Laguna de Thau, acceso al Canal du Rhône

Superada la emoción inicial del primer día de navegación, tras pasar la primera noche mecidos por el agua en la coqueta Péniche, nos enfrentamos a la segunda etapa de ruta por el Canal du Rhône: L’Étang de Thau.

El nuevo día nos depara un inesperado sobreesfuerzo, atravesar la Laguna de Thau (Étang de Thau), «tramite» necesario para enlazar con el Canal du Midi.

Canal del Rhône en la localidad de Maguelone
Canal del Rhône en la localidad de Maguelone

Dejamos Maguelone atrás

A primera hora de la mañana, el puente de Maguelone comienza a funcionar.

Cuando abren el paso a las embarcaciones, ya estamos preparados en primera línea para traspasarlo.

La mañana es soleada y calurosa, pero la brisa del Mediterráneo y de las pequeñas lagunas ayudan a hacerlo más soportable.

Continuamos el viaje encajonados por el Canal du Rhône, disfrutamos del bello paisaje de agua.

Las aves nos acompañan como si fuéramos viejos lobos de mar en medio del océano. Pequeñas extensiones de tierra nos aportan el plus de seguridad que a veces dudas tener en una barca tan pequeña.

Estar rodeado de tanta agua resulta un tanto «inquietante» cuando viajas en una Péniche, dentro de ella te sientes como un barquito de papel a la deriva y que cualquier movimiento te hará volcar.

De camino a la Laguna de Thau, una sorpresa en el viaje por el Canal de Midi
De camino a la Laguna de Thau

Parada en Frontignan

La localidad de Frontignan es parada obligada. El cierre de un puente detiene de nuevo la navegación.

Aprovechamos el receso para amarrarnos en el pintoresco puerto junto a otro gran número de embarcaciones que, poco a poco, se van deteniendo a nuestro lado y, de paso, comer tranquilamente.

Un funcionario del puerto anuncia que el paso a las embarcaciones no será hasta las cinco de la tarde. Toca relajarse y disfrutar de una buena siesta.

Amarrados en Frontignan entendimos que, para realizar este viaje, debes olvidar las prisas. O bien te relajas, o bien, te llenas de infinita paciencia.

Mapa de la laguna de Thau y sus localidades ribereñas
La laguna de Thau y sus localidades ribereñas

Uno de los espectáculos más divertidos a lo largo de la ruta, son los puentes y esclusas situados en el canal, necesarios para la movilidad, pero que impiden el paso momentáneo a las embarcaciones.

Este hecho provoca paradas con sus posteriores embotellamientos, tras la apertura de los mismos, ¡todos decidimos continuar ruta a la vez!

La imagen recuerda a las carreras automovilísticas de la Fórmula 1. Todas las embarcaciones situadas en la pole position con los motores «rugiendo». En estos casos se comprueba que, aún estando de vacaciones, la mayoría de las personas no se relaja.

Tras abandonar Frontignan, seguimos el relajado paseo por el Rhône. Unos kilómetros más adelante y sin previo aviso, ¡nos encontramos con la inmensidad del mar!

El momento era para inmortalizarlo. Nosotros casi convencidos de que ya estábamos en el Canal du Midi, y de golpe, ¡el mar abierto!

la Laguna de Thau es un paraje natural de alto valor ecológico del sur de Francia
Alrededores de la Laguna de Thau

El encuentro con la laguna de Thau

El estómago nos hace cosquillas. Gracias a las amables personas de una embarcación cercana, obtenemos la información necesaria para entenderlo todo.

Al segundo día de nuestra aventura, alguien nos explica que estamos en el Canal du Rhône. Para continuar dirección al Midi, debemos atravesar la laguna de Thau, con más de 70 km2 de extensión, hacia la localidad de Marseillan.

Con estos nuevos datos hacemos una parada para asimilarlo todo.

Pero, ¿Cómo íbamos a atravesar esa extensión de agua con nuestra Péniche?

Nos pusimos a buscar entre la poco información que llevábamos, mirar si teníamos algún mapa de navegación que nos indicara el camino a seguir.

