De Le Somail a Homps, último día de navegación en el Canal du Midi

La pequeña localidad de Homps es el destino final de nuestra aventura fluvial en el Canal du Midi. En la última jornada solo navegaremos 18 kilómetros desde Le Somail.

Decidimos tomarnos con calma el trayecto y aprovechar para visitar la pintoresca localidad que nos ha conquistado desde el primer momento.

El puente de Le Somail, la imagen más conocida de esta pintoresca localidad

El puente de Le Somail – Fuente: La villa les Lauriers

Le Somail, pura inspiración

Le Somail es un lugar donde pararse, ¡la inspiración vive aquí!, el pequeño puerto fluvial del Midi invita a quedarte y te envuelve en un estado de eterna felicidad.

Pero… ¿qué tiene este lugar para que todo el mundo detenga enseguida su marcha cuando se cruza el puente?. Quizás, una magia invisible que te atonta los sentidos.

El Midi tiene uno de sus puntos álgidos en Le Somail.

Encontramos aquí ese Savoir faire, savoire vivre tan francés, ese toque del mediterráneo donde lo mejor que puedes hacer es disfrutar de la vida, de lo que te rodea, mientras te dejas mecer por el suave ir y venir de las quietas aguas del Midi.

La pequeña aldea de no más de 500 habitantes nace con el propio canal.

Creada en el siglo XVIII como puerto de parada de viajeros y comerciantes que recorrían el Midi en “la diligencia” del agua.

El puente sobre el Midi, el viejo Hostal, la iglesia, todo se conserva tal y como se construyó para atender a los viajeros de antaño.

La ville du livre

Actualmente Le Somail huele a artistas, a libros, a vida plácida. Hay un lugar que se ha convertido en un imprescindible para el visitante, la librería, Le trouve tout de livre.

Un lugar único con más de 50000 libros en catálogo. Situada en una antigua bodega de más de 300 años, la librería no deja indiferente a nadie.

Librería -fuente

Librería Le trouve tout de livre – Foto: cortesía de Discover Carcassonne

A la hora de la comida nos sentamos en uno de los barcos-restaurante atracado a la orilla del recoleto puerto fluvial. Tras disfrutar de “la buena vida” en el Somail, decidimos continuar el viaje, aunque nos hubiéramos quedado el resto del verano en este lugar.

El Canal du Midi en el Minervois

Seguimos nuestro camino. Ahora navegamos en paralelo al curso del río Aude. La región de Minervois, rica en vinos, aceites e interesantes poblaciones, nos da la bienvenida.

La región del Minervois nos da la bienvenida

La región del Minervois nos da la bienvenida

El trayecto se vuelve a llenar de plataneros, de ciclistas, de claroscuros, cantos de chicharras y apacible sobremesa estival.

El Minervois huele a aceite, a vino, a mediterráneo, pero sobre todo a historia.

Filas y filas de plataneros, últimamente llegan noticias de su posible desaparición debido a un hongo

Filas plataneros, últimamente llegan noticias de su posible desaparición debido a una plaga que está obligando a su tala

Un nuevo puente-canal aparece en la ruta, en esta ocasión salvamos el paso sobre el río Répudre en una cerrada curva convertida en puente.

Sonreímos ante la ingeniosa solución, una más de este camino patrimonio mundial.

Aunque el elemento arquitectónico no tiene las dimensiones del puente-canal junto a Béziers, la Répudre nos resulta encantador.

Soluciones ingeniosas a lo largo de todo el trayecto

Soluciones ingeniosas a lo largo de todo el trayecto

Cruzamos otra serie de pequeñas esclusas como la de Roubia y la de Argens, pueblo que sobresale por su castillo.

Las pequeñas localidades con encanto y el cambio de paisaje se suceden de una manera lenta.

Poder contemplar la sutileza del paisaje tumbada en la proa de la penichette mientras el sol y el viento acarician tu piel es una grata sensación.

A lo largo de todo el viaje hemos tenido la compañía de una pequeña y antigua radio que ha completado, con su música, la belleza de la navegación.

Poblaciones cargadas de historia salpican el paisaje

Castillo de Argens en el Minervois

La vida se detiene en el Midi

Quizás, esta sensación de que el tiempo no pasa, de escuchar el sonido de las chicharras, de los barcos navegando lentos a nuestro lado, o de los ciclistas que recorren la misma ruta es lo que da ese toque especial al canal.

La conjunción de historia, cultura, gastronomía, aventura y relax, más la posibilidad de inventarte tu propio recorrido, parando allá donde te plazca, visitando lo que llama tu atención, hace este recorrido un claro ejemplo de viaje slow.

En las localidades visitadas siempre hay lugareños dispuestos a contarte mil y una anécdotas, a ofrecerte sus exquisitos productos o sencillamente te regalan una grata conversación.

Las noches en el Midi son exquisitas, aunque los mosquitos te pueden arruinar más de una velada. Dormir mecidos por las tranquilas aguas ¡es una sensación muy agradable!

Una buena opción de slow travel - Turismo fluvial en el Canal du Midi

Una buena opción de slow travel – Turismo fluvial en el Canal du Midi

Tras la doble esclusa de Pechaurier y la de Ognon, (en este punto hemos perdido la cuenta de las que hemos llegado a pasar a lo largo de la navegación) entramos en los últimos kilómetros de nuestra aventura.

De repente, al ver un letrero con la indicación de Homps, a tan solo seis kilómetros, nos entra una profunda nostalgia.

El Midi finaliza para nosotros, ¡¡¡ohhhhhh!!!

Un cartel nos indica que solo nos quedan seis kilómetros para el fin de la aventura en Homps

En Homps finaliza nuestra aventura por el Midi

Homps, el final de una aventura

Homps es una importante base para las rutas del Canal.

Importantes empresas de alquiler de barcas se ubican en su puerto fluvial, el tercero en importancia del Midi. Este hecho hizo que Homps pasara a ser una villa próspera y comercial.

Creada a partir de una pequeña villa galo-romana conocida como Aldomus, la población ha vivido importantes hechos históricos como los protagonizados por los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalem (época de la que se conserva una interesante capilla).

O como los acaecidos tras ser brutalmente aniquilada por la cruzada contra los cátaros.

Llegamos pues, a nuestro destino, abandonamos la que ha sido nuestra pequeña casa a lo largo de una semana, compañera de aventuras y de plácidos e inolvidables momentos.

Bajamos a tierra cargados de anécdotas, emociones, ampollas en las manos, pero sobre todo con una bella experiencia en nuestro corazón.

Nuestro coche nos espera en el aparcamiento de la compañía naviera, así como un nuevo destino y nuevas experiencias.

Tras abandonar Homps, seguimos ruta hacia Carcassonne, pero esa será ya, otra nueva historia. ¡Hasta pronto Canal du Midi!

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Desde octubre de 2018 me encontrarás también al frente de Penedes Lovers Enoturismo, una agencia receptiva especializada en la cultura del vino.

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