El Cinque Terre donde el color es el protagonista

Cinco pueblos de vivos colores trepan por un rugoso acantilado. Sus casas parecen conglomerados que se sustentan en el vacío y juegan con la gravedad para no caer. La imagen, desde el mar, es sencillamente espectacular. Es Le Cinque Terre donde el hombre robó hace años un trozo de roca a la tierra para asentarse, proporcionando color y sabor a una costa gris.

Corniglia desde el mar - Cinque Terre
El Cinque Terre, conjunto de localidades italianas Patrimonio de la Humanidad

Seguimos de road trip por la provincia de La Spezia, dulcemente bañada por el mar de Liguria.

Visitamos los pueblos de Le Cinque Terre y su Parque Natural, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La mejor manera de recorrerlos es, o bien siguiendo los senderos perfectamente señalizados que van de una población a otra, en tren o en ferry. Nosotras elegimos una combinación de las tres posibilidades.

Mejor olvidarse del coche. La carretera es sinuosa y no siempre está en perfectas condiciones ya que, en determinadas épocas, el Cinque Terre sufre de auténticos aluviones de agua torrenciales que arrastran parte de su infraestructura.

Además, solo se puede acceder con coche si se está alojado en un hotel de la localidad o eres vecino de la misma.

Por ello, decidimos combinar transporte público con paseos por las sendas señalizadas.

En las oficinas del Cinque Terre Point de la estación de La Spezia, adquirimos la Cinque Terre Pass, una tarjeta que te permite viajar en tren por estos idílicos pueblos e incluye el pase gratuito a los senderos así como descuentos en museos de la zona.

Partimos temprano de la estación de La Spezia dirección a Riomaggiore, la localidad más cercana.

El trayecto se hace corto, no más de tres cuartos de hora. Tras una sucesión de túneles el paisaje se abre ante nosotras, el mar ligure y su costa empiezan a flirtear con el visitante. 

Riomaggiore, la más oriental de las cinco localidades
Riomaggiore, la más oriental de las cinco localidades

Riomaggiore

Llegamos cómodamente en el tren. En la misma estación hay un punto de atención al visitante donde nos informamos para planificar el día.

La persona que nos atiende nos recomienda hacer un recorrido en ferry. Es la mejor manera de apreciar la belleza del Cinque Terre. Las vistas desde el mar son irrepetibles

Le hacemos caso, compramos los billetes que no están incluidos en la Cinque Terre Pass.

Decidimos llegar hasta el más alejado de los pueblos, Monterosso al Mare, y desde allí aprovechar el tren y los senderos para conectarnos con el resto de localidades.

cinque Terre
Embarcadero Ferry Riomaggiore

En su centro histórico, que data del siglo XII, comenzamos nuestro inolvidable periplo.

Desde la estación, un original túnel-galería de arte, da acceso al casco antiguo donde el color de las casas contrasta alegremente con el día gris y nublado que nos ha tocado. Las calles son empinadas, aquí todo desafía a la gravedad.

La elevación de la construcciones producen un efecto de casas “colgadas”.

Un conglomerado de edificios se suceden a lo largo del pequeño valle que produce el río Maggiore, del que la localidad toma su nombre.

Riomaggiore es un pueblo de reminiscencias pesqueras, se nota en sus calles repletas de redes y pequeñas embarcaciones.

En el amplio embarcadero, esperamos la llegada del ferry procedente de La Spezia.

Descubrimos que se puede hacer el mismo recorrido que el tren, pero en barco. Emocionadas y pendientes del cielo por la amenaza de lluvia, nos adentramos en el mar de la Liguria.

El Mar d eLiguria - Parque Natural del Cinque Terre
El Mar de Liguria – Parque Natural del Cinque Terre

Monterosso al Mare

El pequeño viaje es una gozada. ¡Qué razón tenía la persona que nos atendió en la oficina de turismo! Las vistas desde el ferry son espectaculares.

