. La suerte está de nuestro lado y una espectacular luna llena inunda el valle del Sirván con su luz plateada. El amor a primera vista existe, eso es lo que siento al ver esta pequeña localidad que recuerda a los pesebres de la infancia.

Día 5. Palangán, Sanandaj y regreso a Teherán. El último día en el Kurdistán amanece en la preciosa localidad de Palangán, cuna del turismo rural en la zona.

Tras la visita al pueblo y a su zona de recreo junto al río Sirvan ponemos rumbo a Sanandaj donde nos despedimos, con mucha tristeza, de nuestros amigos. Teherán y el Caspio nos esperan en la siguiente etapa de nuestro Irán trip.

Palangán, posiblemente el pueblo más turístico del Kurdistán

Palangán, posiblemente el pueblo más turístico del Kurdistán

Datos de interés sobre cinco días por el Kurdistán iraní

El precio total de esta escapada, incluida gasolina (baratísima en Irán), comidas, alojamiento en hotel, casa rural y entradas a monumentos no superó los 100€ por pareja. En cualquiera de las ciudades del Kurdistán se pueden alquilar taxis compartidos por unos 6€/pax que te permiten llegar hasta los pueblos más “turísticos”, al Lago Zaribar o a las cuevas de Quri Qaleh.

La carretera de referencia de nuestro road trip por el Kurdistán fue en todo momento la nacional 15, en general muy bien señalizada y de buen trazado. Una vía ideal si viajas en moto. Eso sí, tener en cuenta que en invierno la zona es muy fría y la nieve aísla la mayoría de los pueblos.

El idioma que se habla es el kurdo, en menor medida el farsi (persa) y si tienes suerte, encontrarás algún joven o niño que habla inglés, no obstante, el lenguaje corporal siempre lleva a buenos entendimientos.

En localidades como Palangán o Hawraman existe una buena oferta de casas en alquiler que no superan los 10€/noche, en las pequeñas tiendas siempre encontrarás productos locales para comer que no superan los 2€/pax. El agua es potable y las condiciones higiénicas son pasables, eso si, los lavabos son lo que son, pero hacen su correcta función.

Época del viaje: principios del mes de junio. Según nuestros amigos, el momento ideal para viajar por el Kurdistán es de marzo a abril o finales de setiembre a octubre.

A pesar de movernos por una zona fronteriza no tuvimos ningún contratiempo, de vez en cuando vimos algún coche de policía y solo en el paso de Kuh-e Dalani nos paraon para un control.

Si tienes pensado viajar a Irán, te recomendamos que incluyas el Kurdistán en tu planificación. ¡No te arrepentirás! 

8 Respuestas

  1. jorge (laguiaviajera)

    Este viaje es para nota, porque sí que hay posts sobre Irán, pero este se sale de la ruta habitual. Y, además, con la gracia de convivir con la gentes del país. Me ha encantado la experiencia, pero hay que ponerle valor, porque hay bien pcoa información disponible!

    Responder
    • Eva Puente

      Hola jorge! la verdad que el viaje a Irán sigue resonando en nuestros oídos cada día! Solo soñamos con volver a este gran país y seguir disfrutando de sus gentes, paisajes, cultura, historia y gastronomía. como bien dices, sobre el Kurdistán hay muy poca información en castellano y creo que somos de los pocos viajeros que han ido a Irán y han salido las típicas rutas establecidas. Siempre estaremos muy agradecidos a nuestros amigos por habernos alejado del Irán turístico para adentrarnos en el maravilloso Kurdistán.
      Anímate a viajar hasta allí! Un abrazo viajero
      Eva y Carmelo

      Responder
  2. Carmen

    Envidia de la buena que me dais. Un viaje realmente alucinante y además fuera de la ruta “establecida”. Me encantaría algún día perder el miedo y salir de mi zona de confort.
    Un abrazo
    Carmen

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Carmen, muchas gracias por tu comentario. jajja, no imaginas la de “miedos” que llevaba aprendidos en este viaje, y la de ellos que desaprendí :-). al final no es tan fiero el lobo como lo pintan y la zona de confort solo acaba haciendo que no salgas al mundo! Seguro que al final, el día menos esperado, te animas y nos das una sorpresa! Un abrazo viajero
      Eva y Carmelo

      Responder
  3. Aitor (cometeelmundo.net)

    Un viaje espectácular y súper enriquecedor! Que lujo poder contar con unos anfitriones como los que tuvisteis, sin duda, para mí, hubiese sido lo mejor e inolvidable del viaje 😉

    Un abrazo!

