La Laguna de Thau última parada del Canal du Rhône

Superada la emoción inicial del primer día de navegación y tras pasar la primera noche mecidos por el agua en la coqueta Penichette, nos enfrentamos a la segunda etapa de la ruta a través del Canal du Rhône. El día de hoy nos deparaba un inesperado sobreesfuerzo, atravesar la Laguna de Thau (Étang de Thau) para enlazar nuestro camino con el Canal du Midi.

Magalone

Maguelone

A primera hora de la mañana, el puente de Maguelone comienza a funcionar y para cuando abren el paso a las embarcaciones, ya estamos preparados en primera línea para traspasarlo. La mañana es muy soleada y calurosa, pero la brisa del Mediterráneo y de las pequeñas lagunas ayudan a hacerlo más soportable. Continuamos nuestro rumbo encajonados por el Canal du Rhône, seguimos disfrutando del bello paisaje que proporcionan las aguas del mar y de las lagunas; de las aves que nos acompañan como si fuéramos viejos lobos de mar en medio del océano. Pequeñas extensiones de tierra nos aportan ese plus de seguridad que a veces dudas tener en una barca tan pequeña ;-). Estar rodeado de tanta agua resulta un tanto “inquietante” cuando viajas en una Penichette porque tienes la sensación que eres como un barquito de papel a la deriva y que cualquier movimiento te hará volcar ;-).

De camino a la Laguna de Thau

De camino a la Laguna de Thau

La localidad de Frontignan será la siguiente parada obligada. El cierre de un puente detiene de nuevo la navegación. Aprovechamos el receso para comer tranquilamente y amarrarnos en el pintoresco puerto junto a otro gran número de embarcaciones que poco a poco se van deteniendo a nuestro lado. Un funcionario del puerto anuncia que el paso a las embarcaciones no se dará hasta las cinco de la tarde. Toca relajarse y disfrutar de una buena siesta ;-). Amarrados en Frontignan entendimos que para realizar este viaje te tienes que olvidar de las prisas y relajarte, o bien, llenarte de infinita paciencia.

La laguna de Thau y sus localidades ribereñas

La laguna de Thau y sus localidades ribereñas

Uno de los espectáculos más divertidos que hemos tenido la oportunidad de presenciar a lo largo de nuestra ruta, ha sido los puentes y esclusas con las que te vas encontrado por el canal y que impide el paso momentáneo a las embarcaciones. Este hecho produce embotellamiento y tras la apertura de los mismos, ¡todos decidimos continuar la ruta a la vez! La imagen recuerda a las carreras automovilísticas de la Fórmula 1, todos en la pole position con los motores rugiendo ;-). En estos casos se comprueba que aún estando de vacaciones, la mayoría de las personas no se relaja ;-).

Tras abandonar Frontignan, seguimos nuestro relajado paseo por el Rhône. Unos kilómetros más adelante y sin previo aviso, ¡nos encontramos con la inmensidad del mar! El momento era para inmortalizarlo, nosotros que estábamos convencidos que ya estábamos en el Canal du Midi, y de golpe…, el mar abierto.

Alrededores de la Laguna de Thau

Alrededores de la Laguna de Thau

El estómago nos hacia cosquillas. Gracias a las amables personas de una embarcación que pasaba a nuestro lado obtuvimos la información necesaria para entenderlo todo. Al segundo día alguien nos explica que estamos en el Canal du Rhône y que para continuar dirección al Midi, debemos atravesar la laguna de Thau, con más de 70 km2 de extensión siguiendo dirección hacia la localidad de Marseillan. Con esta nueva información hacemos una parada para asmilarlo todo ;-).

Pero…, ¿cómo íbamos a atravesar esa extensión de agua con nuestra Penichette? Nos pusimos a buscar entre la poco información que llevábamos, mirar si teníamos algún mapa de navegación que nos indicara el camino a seguir. Desde nuestro amarre veíamos mucha agua y pequeñas localidades ribereñas, pero.. ¿cuál era Marseillan? En medio del mar no existen los carteles ;-).

Séte, localidad ribereña de la Laguna de Thau

Séte, localidad ribereña de la Laguna de Thau

Pues con un par, y tras encontrar algún pequeño mapa nos adentramos en la inmansa laguna. ¿La estrategia a seguir?,  acercarnos a la localidad más cercana y navegar lo más pegados posible a las orillas. Eran algo más de las cinco y media de la tarde y nuestra aventura no había hecho más que comenzar. A lo largo de cuatro horas estuvimos dando vueltas. Y claro, nos pasó de todo. En medio de esa nada y cuando estuvimos a punto de volcar debido al oleaje que se produjo al paso de una lancha motora entendimos el porqué del equipo salvavidas ;-). Nuestra Penichette se movía en medio de la laguna cada vez que pasaba un yate, un barco o una lancha. !Las olas nos hacían mecernos como si atravesáramos una tormenta perfecta! En esos momentos nos olvidamos de las fotos, de grabar e incluso del relax con el que habíamos iniciado nuestra viaje ;-).

Cuatro horas más tarde, tras un intento fallido de atracar en Séte y tras haberme dejado la garganta destrozada por gritar pidiendo ayuda a toda embarcación que se nos acercaba…, llegamos a Marseillan. Menos mal que el sol en verano desaparece muy tarde porque eran casi las nueve cuando accediamos al pequeño puerto-canal de la bella localidad ribereña. Al igual que en Séte, no había una sola plaza donde amarrarnos. No nos dimos cuenta que al día siguiente era el catorce de julio, fiesta nacional en Francia y evidentemente, el país se paraliza.