Desde nuestro amarre veíamos mucha agua y pequeñas localidades ribereñas, pero ¿Cuál es Marseillan? En medio del mar no existen los carteles.

Séte, localidad ribereña en la Laguna, uno de los lugares más apreciados por los franceses para sus vacaciones
Séte, localidad ribereña de la Laguna de Thau

Perdidos en medio de la nada

Con un par, y tras encontrar algún pequeño mapa, nos adentramos en la inmensa laguna.

¿La estrategia a seguir? navegar, lo más pegado posible a las orillas, hasta la localidad más cercana.

Son algo más de las cinco de la tarde y la aventura no ha hecho más que comenzar.

A lo largo de cuatro horas damos vueltas perdidos en medio de la laguna de Thau.

Y claro, durante ese tiempo, ¡nos pasa de todo! En medio de esa nada, cuando estamos a punto de volcar debido al oleaje producido por el paso de una lancha motora, entendemos el porqué del equipo salvavidas.

La inestable Péniche zozobra en medio de la laguna cada vez que pasa un yate, un barco o una lancha a nuestro lado.

¡Las olas nos mueven como si atravesáramos una tormenta perfecta! En esos momentos nos olvidamos de las fotos, de grabar e incluso del relax con el que hemos iniciado nuestra viaje.

Cuatro horas más tarde, tras un intento fallido de atracar en Séte y dejarme la garganta destrozada al gritar pidiendo ayuda a toda embarcación que se nos acercaba, llegamos a Marseillan.

Marseillan, coqueta localidad ribereña de Thau

Menos mal que el sol, en verano, desaparece tarde. Son casi las nueve cuando accedemos al pequeño puerto-canal de la bella localidad ribereña.

Al igual que en Séte, no queda una sola plaza donde amarrarnos. Al día siguiente es el 14 de julio, fiesta nacional en Francia y, evidentemente, el país se paraliza.

Un desagradable altercado con una embarcación de nacionalidad inglesa, más bien, la desagradable mala educación de un ciudadano inglés al no dejarnos amarrar al lado de su espectacular barco, provoca que el capitán del puerto venga a nuestro rescate.

En el mar, la solidaridad es incuestionable y ese señor no la cumplió. El resultado fue su expulsión directa del puerto, cosa que no queríamos, pero por lo visto las leyes del mar son así.

El patrón nos indicó que le siguiéramos. Para nuestra sorpresa, nos acomodaron en un hueco libre del lujoso y espectacular puerto deportivo de Marseillan Plage.

¡Por fin, el día acababa bien! Nuestra pequeña embarcación amarrada junto aquellos yates!

Marseillan, preciosa localidad ribereña junto a la laguna, inicio o final del Canal de Midi
Marseillan, preciosa localidad ribereña junto a la laguna

Un paseo por Marseillan

Tras el amarre, una risa nerviosa nos invade durante un buen rato al recordar la travesía por la laguna, los momentos de tensión, el miedo pasado. Si, si, miedo.

Incluso el instante en que nos colocamos los chalecos salvavidas por si acaso.

Toca ordenar el interior de la embarcación. La zozobra de las olas había hecho caer las ollas, la ropa, la mayoría del menaje ¡el interior de la Péniche es un caos!

Pero, lo má importante es que estamos sanos y salvos y, por fin, hemos llegado al Canal du Midi.

Un paseo por la pintoresca localidad de Marseillan y una merecida cena en uno de los restaurantes del puerto hacen olvidar el resto del día.

El paso por la Laguna de Thau es una de las anécdotas viajeras que siempre nos acompañarán en nuestros relatos.

Pasados los años, siempre digo, debemos volver a Thau para disfrutar de unos relajados días en sus aguas y conocer sus bellas localidades ribereñas, de gran fama entre los franceses y resto de visitantes.

Fiestas del 14 de julio en Marseillan
Fiestas del 14 de julio en Marseillan

Fiesta del 14 de julio en Marseillan

La festividad del 14 de julio nos reiene un día más en Marseillan. Aprovechamos para disfrutar del buen ambiente de la villa marinera, de sus festejos y de un fin de fiesta nacional espectacular.

