Enoturismo en Dueñas DO Cigales (Palencia)

En esta ocasión nos desplazamos hasta el Cerrato Palentino para visitar una localidad que destaca por su barrio de bodegas, ejemplo de arquitectura popular de la zona. Venimos a vivir una experiencia de enoturismo en Dueñas. 

Palencia presume de un excepcional románico, de una cautivadora montaña, de una Tierra de Campos y un Cerrato que conquistan por sus historia y paisaje y paisanaje.

Además se enorgullecerse de su patrimonio agro ganadero y gastronómico que contribuye al fomento del mundo rural.

Un mundo cuya presencia es abrumadora a lo largo de toda la provincia y se ha hecho palpable bajo una “etiqueta” de calidad: “Alimentos de Palencia”. 

Si hay una experiencia que nos cautiva cuando viajamos es la de conocer los productos locales, saborearlos, aprender de las personas que hay detrás de todos ellos y perder el tiempo en una animada charla.

Una egoísta manera de absorber parte de su sabiduría. Por ello en cada viaje damos una gran importancia al territorio y a lo que ocurre en él.

Dueñas forma parte de la Ruta del vino DO Cigales

Un paseo por la historia de Dueñas

En la Oficina de turismo nos han facilitado la información necesaria para hacer una ruta a nuestro aire por los puntos más interesantes de la villa.

Esta ruta la realizan también con guía a horas concertadas.

La Oficina de turismo ofrece rutas guiadas por el centro histórico

Dueñas tiene el título de ciudad desde el año 1928 (le fue otorgado por el rey Alfonso XII) y es Conjunto Histórico Artístico.

La ciudad no cuenta con un excepcional patrimonio arquitectónico (poco ha quedado de su esplendor medieval y renacentista), pero eres consciente de su importante legado histórico.

Desde el alto del Pico del Castillo, lugar en el que parece desparramarse el interesante Barrio de las Bodegas, se observa el magnífico conjunto de Dueñas, situada a las faldas de un cerro testigo (este tipo de accidente geográfico da nombre a la comarca, El Cerrato).

En la cima de este otero se situó una fortaleza cuyas piedras fueron utilizadas como materia prima para la construcción del Canal de Castilla en el siglo XIX.

En Dueñas se produce un emotivo reencuentro. Unos cuantos kilómetros más al norte, en pleno Parque Natural de Fuentes Carriones y Fuente Cobre, nacen dos de los ríos más importantes de Palencia, el Pisuerga y el Carrión.

Dos ríos que se separan en el Alto de Varga para seguir caminos diferentes. Mientras el Carrión  recorre la provincia por el oeste, el Pisuerga lo hace por el este jugando a ser frontera natural con la vecina Burgos.

Tras volcar sus aguas en el Canal de Castilla, regar Tierra de Campos, llenar embalses y reflejar bellas estampas de pueblos en sus riberas, el Pisuerga y el Carrión se unen a las afueras de Dueñas.   

El Pico del Castillo y su Barrio de Bodegas vigila el núcleo urbano de Dueñas

Este hecho tiene algo de poético, o al menos a nosotros nos lo ha parecido, sobre todo cuando hemos conocido su lugar de nacimiento en plena Montaña Palentina.

Dueñas ha estado poblada desde que el hombre es hombre, la zona tuvo asentamientos durante la Prehistoria.

Fue importante emplazamiento romano (muestra de ello es la villa de San Isidro de Dueñas, una de las más importantes de la meseta). También se han descubiertos restos de la época visigoda.

Repoblada en el siglo IX por el rey Alfonso III El Magno, la ciudad entra en un fructuoso período cuando pasa a ser villa realenga (en ese período perteneció a Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como El Cid).

En época medieval se construyeron bodegas, palacios, casonas e incluso se amuralló la villa (hoy en día solo se pueden apreciar restos de la antigua muralla en la puerta conocida como el Ojo de la Virgen).

