Sasbachwalden, el pueblo más bonito de Alemania

Cuando leo en revistas, blogs, publicaciones y/o en artículos que tal pueblo o ciudad son “el más bonito de…” o “el más bello de…”, siempre me pregunto lo mismo ¿Qué le otorga a un lugar el calificativo de “el más bonito o el más bello o el más…? ¿Cuál es la medida de la belleza sin caer en un estereotipo? ¿Cuántos lugares bellos o bonitos existen en el mundo?

Empiezo este artículo con una tópica reflexión viajera.

Sasbachwalden
Sasbachwalden, el pueblo más bonito de Alemania

Nos hemos vuelto muy dados a las etiquetas, a lo superlativo.

Pero claro…, de repente un día “aterrizas” en un lugar como Sasbachwalden y todas estas preguntas quedan resueltas porque sientes que la belleza está concentrada en este lugar.

Sasbachwalden apareció en nuestro viaje por la Selva Negra como un auténtico regalo.

Nunca habíamos oído hablar de este pueblo y en ninguna de las guías consultadas sobre la región (pocas y de escasa información) tampoco se mencionaba su presencia. Casi mejor, porque así el impacto ha sido más fuerte.

Por una serie de casualidades o no, cayó en mis manos una interesante guía de la Selva Negra traducida al español.

Una joya que guardo casi, casi, como un tesoro ya que contiene información muy valiosa de esta preciosa zona del suroeste alemán. Y os confirmo de nuevo, información que no encuentras ni en internet.

Sasbachwalden surgió en las primeras páginas de la guía de la misma manera que yo os lo presento, como el “pueblo más bonito de Alemania“.

Colinas de viñedo Olde Gott, pintoresco lugar de la Selva Negra
Pintoresco lugar de la Selva Negra

Y nuestra curiosidad pudo con todo lo demás, ya que os puedo asegurar que la Selva Negra está repleta de pueblos bonitos, pintorescos, encantadores, de cuento de hadas e incluso de película.

Y que de todos ellos, los propios alemanes decidieran, por votación popular, que Sasbachwalden merecía ese calificativo, sencillamente hizo despertar nuestro más profundo interés.

Así que sin planificarlo, esta pequeña localidad entró en nuestra hoja de ruta.

Desde la población base en la que nos alojados, Baiersbroon, tomamos la B500, conocida como la carretera Alta de la Selva Negra la ruta turística más antigua de Alemania.

A la altura del Lago Mummelse están las indicaciones hacia Sasbachwalden. Dejamos la vía principal para adentrarnos en una ruta pintoresca.

Los abetos, símbolos de la Selva Negra, nos acompañan durante unos kilómetros. La carretera es sinuosa y en algunos tramos parece sacada de un cuento.

Son muchos los motoristas que pasan por nuestro lado, cosa que nos parece normal, la ruta es ideal para recorrerla en moto.

Para nuestro asombro, la típica imagen de la Selva Negra desaparece de golpe. 

Al giro de unas curvas, la carretera comienza a descender y de repente, una increíble postal se nos presenta de una manera hipnótica.

Vistas desde la carretera de acceso a la población
Vistas desde la carretera de acceso a la población

Los viñedos y un amplio paisaje de colinas verdes han sustituido de golpe a los oscuros abetos, en una panorámica que se graba en tu retina para siempre.

Paramos el coche junto a un banco en el que me siento y una extraña voz me dice, ¡aquí está, encontraste el lugar!

Mis piernas no responden a la llamada de Carmelo, siento que mi cuerpo y mi alma se quieren quedar para siempre contemplando este paisaje.

Pocas veces me ha pasado algo igual. Llevamos varios días recorriendo la Selva Negra, una zona de pueblos encantadores, paisajes increíbles y gente maravillosa, pero es en Sasbachwalden donde me he sentido como en el paraíso.

Mi cabeza piensa ¿realmente esto es Alemania? ¡que callado se lo tenían! Despierto del extraño atontamiento en el que me ha sumergido el paisaje y decidimos continuar.

Más adelante, las primeras construcciones nos dan la bienvenida.

Antiguo Molino de agua
Antiguo Molino de agua

Un antiguo Molino de agua, alojamientos rurales con casas de entramados de madera repletos de flores de colores captan nuestra atención.

Paramos de nuevo, dejamos el coche y empezamos a caminar por senderos que bajan hacia los viñedos.

Tras tomar contacto durante un buen rato con el lugar, decidimos continuar por la carretera hasta el centro de la población.

Una impresionante oficina de turismo da la bienvenida. Una vez dentro, el sitio nos parece descomunal para lo pequeño que es el pueblo, pero… en Alemania todo tiene su lógica, aunque te la atonten con pueblos encantadores.

La persona que nos atiende habla un castellano perfecto. A todos les sorprende encontrar una pareja de viajeros españoles por estos lares.

Lo que os decía la principio, Sasbachwalden es un tesoro oculto para los alemanes.

Tras una minuciosa explicación de todo lo que podemos ver y disfrutar, comenzamos nuestro paseo por la localidad.

Rincones
Delicados rincones del centro urbano
Oficina de Turismo
Sede de la oficina de Turismo

Seguimos las recomendaciones dadas en el punto de información. Callejeamos sin sentido.