    Responder
    • Eva Puente

      Si duda Aitor, ese fue el valor real de este viaje, y mira que tuvimos un buen número!!! El road trip por el Kurdistán ya tiene un hueco en nuestro corazón imborrable. Os tenéis que animar a hacerlo, ya veréis que chulada.

      Un abrazo viajero,
      Eva y Carmelo

      Responder
  4. Juan Ramón Pérez

    Hola Eva:

    Qué pasada de viaje, qué envidia… Yo estoy considerando ir a Iran en mi próximo viaje en noviembre. Me gusta viajar despacio (nada de correr para ver la mayor cantidad de sitios posibles) y la fotografía es componente fundamental en mis viajes. En principio iría tres semanas y leyendo tus post me han entrado dudas sobre la planificación de la ruta. En tres semanas creo que no tendría tiempo de hacer el circuito “típico” de Eshafan, Kashan, Yadz, Shiraz más el noroeste del país y el Kurdistán. De hecho a mi me gustan los sitios menos trillados turísticamente, y más auténticos, por eso me estoy planteando incluso dedicar las tres semanas íntegras al noroeste y Kurdistán. ¿Qué opináis? ¿Algún consejo?Sé qué es difícil, pero ¿qué sitios quitaríais de la lista?

    Otra pregunta, sé que hicisteis ese fenomenal roadtrip con gente local (qué pasada) pero ¿sabrías decirme si es posible moverse por el kurdistán usando transporte público y si hay alojamientos para pernoctar en los pueblos?

    Mil gracias por adelantado.

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Juan ramón, bienvenido a nuestro rinconcito en el mundo :-). Muchas gracias por tu comentario y reflexiones. Igual que tu, nosotros viajamos despacio, a veces creo que demasiado, pero necesitamos sacarle el jugo a los lugares, respirarlos, sentir lo cotidiano, vivir la experiencia humana y eso, solo se puede hacer sin prisas. No acumulamos número de lugares visitados, pero si muchas experiencias enriquecedoras.

      Leyendo lo que comentas y un poco por lo que buscas, estoy de acuerdo contigo, en tres semanas hacer todo lo que propones, si viajas despacio, es excesivo. Nuestro viaje fue de un mes, e incluyó Kurdistán y la zona del Mar Caspio a la que llegamos en autobús desde Teherán. El Noroeste, me imagino que te refieres a Tabriz y alrededores, nosotros, no estuvimos. En nuestro caso llegamos hasta Bandar-e Anzadi.

      Si tu preferencia son los lugares “vírgenes” de turismo te aconsejo una buena ruta por el Kurdistán (ya has visto lo que puede dar de sí estas rutas de montañas, la mítica cordillera del Zagros, etc), los pueblecitos son alucinantes tal y como has visto en nuestro artículo, lo que no te puedo decir es el tiempo con el que te encontrarás por esta zona, ya que las carreteras son tortuosas.

      El transporte público entre las grandes ciudades lo solucionas bien en autobús o avión, Irán está muy bien conectado, otra cosa es recorrer el Kurdistán. La mejor manera para moverte son los taxis, puedes alquilar uno para ti solo o hacerlo conjuntamente con otras personas, y así abaratar costes.

      en el caso de alojamiento, nosotros en Palangan alquilamos una casa entera para cuatro personas (unos 10€ al cambio), pero además puedes encontrar habitaciones. En Irán, en general, la gente se comunica muy bien con los viajeros, la mayoría hablan inglés, el problema está en las localidades pequeñas.

      Mira, vamos a hacer una cosa, te escribo a tu correo y así podemos perfilar mejor el viaje 🙂
      Un saludo,
      Eva y Carmelo

      Responder

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