Pero el máximo esplendor de Dueñas llega cuando Juan II cede el realengo a la familia de los Acuña, condes de Buendía.

La villa se convierte en una especie de “capital” de los estados señoriales de la influyente familia castellana, en estos momentos Dueñas quedará vinculada para siempre a la historia de nuestro país.

En la plaza de Isabel La Católica hay paneles explicativos de la importancia histórica de la ciudad

El palacio residencial de la familia Acuña alojaría a ilustres visitantes.

Entre sus paredes se escribieron “páginas excepcionales de la historia de España” al ser residencia de reyes, príncipes y alta noblezaAquí se gestó el matrimonio de Blanca de Navarra y Enrique IV.

Pero el hecho más importante fue la mediación de Alonso de Carrilo de Acuña (Arzobispo de Toledo) para concertar el matrimonio de Isabel I de Castilla con su primo Fernando de Aragón.

En 1470 nace en dueñas su primogénita, Isabel de Aragón. Y aquí casó por segunda vez Fernando el Católico, con Germana de Foix, tras enviudar de Isabel.

El palacio (que ya no existe) fue sede de importantes hechos históricos que marcarían el devenir de España. 

Todo este patrimonio inmaterial se respira en las calles del casco histórico. Es imposible que un amante de la historia no se sienta fascinado en Dueñas.

Pero no solo de historia vive el hombre, nosotros buscamos un hecho diferencial de la villa.

A pesar de que la fascinante historia nos atrapa, regresamos a la época actual para conocer el testimonio presente de Amada, copropietaria de la bodega familiar Remigio de Salas Jalón.

Única de la denominación de origen Cigales ubicada en la provincia de Palencia.

Las Luceras, vinos DO Cigales 

Nuestra experiencia de enoturismo en Dueñas

Nos elevamos por las calles de Dueñas hacia el cerro del castillo para llegar hasta la bodega de Amada, definida como “un paraíso para los amantes del vino”  por su particular construcción.

Un conjunto de ocho naves subterráneas en forma de laberinto en el que las barricas, la tierra húmeda y el tiempo nos envuelven en un peculiar aroma, el del vino.

Si nos dejamos llevar por la pequeña entrada a la bodega, pareciera que entramos en una vieja cantina castellana.

Pero cuando Amada introduce la llave en la puerta de acceso al lagar y comparte los secretos mejor guardados de la bodega, caemos rendidos ante un patrimonio cultural vivo y presente en el Cerrato Palentino desde hace siglos.

La bodega Remigio de Salas Jalón inicio su andadura en el año 1738 de la mano de la familia Medina-Rosales.

Gumersinda Medina-Rosales contrae matrimonio con Pablo Salas Quevedo, iniciando una importante saga de bodegueros que llega hasta nuestros días.

La bodega tuvo una fuerte expansión con motivo de la plaga de la filoxera que asoló los viñedos europeos, sobre todo los franceses quienes llegaron a muchos puntos de España a la búsqueda de materia prima y vinos.

Amada nos introduce por la historia de su familia de una manera calmada, serena.

Es todo un honor compartir visita junto a ella, caminar por la crónica local, cotidiana, la de una familia bodeguera, que también ha contribuido a la historia y desarrollo económico de Dueñas.

La madera, el silencio y el tiempo hacen de crianza de Las Luceras

Si las calles de Dueñas causan admiración por su patrimonio, nosotros hemos sucumbido ante la belleza del subsuelo. El lagar de la bodega es, posiblemente, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad.

Construido en piedras de sillería, llama la atención las bóvedas de medio cañón y sus perfectas arcadas.

Estamos en un santuario, un bello y desconocido lugar que atrapa por su mezcla de espectacularidad y sencillez, algo que también define a Las Luceras, marca con la que se comercializan los vinos de la bodega.

