Triberg, cascadas, ardillas y relojes de cuco

Si hay un lugar que reúne toda la esencia de la Selva Negra ese es la localidad de Triberg. Paisaje de abetos, naturaleza, relojes de cuco, casitas de cuento, tarta de cerezas y chocolate, trajes típicos y el carnaval.

Alusión a los famosos carnavales en una de las fuentes de Triberg. "El carnaval de los locos"
Personajes del carnaval de los locos de Triberg

Pero nosotros hemos llegado hasta aquí para contemplar el que dicen es el salto de agua más alto de Alemania después de una mañana de senderismo en el Lago Mummelsee.

Ya es un pelín tarde y la luz no nos acompaña. La ubicación de la población en pleno valle hace que el sol se desvanezca entre las montañas y la espesura de los bosques de abetos.

La carretera hasta Triberg es una delicia. Hemos dejado atrás poblaciones y paisajes de cuento, como por ejemplo Gutach y su museo al aire libre de la Selva Negra, o la espectacular Gengenbach que sirvió de localización para la adorable película de Tim Burton “Charlie y la Fábrica de Chocolate”.

Entrada al Museo de
Gutach El sombrero “Bollenhut ” típico de la Selva Negra a la entrada al museo

Recorremos el camino hasta Triberg llevados de la mano por el río Gutach, embobados con el panorama.

Muchas serrerías tradicionales salpican el valle, así como pequeñas poblaciones que pasan desapercibidas ante un visitante que busca lugares más “turísticos” pero que conforman un paisaje excepcional.

Triberg está tranquila a pesar de ser uno de los lugares más turísticos de la Selva Negra.

Un acierto al llegar por la tarde, todo se encuentra en calma y con pocos visitantes. Incluso, es un buen momento para aparcar ya que acaba el horario de pago (zona azul) y podemos hacerlo en pleno centro.

Tras dejar el coche, vamos en busca del lugar que ha hecho famoso a la localidad, sus saltos de agua. 

Para nuestra sorpresa, el salto de agua está en la misma población. Nos imaginábamos un lugar apartado, a las afueras, pero no, las cascadas del río Gutach están en pleno casco urbano y son de pago.

Osea, que para visitar las cascadas pasas por una especie de “parque temático” de ardillas, casitas de madera y sendas perfectamente señalizadas. Nada de aventura, o eso creíamos…

Tras pagar religiosamente la entrada (3€, precio año 2012) y pasar por una divertida puerta de madera giratoria, accedemos al parque, una ardilla gigante nos da la bienvenida.

Junto al tique facilitan un plano-guía con las diferentes rutas: la ruta de la naturaleza, la ruta de la cultura y el de las cascadas, de diferente nivel y dificultad.

Triberg
Frondoso bosque de la Ruta de la Naturaleza

Ya que le hemos dedicado el día al senderismo, nos animamos por la Ruta de la Naturaleza que sigue la senda de los saltos de agua a través de un frondoso bosque con un desnivel tremendo. 

En pocos metros pasamos de estar en la parte baja del valle a caminar hasta los 164 m de desnivel que forman la sucesión de cascadas.

Este sendero ha compensado nuestra primera impresión del lugar meramente turístico. Además, la elección de la hora y de la época ayuda bastante, hay muy poca gente.

Toca aclarar, llegados a este punto, que las cascadas de Triberg no es el salto de agua más alto de Alemania como se dice en la mayoría de artículos e informaciones que leímos a “priori” de la visita.

Son la sucesión de saltos o cascadas a mayor desnivel, 163 metrosConviene corregir la información distorsionada de los lugares que se visitan.

Muchas personas llegan hasta aquí pensando en un gran salto de agua y lo que se encuentran es un sucesión de cascadas, igualmente impresionantes y bellas, pero diferente a lo imaginado.

Saltos de agua de Triberg, la sucesión de cascadas más alta de Alemania
Saltos de agua de Triberg, la sucesión de cascadas más alta de Alemania

Las diferentes rutas se relacionan con la accesibilidad al parque de todas las personas, sobre todo a aquellas con movilidad reducida.