Gracias a la posición junto al lago, vivimos un espectacular castillo de fuegos artificiales reflejados en el agua.

Además, nuestro amarre en el puerto deportivo salió gratis y, durante dos noches, dormimos mecidos por las ondas llegadas desde la laguna de Thau.

¿Qué ver en la laguna de Thau?

Visitar Séte, una de las localidades más bellas e interesantes de la zona. Subir al Mont Sant Claire para apreciar la grandiosidad de la Laguna.

Degustar los productos estrella: los mejillones y las ostras. En Marseillan, existe una excelente red de restaurantes donde degustar estos deliciosos manjares.

Thau cuenta con zonas protegidas donde se cría el mejillón y la ostra.

En Frontignan realizar una ruta por sus interesantes bodegas donde destaca su afamado Muscat.

Para los amantes de las actividades náuticas, Thau es un paraíso.

Relajarse en las apreciadas playas de la extensa barrera arenosa que separa la laguna del mar Mediterráneo.

Alquilar una barca y realizar un paseo por el Canal du Midi o por el Canal Du Rhône.

Recorrer los pueblos para disfrutar de sus fiestas locales, repletas de ambiente típico marinero y mediterráneo.

Nuestra aventura fluvial, a pesar de llevar tres días, realmente empieza aquí.

Si quieres seguir nuestra ruta en barco por el Canal de Midi, síguenos en el próximo episodio: Agde, la perla negra del Mediterráneo.

Eva Puente

Aprendiza de todo, maestra de nada. Viajera empedernida, disléxica ocasional. Me apasiona descubrir historias y después compartirlas. ¿te animas a acompañarnos en nuestros viajes?

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10 Comentarios

  1. Ameseros Viajeros

    Qué bonito! Jajaja cuánta razón, en medio del mar no existen los carteles… pero supisteis salir de esa con ingenio!

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Ameseros, gracias por pasaros por el blog y por vuestro comentario ;-). Pues sí, cuando falla la tecnología, bueno es el ingenio, aunque pasamos muchooooo miedo XD

      Saludos!

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  2. María

    Os pasó de todo!! Es lo que tiene salir a la aventura que tienes cosas buenas y malas, pero al final, siempre merece la pena cuando llegas al destino 🙂

    Responder
    • Eva Puente

      Hola María, bienvenida a nuestro blog y gracias por tu comentario :-). Si, la verdad es que fue una auténtica aventura sin pretenderlo. jajajaj, ahora cada vez que lo leo o lo recuerdo solo puedo reír.

      Solo espero que si alguien se decide por esta ruta no cometa los errores de novatos que tuvimos nosotros y sobre todo el no prestar atención ya que íbamos super emocionados por el recorrido 😉

      Un abrazo!

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  3. Dani

    No ganasteis para sustos: entre el conato de volcar, el británico prepotente y maleducado… Una vez más valga el refrán de «bien está lo que bien acaba». Saludos

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Dani, efectivamente todo acabó bien ;-). Esto es lo emocionante de los viajes, si todo saliera perfecto…, ¿qué aburrido, no? jajajja y luego no habría nada que contar.

      Un abrazo!

      Responder
  4. Sandra

    Pero qué miedo atravesar la laguna!!! Yo no sé qué hubiera hecho, creo que me hubiera tirado al agua a esperar que algún barco mayor me rescatara!

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    • Eva Puente

      ¡jajajaj Sandra!, pues no hubiera sido mala idea. La verdad es que al final, la aventura mereció la pena y ahora lo contamos con mucho cariño 😉
      Saludos

      Responder
  5. Pedro Vicuña Parodi

    Por suerte todo acabo bien :), pero estas anecdotas son las que quedan para toda la vida!!!

    Responder
    • Eva Puente

      Pues si Pedro, eso es exactamente el aprendizaje de este viaje ;-).

      Saludos!

      Responder

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