Seguimos a Amada por el los túneles, naves y recovecos de la bodega. Mientras, ella sigue hilvanando el hilo argumentativo de la historia de su familia, del presente de la bodega, de sus vinos.

La historia de Dueñas también se siente en sus bodega-cuevas

Tras la visita a las cuevas, regresamos a la pequeña sala de degustación, aquí nos esperan Las Luceras para ser catadas.

La familia mima con mucho cariño sus ochenta hectáreas de viñedos de los cuales un 80% se compone de viña vieja, plantada poco después de la filoxera.

El vino empieza en la viña, en el suelo, y esta familia así lo ha entendido.

Nosotros hemos disfrutado de una tranquila y agradable degustación de tintos, rosados (que nos han cautivado) y de blancos en los que encontramos variedades Tempranillo, Garnacha o Verdejo, entre otras.

Degustación de Las Luceras junto a Amada

La denominación de origen Cigales tiene una excelente embajadora en Amada y su bodega. Antes de marchar, hemos hecho acopio de una selección de vinos para traer a casa. ¡Imposible no hacerlo!

La experiencia de enoturismo en Dueñas nos ha resultado perfecta, una combinación de historia, patrimonio, curiosidades, cultura local y crónicas cotidianas. 

Más allá del enoturismo en Dueñas

Un paseo relajado te llevará a conocer lo que queda del importante patrimonio con el contó hasta no hace mucho la ciudad.

Inicia tu visita en la única puerta de la muralla medieval que queda en pie conocida como “El Ojo de la Virgen”.

Accede a ella a través de un pequeño puente que salva el arroyo Valdesanjuán en la fotogénica calle Barbacana.

“Ojo de la virgen” única puerta que se conserva de la antigua muralla medieval

Destaca en el interior del torreón la Ermita de la Virgen de los Remedios a la que se accede a través de una escalera lateral.

La calle Puentecilla es una de las más bonitas, resaltan las casas con voladizos y el pasadizo que unía el Palacio de los Buendía con las dependencias de la servidumbre.

La calle se abre a la plaza de Isabel La Católica en la que estuvo situado el palacio de la familia Acuña del que actualmente se conservan sus ruinas.

Una pena que este patrimonio histórico y artístico haya desaparecido de esta manera. Es como si el presente borrará de un plumazo la historia de antaño.

La plaza cuenta también con el antiguo pósito de la nobleza y el clero que utilizaban para guardar las Tercias (ingreso concedido por la iglesia a la corona de Castilla).

Vamos de plaza en plaza. En la de Santa Teresa se alza el antiguo Hospital de Santiago Apóstol y San Sebastián, institución que atendía enfermos y actuaba como hospedería de peregrinos.

Caminamos por lo que fue antigua Judería de Dueñas, poco queda de esa época.

Algunas casas y la Ermita del Santo Cristo (antigua sinagoga de la aljama de Dueñas) recuerdan el pasado de convivencia de la villa.

Rincones de la antigua aljama de Dueñas

A través de la interesante calle de San Juan llegarás a la joya patrimonial de Dueñas, la Iglesia de Santa María de la Asunción que se eleva robusta y esbelta en la plaza de la Paz. 

Una escalinata lleva hasta el magnífico templo proto-gótico del siglo XIII que fue Colegiata hasta el siglo XV. 

Lo más destacado de Santa María se encuentra en su interior. Destaca el altar mayor, la sillería del coro y el panteón de los condes de Buendía.

Iglesia de Santa María de la Asunción

Sigue el camino lateral de la iglesia para llegar hasta su parte posterior, dejarás a un lado un magnífico conjunto de casas cuevas que se apilan en un pequeño cerro.

Arquitectura tradicional del Cerrato Palentino, las casa cueva

La plaza del Doctor Sisnova destaca por la “Casa de Napoleón”, una casona palaciega del siglo XVI que cobijó a José Bonaparte durante la Guerra de la Independencia.