La mejor opción para el público en general es la ruta de las cascadas con senderos bien trazados y poco desnivel de subida

Cuenta una serie de miradores y lugares de descanso, si vienes con los peques hay una ruta, la cultural con una ferrata adaptada a ellos.

A lo largo del camino encontramos paneles informativos sobre hechos singulares, momentos histricos o información sobre la flora, pero, ¡solo están en alemán!

El paseo a través del bosque es agotador. El desnivel se nota y las piernas, después de la ruta de la mañana, empiezan a flaquear.

¿La recompensa? la naturaleza nos regala todo su esplendor y las vistas hacia Triberg son alucinantes.

Las ardillas y los pájaros siguen nuestros pasos, están acostumbrados a la presencia humana.

Llega un momento en el que estamos completamente solos en la ruta. A pesar de que nos queda un pequeño tramo para llegar a la cima, decidimos regresar, la luz es cada vez menor y el tiempo amenaza lluvia.

El sendero ahora es más resbaladizo, la bajada resulta complicada, pero igualmente, es una belleza.

Dejamos el parque con un buen sabor de boca, al final y a pesar de la imagen inicial, el lugar ha merecido nuestra visita y el precio pagado no es excesivo.

Toca dar un paseo por la localidad. Las casas de colores, exageradamente decoradas y pintadas nos saludan.

¡Bienvenidos al mundo de los relojes de cuco! Parece que hayamos sido transportados a un cuento infantil.

La casa de los 1001 relojes de cuco
La casa de los 1000 relojes de cuco

Realmente es un lugar divertido y curioso. Más adelante se encuentra el Museo de la Selva Negra, ideal para conocer la historia de estos relojes y otras tradiciones de la zona.

Muchos siguen creyendo que los relojes de cuco proceden de Suiza, reconozco que ese era mi caso pero no es así. El museo sirve para acabar con la falsa leyenda de los relojes y Suiza.

Los duros inviernos selvanegrinos y la necesidad de dinero de los habitantes de la zona dio lugar a la creación de los famosos relojes que, una vez llegaba la primavera, se vendían por todo centro Europa.

La imagen típica del señor cargado con los relojes era la realidad de esta zona. Verdaderos vendedores ambulantes recorrían los caminos y senderos.

En poco tiempo, la calidad y virtuosidad de los cuco se hizo famosa. Hoy en día es una industria muy fructífera. Hemos llegado a ver algunos de precios escandalosos.

Relojes de cuco y trajes típicos en las fachadas de toda la localidad
Relojes de cuco y trajes típicos en las fachadas de toda la localidad

Dejamos Triberg bien caída la tarde, todo está cerrado y ya queda poco que ver.

La carretera nos depara aún una nueva y gigante sorpresa: el reloj de cuco más grande del mundo, justo en las afueras de la localidad. Una placa del famoso Guinnes de los récords así lo testifica.

Aunque la visita no ha sido posible pues estaba cerrado, hemos podido disfrutar de lo estruendoso de este reloj, justo han dado las siete al llegar y el descomunal cuco sale de su escondite.

Las dimensiones del reloj son impresionantes. Un péndulo de 8 metros, un cuco de 150kg de peso y un mecanismo de 4,50×4,5metros.

Imitando al cuco ;-) en las afuers de Triberg, en la relojería Eble uhren park
Imitando al cuco en las afueras de Triberg, en la relojería Eble uhren park

Por la parte de atrás también hay posibilidad de ver el mecanismo en marcha por el módico precio de 1€.

Nos hemos sentido como un par de frikis cuando al echar la moneda, el mecanismo se ha puesto en marcha y en medio del silencio de la localidad ¡ha empezado a sonar!

¡Menudo escándalo monta el carillón! Un divertido final para nuestra visita al corazón de la Selva Negra.

Vídeo Cataratas de Triberg

Puedes verlo también en nuestro canal 3D.

Pin It on Pinterest