A pesar del cielo gris, los colores de las Cinco Tierras destacan por encima de todo.

Estribaciones de Monterosso al Mare
Estribaciones de Monterosso al Mare

Los pueblos encaramados a la roca me hacen pensar en los aguerridos constructores de esas casas.

Es difícil entender qué les llevó a semejante proeza. Pero el viento y las frías gotas que salpican desde el mar me devuelven a la realidad.

Monterosso es la localidad más grande de la zona.

Desde el mar se presenta como una villa turística de playas con arena pedregosa, balnearios y casas de veraneo protegidas en un pequeño golfo natural, que la cierra en semicírculo.

Playa de Monterosso al Mare
Playa de Monterosso al Mare

Monterosso (literalmente Monte Rojo), es la primera de las localidades documentadas en el Cinque Terre, exactamente en el 1056.

En cuanto pisas su casco antiguo quedas totalmente atrapada por un sueño mediterráneo de limoncello y pesto.

Su plaza principal rinde homenaje al libertador Garibaldi. Desde ella surgen una serie de callejones que se desparraman sin sentido, elevando la localidad hasta los 600 metros de altitud.

Plaza Garibaldi en Monterosso al Mare
Plaza Garibaldi

Las casas, sus principales edificios, casi todo está en obras. Nosotras imaginamos que las están poniendo al día para la temporada alta del verano cuando miles y miles de turistas inundan sus calles, pero la realidad es bien diferente.

Poco a poco vamos descubriendo en las fachadas y en las entradas de los comercios una serie de fotos y de paneles informativos que explican la riada sufrida por la localidad en el pasado invierno.

La brutal fuerza con la que bajó el agua arrasó gran parte del Cinque Terre. Monterosso sufrió una dura e inolvidable inundación.

Conglomerado de casas en el casco antiguo de Monterosso
Casco antiguo de Monterosso al Mare

Aún así, la belleza de la localidad nos sale al paso en diversas formas: iglesias de estilo toscano, ventanas y puertas delicadamente decoradas, plazoletas aporchadas.

Monterosso es una delicada caja de bombones.

Cinque Terre
Elementos decorativos en Monterosso

Nuestros pasos nos han llevado por una empinada senda hasta uno de los puntos más interesantes de la localidad, su cementerio y el antiguo convento de los Capuchinos donde hacemos un improvisado picnic para comer.

Desde la colina de San Cristoforo se aprecian las terrazas de cultivos creadas por el hombre.

La riqueza de variedadescomo el almendro, los limones o la vid da sentido a la ubicación del Cinque Terre en las estribaciones de la cadena montañosa de los Apeninos. Sus productos de la tierra son muy apreciados en Italia.

Las primeras gotas de lluvia del día nos hacen levantar el improvisado campamento.

En el camino nos topamos con una bodega de productos autóctonos, la Cantina Buranco que nos salva de un buen chaparrón y aprendemos un poco más sobre los deliciosos productos locales.

Bodega Buranco
Bodega Buranco

Tras la visita regresamos al centro de Monterosso.

La antigua fortaleza medieval situada en un estrecho promontorio divide la localidad en dos partes, el casco viejo y la Fegina, lugar de “sol y playa” donde el terraceo y los balnearios han hecho acto de presencia.

Torre Aurora
Torre Aurora

La vieja villa medieval conserva tres de las trece torres de vigía que llegó a tener.

La más conocida es la Torre Aurora, del siglo XVI, convertida en un mirador excepcional desde donde se aprecian las dos partes en las que se divide Monterosso.

La lluvia se convierte en aguacero y no queda más remedio que refugiarse en una de las terrazas que salpican la playa de la Fegina.

Tras la tormenta, vuelve la calma, y aprovechando que la estación de tren está justo al lado, decidimos poner rumbo a otra de las localidades, queremos caminar por la Via del Amor, uno de los senderos más famosos de Italia.