Una preciosa fachada blasonada atrapa la mirada y presume de historia. Además del Bonaparte, aquí habitaron los generales franceses Merle y Lasalle.

Plaza del Doctor Sisnova, trasera de la Iglesia y Casa de Napoleón

Más adelante encontrarás el monumento al botijo, realizado en 1972 en honor al nombre con el que son conocidos los habitantes de Duñas, “los Botijeros”.

Cuenta la leyenda que los habitantes de la villa consiguieron tirar abajo la fortaleza, ubicada en lo alto del cerro, a golpe de botijos.

Las fiestas patronales de agosto se conocen como “las Botijeras” don gran apoyo popular a través de las peñas.

A los habitantes de Dueñas se les conoce como “Los Botijeros”

Monumento al botijo en Dueñas

Sorprenden las curiosidades y leyendas de esta ciudad.

La porticada calle de Las Damas es el lugar ideal para tomar algo o comer.

Estás ahora en el corazón del casco antiguo. En las plazas del Campillo y de España sobresalen el Convento de San Agustín y el Ayuntamiento.

El que fuera uno de los conventos más importantes de la orden de los agustinos, al que incluso llegó Fray Luis de León, es ahora un conjunto de viviendas, establecimientos comerciales y dependencias municipales, entre las que se encuentra la Casa de la Cultura, biblioteca y Archivo. 

Puedes entrar para disfrutar del “Patio de Arcos” únicos vestigios del claustro agustino.

Antiguo Convento de San Agustín

Plaza de España y edificio del Ayuntamiento

En este punto finaliza la ruta monumental que la oficina de turismo ha creado para conocer el centro histórico.

Pero Dueñas guarda dos bonitas sorpresas, a unos cinco kilómetros se sitúa el Monasterio de San Isidro.

Popularmente conocido como La Trapa, una de las primeras fábricas de chocolate de España.

Estuvo funcionando desde el año 1891 hasta los años ’60, momento en que los monjes vendieron el monasterio así como las codiciadas fórmulas de sus chocolates.

Justo enfrente, al otro lado de la autovía se ubica la fábrica de chocolates Trapa en la que puedes hacer una degustación de chocolate caliente y comprar algunos de sus productos.

El final perfecto a la experiencia de enoturismo en Dueñas es acercarte al Canal de Castilla.

Esta magnífica obra de ingeniería hidráulica pasa tranquila por el término municipal e invita a pasear por sus caminos de sirga descubriendo un patrimonio industrial único en España.

Junto a estos bellos paisajes del Cerrato Palentino nos animamos a sentarnos y degustar un picnic con productos locales.

¡Déjate seducir por los sabores de una tierra en la que, como dice el dicho, “con pan, queso y vino, se hace camino”.

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Desde octubre de 2018 me encontrarás también al frente de Penedes Lovers Enoturismo, una agencia receptiva especializada en la cultura del vino.

4 Respuestas

  1. Rosa

    A propósito de tu post de Dueñas (Palencia), me gustaría decir que también tuve la oportunidad de ir hasta allá y de igual forma visité la bodega, a lo cual sumo que fué inmejorable la experiencia incluyendo la cata de vino, que por cierto lo recomiendo totalmente es de buena calidad del vino, se que esto se debe a la buena conserva de la materia prima (las uvas) ya que de eso parte todo.

    El fin es que recomiendo la visita, créanme que no tendrán nada de que arrepentirse y a ti Eva gracias por aportarnos con tus escritos.

    Responder
    • Eva Puente

      ¡Muchas gracias por tu comentario Rosa! Qué ilusión nos hace que alguien que también ha visitado Dueñas y la bodega confirme nuestra experiencia y hacer que la visibilidad de estas localidades palentinas aumente.
      El vino, como bien dices, de 10! gracias a ti por animarte a pasar por nuestro blog y compartir tu opinión. ¡Seguimos!
      Eva y Carmelo

      Responder

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