Escapada a Portofino y Rapallo, la dolce vita por la riviera italiana

Si esto es un sueño ¡que no me despierte nadie! Así me sentía cada minuto mientras recorría la riviera italiana, como en un bonito sueño mientras hacíamos una escapada a Portofino.

La región de la Liguria jugaba con nosotras, meciéndonos entre lo onírico y lo real sin saber bien si lo que veíamos o lo que sentíamos, era real o pertenecía a algún maravilloso sueño.

El golfo de Tigullio en el Parque Natural Regional de Portofino
El golfo de Tigullio en el Parque Natural Regional de Portofino

Hay lugares que permanecen en nuestro recuerdo para siempre, imborrables, únicos; y hay otros donde hemos dejado una pequeña parte de nosotros que vagabundea feliz, llamándonos cada cierto tiempo para recordar que en  algún momento debemos regresar.

Ese es el caso de la deliciosa Portofino, una de las pequeñas villas marineras que salpican el paisaje de la riviera italiana y que recorrimos en un inolvidable road trip de chicas.

Con este preámbulo…, ¿quién no se anima a seguir leyendo?

Vistas desde
Vistas a Portofino desde la senda que conduce a la punta del Cabo

Un road trip de chicas 

Creo que todas las mujeres hemos querido emular alguna vez las andanzas de “Telma & Louise”.

Coger un coche y recorrer kilómetros libremente, eso sí, con diferente objetivo y final feliz. Bajo esta premisa, mi incansable “flecha roja” se ponía de nuevo en marcha para llevarnos, a lo largo de 900 kilómetros, rumbo a La Spezia.

Tres amigas, una semana, y un objetivo, disfrutar de la región de la Liguria, una gran desconocida de Italia para los viajeros.

La ciudad de La Spezia sería nuestro campamento base desde el que planificamos las diferentes rutas por la provincia.

El Cinque Terre, el golfo de los Poetas, Portofino y Portovenere serían algunos de nuestros destinos.

La piazzeta de Portofino, un canto a la Dolce vita
La piazzeta de Portofino, un canto a la Dolce vita en plena riviera italiana

De La Spezia a Portofino. Un paseo por el Golfo de Tigullio 

Dejamos un día gris y lluvioso en la La Spezia para hacer una escapada a Portofino.

No llevamos nada planificado, no sabemos con que nos encontraremos, es una ruta a la aventura.

Tomamos la SS1, una carretera nacional que nos permite disfrutar de los paisajes interiores, de los acantilados y como no, de los coloridos y pintorescos pueblos de la costa en nuestra escapada a Portofino.

La niebla nos acompaña durante unos interminables kilómetros, pero pasados los pueblos encaramados en el interior, el sol vuelve a salir.

Atravesamos una serie de poblaciones que parecen sacadas de la paleta de un pintor.

Rapallo

La visión del elegante castillo de Rapallo reflejado en el mar nos deja impresionadas.

Sufrimos un auténtico flechazo con esta localidad y además, un ambientado y gran mercadillo nos invita a parar.

No olvidemos que el viaje es un road trip de chicas. ¡El binomio mujer-compras es sagrado! sobretodo para mis amigas.

Antico Castello sul Mare - Rapallo
Antico Castello sul Mare – Rapallo

El mercadillo de Rapallo se celebra semanalmente. Tras caer en la tentación con algún que otro producto made in Italy, decidimos disfrutar de esta bella localidad costera.

Su antiguo Burgo o casco antiguo es ideal para deambular. Callejuelas conocidas aquí como carruggis, piazzetas, bellas casas de colores donde se distingue el omnipresente estilo genovés de la Liguria.

La localidad es una de las más grandes de la zona y resulta un punto vacacional muy interesante ya que Rapallo tienen una interesante oferta cultural y de ocio.

En ella hemos descubierto el estilo Liberty, un estilo que los burgueses italianos importaron de Inglaterra pero que hicieron muy suyo.

Pero, sin duda, el elemento arquitectónico que destaca por encima de todos en esta elegante localidad es su Antico Castello sul Mare, una joya enclavada en la arena de la playa que actualmente se ha reconvertido en sala de exposiciones.

Cúpula alegoría a la música - Rapallo
Cúpula alegoría a la música – Rapallo

Decimos adiós a Rapallo con la sensación de que nos ha faltado tiempo para disfrutar más de esta interesante localidad ribereña, continuamos nuestra escapada a Portofino.

