Graslei y Korenlei, la mejor imagen de Gante

No sabría decir el porqué, pero algo en el estómago anunciaba que Gante nos iba a fascinar, y tras la vista, se cumplió dicho pronóstico.

Quieras o no, con Gante surge un flechazo.

Un amor a primera vista atonta los sentidos y no quieres abandonarla nunca.

Los muelles de Graslei y Korenlei, símbolos de Gante 

Gante lo tiene todo para atrapar desde el minuto uno. La ciudad se muestra poco a poco, mientras paseas por su maravilloso casco antiguo, revelando rincones irrepetibles.

Son muchos los lugares que enganchan al visitante, pero nosotros caimos rendidos ante El puente de San Miguel.

Aquí se obtienen las mejores vistas a los muelles de Graslei (muelle de los herboristas) y Korenlei (muelle de los graneros).

Días antes, planificamos la visita para ver ciertos rincones, pero nuestros pasos regresaban instintivamente a los muelles. Al final, decidimos disfrutarlos ¡a tope!

Los hemos visto desde el canal, montados en una confortable barca, al caminar sin rumbo fijo, y desde el puente de San Miguel.

¡Cómo cambia su fisonomía según la hora!

El puente de San Miguel salva el canal del río Lys .
Puente de San Miguel sobre el canal del río Lys

Por la tarde, animados por el ambiente y emulando a la mayoría de los ganteses, improvisamos un picnic sentados en las escaleras del muelle.

Cuando cae el sol, muchos llegan hasta aquí pasar un buen rato junto a los amigos.

Los muelles son el lugar más concurrido de la ciudad. Un ambiente festivo y cálido te contagia de alegría, sobre todo en las tardes de verano.

En Gante no te sientes de fuera, pasas a ser uno más ya que enseguida entablas conversación y parece como si llevarás aquí toda la vida.

Historia de los muelles de Graslei y Korenlei 

Siglo XVI, Gante es una próspera y conocida ciudad comercial del norte de Europa. Su puerto es uno de los más transitados y los muelles de Graslei y Korenlei son un punto álgido del comercio internacional.

Los gremios construyen aquí sus sedes, creando un excepcional conjunto de casas gremiales. Estamos en la segunda ciudad más grande después de París, y su patrimonio arquitectónico se enriquece.

Años antes, Gante ha vivido destacados momentos históricos como el nacimiento de Carlos I de España (V de Alemania) o repetidas invasiones vikingas.

En sus casas se reconocen diferentes estilos arquitectónicos, compitiendo para atraer la atención.

Casas gremiales de la calle Graslei, un cono de la ciudad junto a los muelles.
Casas gremiales de la calle Graslei

Todo un compendio de Historia del Arte se agrupa en los muelles.

En escasos 500 metros disfrutamos del románico, del gótico y de una impecable factura renacentista.

Las casas se encuentran perfectamente conservadas aunque han sido profusamente restauradas para transformarlas en restaurantes, tiendas y hoteles.

Los embarcaderos aún funcionan. Las mercancías han sido sustituidas por los turistas, ávidos de inolvidables experiencias a lo largo del canal del Lys.

La noche de Gante

Gante gana expresividad por la noche. La ciudad ha sido premiada por su magnífica iluminación nocturna, por lo tanto, es imprescindible disfrutarla de noche.

No obstante, nos ha regalado un atardecer casi irreal. No sé si estos son los colores de sus ocasos, pero ha sido algo muy especial.

Sin esperarlo, hemos quedado enganchados con los muelles para siempre.

Los muelles congregan el mejor ambiente de Gante al atardecer.
Atardecer en el muelle de Korenlei

La ciudad sabe adaptarse al horario. Con la noche, Gante muestra una cara renovada.

Un ambiente jovial, desenfadado, casi canalla, inunda sus calles.

Bares y terrazas repletas, grupos de música tocando en la calle. Toca disfrutar de la mágica Gante.

El mejor sitio para hacerlo es, de nuevo el Puente de San Miguel.

Cuando llegamos a él, ya hay una gran cantidad de fotógrafos apostados con sus trípodes esperando el momento mágico de la iluminación.

La iluminación de Gante ha recibido algunos premios y menciones. el canal del Lys refleja los edificios en sus aguas.
Gante está considerada como la ciudad europea mejor iluminada

Toca sentarse, disfrutar de la magia y el embrujo de la ciudad desde este rincón que enamora.

En breve volveremos para poder disfrutarla tranquilamente, un día se nos ha hecho muy corto.

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