Comienza a caer el sol. El atardecer con sus toques dorados amplifica aún más la belleza de esta localidad.

Ahora, sus puntiagudas casas de teja relucen en preciosos contrastes con el verde de las colinas que las rodean.

No tenemos prisa, nos dirigimos hacia la principal bodega de la localidad. 

Alde Gott (Dios Viejo) es la uva autóctona de esta zona de viñedos tocando con Alsacia (Francia), por lo que hay una gran tradición vitivinícola y tienen denominación propia.

Nosotros vivimos en el Penedés y Sasbachwalden nos ha recordado a la tierra.

Los caldos típicos de la región
Los caldos típicos de la región

No son ni las seis y media de la tarde y al llegar a la Bodega, nos la encontramos cerrada, no nos acostumbramos a estos horarios tan estrictos.

Una pena, el exterior tiene una pinta impresionante. Nosotros, que somos grandes apasionados del vino, ¡no podíamos irnos de aquí sin catar este delicioso elixir! 

Seguimos paseando, impregnando nuestros sentidos de este lugar. Paramos en algún que otro banco situado estratégicamente, nos desviamos por calles adyacentes.

Nos resulta cautivador el mimo con el que estas gentes cuidan de sus casas, de sus propiedades, de sus calles, en definitiva de su tierra.

Sorprende no encontrar una sola casa vallada, todos los jardines están sin tapiar y en todo momento, el visitante es bien recibido.

Típica casa de madera
Típica casa de madera

Casi todas las casas tienen letreros publicitarios. Unos son artesanos, otros venden delicatessen, más allá un granjero, un carpintero…

Tras el empacho de belleza, que a veces resulta difícil de digerir, nos adentramos por los senderos que nos han recomendado desde la Oficina. 

Vamos en busca de unas ¿fuentes de licor y vino? algo que nos han explicado pero no hemos entendido bien.

Volvemos a ascender a través de las colinas, el paseo se hace muy agradable entre preciosos y cuidados viñedos.

Después de todo lo que hemos visto, Sasbachwalden nos tiene guardadas aún sus mejores sorpresas, como una bodega familiar con dispensador de bebidas y licores de la zona.

¡Una nevera que hace las veces de surtidor! Todo perfectamente pensado para el disfrute de los visitantes. La nevera, que está abierta, tiene un listado de precios y una caja a modo de hucha para que paguemos por lo que nos servimos.

A nosotros nos ha parecido impensable algo así en nuestro país, eso en España ¡¡¡no dura ni un día!!!  

Ahora entendemos a que se referían en la Oficina de Turismo cuando hablaban de “unas fuentes de licores”

Mi cara lo dice todo ;-). ¿Fuentes del elixir!
Mi cara lo dice todo ;-). ¡Fuentes del elixir!

No sé el tiempo que hemos pasado aquí, disfrutando del paisaje y tomando licores.

A nuestro lado una pareja de alemanes disfrutan también del rico elixir de las “fuentes”.

Sus caras sonrientes, las risas y los colores de sus mofletes nos indican la reacción que produce Sasbachwalden.

Su imagen es la de la “felicidad” y decidimos unirnos en su celebración.

Selva Negra

Chapurreamos un poco de inglés y francés con ellos. Nos cuentan que Sasbachwalden es muy conocido entre los alemanes como lugar para desconectar. Vamos, el “viva la vida” de este país.

El rincón donde estamos es un remanso de paz, se respira el silencio y naturaleza en estado puro.

En la granja Schlafen im Weinfass descubrimos una manera original de alojarte. El establecimiento, además de casa rural, ofrece la posibilidad de dormir en tinajas de vino.

A lo largo de la propiedad han instalado estas originales barricas que son dormitorio, comedor, lavabo-ducha. Un pequeño lujo al alcance de quien quiera interiorizar el mundo del vino.

La pareja nos comenta que están alojados en una y que la experiencia es mágica. Te levantas entre viñedos y vives en barricas.

Como decía aquella película, “Come, reza, ama”, poco más a hacer en el paraíso. ¡Nosotros ya tenemos pensado volver para vivir esta enoexperiencia!

Tinajas-dormitorio
Tinajas-dormitorio

No tenemos la más mínima ganas de marchar, pero inevitablemente, tenemos que volver.

Eso sí, nos hemos ido del “paraíso” con buen sabor de boca ya que al salir del pueblo hay un hotel que presume de hacer la tarta Selva Negra más grande y rica de toda la región…, por supuesto, paramos para comprobarlo.

Una porción gigante con café sentados en la terraza mirador nos ha costado 8€, justo en el momento del atardecer.

Sin dudarlo, uno de los mejores que hemos vivido. Así, disfrutando del delicioso sabor de la Selva Negra hemos acabado nuestra visita al pueblo “más bonito de Alemania”.

La porción más grande de tarta Selva Negra
¡La porción más grande de tarta Selva Negra!

Y por supuesto, volvemos al apartamento con unas botellas de rico vino, no podía ser menos.

Lo dicho, ¡Sasbachwalden, un rincón que enamora!

En el apartamento maridando el Alde Gott con ricos manjares ;-)
En el apartamento maridando el Alde Gott con ricos manjares españoles

 Vídeo de Sasbachwalden

Si te apetece, puedes disfrutar de nuestra experiencia en Sasbachwalden en 3D.

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