Manarola

Regresamos en tren a Riomaggiore, punto de partida de la senda conocida como Vía del Amor, por la que llegaremos hasta Manarola.

La senda no es gratuita. Nosotras llevamos el Cinque Terre Pass por lo que tenemos acceso libre.

vía del amor
Símbolo de la Vía del Amor

La lluvia nos da una tregua y el recorrido de varios kilómetros lo hacemos sin complicaciones. Caminamos sobre un sendero estrecho en pleno acantilado. Las vistas son increíbles.

Se nota la buena energía de este lugar, parece como si todo el amor del mundo estuviera concentrado aquí.

A pesar de su origen poco romántico, la vía es uno de los imprescindibles para las parejas enamoradas del mundo que vienen a encadenar su amor para siempre.

Manerola asoma al final de la senda. Sus casas colgadas y apretadas sobre la colina dibujan un precioso cuadro al que tenemos ganar de llegar.

La localidad se sitúa entre dos espolones rocosos y se desparrama por un pequeño valle que se precipita hasta el mar, creando un diminuto puerto.

Puerto de Maanrola
Puerto de Manarola

Es, posiblemente, la localidad más fotografiada y conocida de las Cinco Tierras. Pasear por su calle principal, la Vía di Mezzo es como retroceder al pasado.

Mientras caminas llevas una sonrisa tonta contagiada por la alegría que producen las fachadas de colores, que en esta localidad han abandonado el tono pastel por otro más vibrante.

Cinque Terre
El color impone su ley

Una sucesión de tiendas con productos locales, cantinas, bares y terrazas nos salen al paso.

Seguimos la única ruta posible que nos lleva hasta el puerto. A nuestra derecha surge un nuevo camino desde el que Manarola regala sus mejores imágenes. Nos hubiéramos quedado aquí para siempre.

El olor del Mediterráneo, los sabrosos aromas a pesto, a limoncello, a pasta recién cocinada; el alegre despertar de los sentidos con la variada paleta de colores que contrasta con el gris del acantilado y el azul del mar…, pero hay que regresar.

El Parque Natural del Cinque Terre bien se merece su declaración como Patrimonio de la Humanidad.

Aquí, el hombre conserva como en poco lugares, sus tradiciones, arquitectura y naturaleza.

Acantilado de la vía del amor - Parque Nacional del Cinque Terre
Acantilado de la vía del amor – Parque Nacional del Cinque Terre

Sin darnos cuenta, cae la tarde. Hemos dejado dos localidades del cinque Terre por visitar: Corniglia y Vernazza. Una buena razón para volver.

En el tren, de regreso a La Spezia, las tres amigas tenemos dibujada una bonita sonrisa en la cara. Es lo maravilloso de viajar, saca lo mejor que de uno mismo.

Recomendaciones para visitar el Cinque Terre

– Visitar el Cinque Terre en transporte público y aprovechar los senderos que enlazan las diferentes localidades.

– Evitar, si se puede, las épocas estivales donde se produce aglomeración de turistas. Las localidades son muy pequeñas y puede resultar agobiante.

– Aprovechar los descuentos y ventajas de la Cinque Terre Pass.

– Visitar alguna de sus bodegas o tiendas típicas para degustar productos autóctonos.

– Protección solar, gafas y agua si se recorren los senderos en época estival. No suele haber lugares donde reponer fuerzas por lo que llevar una pequeña mochila con lo imprescindible no viene de más.

– Si queréis poner un candado, traerlo desde casa, los precios son desorbitantes.

– Calzado cómodo y nada de prisas. aunque los senderos están muy bien adaptados, hay mucha cuesta que subir y bajar.

Si tienes alguna consulta, déjanos tu comentario o pregunta, resolveremos cualquier duda enseguida. tus opiniones y/o aportaciones nos importan mucho y ayudan a mejorar el blog.

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