Un desagradable altercado con una embarcación de nacionalidad inglesa, más bien, la desagradable mala educación de un ciudadano inglés al no dejarnos amarrar al lado de su espectacular barco, produjo que el capitán del puerto viniera a nuestro rescate. En el mar, la solidaridad es incuestionable y ese señor no la cumplió. El resultado fue su expulsión directa del puerto, cosa que no queríamos, pero por lo visto las leyes del mar son así. El patrón hizo que le siguiéramos con la pequea Penichette y para nuestra sorpresa, nos acomodaron en un hueco que quedaba libre en el espectacular puerto deportivo de Marseillan Plage ;-). ¡Por fin, el día acababa bien! Nuestra pequeña Penichette en medio de aquellos yates!.

Marseillan

Marseillan

Tras el amarre una risa nerviosa nos invadió durante un buen rato al recordar la travesía por la Laguna, los momentos de tensión, el miedo que pasamos, si, si, miedo… Incluso el instante en que nos colocamos los chalecos salvavidas por si acaso. Nos tocó ordenar de nuevo el interior de la embarcación ya que la zozobra de las olas había hecho caer las ollas, la ropa, la mayoría del menaje…, jajaja el interior de la Penichette era un caos. Pero, estábamos sanos y salvos y por fin, habíamos llegado al Canal du Midi.

Un paseo por la pintoresca localidad de Marseillan y una merecida cena en uno de los restaurantes del puerto hicieron olvidar el resto del día. El paso por la Laguna de Thau ha quedado como una de las anécdotas viajeras que siempre nos acompañarán en nuestros relatos. Y pasado los años, siempre digo, tenemos que volver a Thau para disfrutar de unos relajados días en sus aguas para conocer sus bellas localidades ribereñas de gran fama entre los franceses y resto de visitantes.

Fiestas del 14 de julio en Marseillan

Fiestas del 14 de julio en Marseillan

La festividad del 14 de julio nos retuvo un día más en Marseillan ya que la fiesta nacional paraliza el país. Así aprovechamos para disfrutar del buen ambiente de la villa marinera, de sus festejos y de un fin de fiesta espectacular con el castillo de fuegos artificiales, que gracias a la posición junto al lago, hizo que viéramos reflejados en sus aguas los fuegos artificiales del resto de localidades. Además nuestro amarre en el puerto deportivo nos salió gratis e hizo que durante dos noches durmiéramos mecidos por las ondas llegadas desde la laguna de Thau.

Recomendaciones

Visitar Séte, una de las localidades más bellas e interesantes de la zona. Subir al Mont Sant Claire para apreciar la grandiosidad de la Laguna de Thau.

Degustar los productos estrella de la laguna, los mejillones y las ostras. En Marseillan existe una excelente red de restaurantes donde degustar estos deliciosos manjares. Thau cuenta con zonas protegidas donde se cría el mejillón y la ostra.

En Frontignan realizar una ruta por sus interesantes bodegas donde destaca su afamado Muscat.

Para los amantes de las actividades náuticas, Thau es un paraíso.

Relajarse en las apreciadas playas de la extensa barrera arenosa que separa la laguna del mar Mediterráneo.

Alquilar una barca y realizar un paseo por el Canal du Midi o por el Canal Du Rhône.

15 Respuestas

    • Eva Puente

      Hola Ameseros, gracias por pasaros por el blog y por vuestro comentario ;-). Pues sí, cuando falla la tecnología, bueno es el ingenio, aunque pasamos muchooooo miedo XD

      Saludos!

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  1. María

    Os pasó de todo!! Es lo que tiene salir a la aventura que tienes cosas buenas y malas, pero al final, siempre merece la pena cuando llegas al destino 🙂

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    • Eva Puente

      Hola María, bienvenida a nuestro blog y gracias por tu comentario :-). Si, la verdad es que fue una auténtica aventura sin pretenderlo. jajajaj, ahora cada vez que lo leo o lo recuerdo solo puedo reír.

      Solo espero que si alguien se decide por esta ruta no cometa los errores de novatos que tuvimos nosotros y sobre todo el no prestar atención ya que íbamos super emocionados por el recorrido 😉

      Un abrazo!

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  2. Dani

    No ganasteis para sustos: entre el conato de volcar, el británico prepotente y maleducado… Una vez más valga el refrán de “bien está lo que bien acaba”. Saludos

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    • Eva Puente

      Hola Dani, efectivamente todo acabó bien ;-). Esto es lo emocionante de los viajes, si todo saliera perfecto…, ¿qué aburrido, no? jajajja y luego no habría nada que contar.

      Un abrazo!

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  3. Sandra

    Pero qué miedo atravesar la laguna!!! Yo no sé qué hubiera hecho, creo que me hubiera tirado al agua a esperar que algún barco mayor me rescatara!

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    • Eva Puente

      ¡jajajaj Sandra!, pues no hubiera sido mala idea. La verdad es que al final, la aventura mereció la pena y ahora lo contamos con mucho cariño 😉
      Saludos

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  4. Pedro Vicuña Parodi

    Por suerte todo acabo bien :), pero estas anecdotas son las que quedan para toda la vida!!!

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