Portofino

Seguimos ruta en dirección a Portofino, vamos bordeando la costa a través de la SS1 que nos regala paisajes únicos como la bonita estampa de Santa Margherita Ligure, otro interesante pueblo costero.

La pequeña cala donde se sitúa la antigua villa de pescadores - Portofino
La pequeña cala donde se sitúa la antigua villa de pescadores – Portofino

Las curvas se suceden y la conducción se hace lenta. Llegamos a nuestro punto de destino donde nos llevamos una sorpresa.

Portofino es el final de la carretera y no hay lugares públicos para aparcar. La alternativa es un mega parquing privado y la broma nos sale por unos 14€.

Bueno, no está mal por tener el coche a buen recaudo todo el día. La mejor manera de llegar es hacerlo en bus, desde la vecina localidad de Santa Margherita o en barco desde Rapallo para evitarte largas esperas en la carretera.

Un pequeño pueblecito que se extiende como un gajo de luna en torno a esta cuenca calma…” así definió Guy de Maupassant, uno de sus hijos predilectos, a la delicada villa de pescadores situada en pleno Parque Natural Regional de Portofino.

Pequeño puerto pesquero - Portofino
Pequeño puerto pesquero una joya de nuestra escapada a Portofino

Sin ningún tipo de referencia sobre la localidad, comenzamos a caminar hacia la única dirección posible.

Portofino tiene tres o cuatro calles contadas, el resto son accesos a las mansiones encaramadas en el promontorio.

La atractiva y elegante Vía Roma es la calle principal que da acceso a la Piazzeta y al pequeño puerto de pescadores.

El atractivo color de las casas, las exclusivas tiendas, los productos gourmets con los que se da la bienvenida al visitante atontan los sentidos.

Es entonces cuando la seducción y el toque chic de Portofino hacen que te transformes y te sientas invadida por el espíritu de Jackie Kenedy.

A pesar de la risa tonta y el estado de felicidad en el que te sumerge esta localidad, el estómago es el estómago, y el hambre nos despierta para recordarnos que somos simples mortales y debemos comer.

La Piazzeta Martin Olivetta es un canto a la dolce vita, repleta de restaurantes y coloridas terrazas donde el azul del mediterráneo llega reposado y manso.

El atractivo menú de uno de sus restaurantes nos convence y probamos en su terraza platos típicos como la “Lasaña de Portofino” y especialidades del mar.

Portofino
Lasaña de Portofino, uno de los platos típicos de la zona

Al contrario de lo que se piensa, en Portofino es posible comer por un precio razonable.

Sentadas en la terraza degustamos la rica cocina de la zona y nos dejamos llevar por el apacible paisaje del puerto de pescadores, del ir y venir de turistas.

El terraceo aquí es el deporte nacional. Las innumerables terrazas de los bares y restaurantes salpican la Piazzeta y dan más color, si cabe, a la paleta de Portofino.

Tras la comida toca pasear y descubrir los encantos paisajísticos de este pintoresco pueblo.

Nuestros pasos nos llevan a través de una estrella calle repleta de tiendas y talleres artesanales donde sobresalen los famosos encajes de bolillos con hilo de Fiandra, una tradición ancestral con la que las mujeres de Portofino continúan sorprendiendo al visitante.

La calle está repleta de manteles, de sábanas blancas, de juegos de toallas de exquisita factura y contrastan con lo colorido de las encantadoras casas de pescadores.

En esta calle Portofino nos muestra su esencia como importante puerto creado en época romana desde donde se avistaban delfines que venían a su serena cala.

Plinio el Viejo, data la fundación de Portus Delphine a los romanos. La villa se cita por primera vez en el año 986.

Portofino no es solo un lugar chic y de Jet Set, su historia y ubicación le otorga un lugar especial en la Liguria y así lo recompensa la creación del Parque Natural.

Tiendas artesanales de encajes de bolilos, una tradición muy antiguo en Portofino
Tiendas artesanales de encajes de bolillos, una tradición muy antiguo en Portofino

La senda que seguimos nos lleva hasta el Castillo de Brown, otra de los imprescindibles en Portofino.

Rodeado de un interesante jardín de plantas aromáticas, desde sus miradores se obtienen las mejores vistas a la cala de Portofino y al golfo de Tigullio.

El castillo se puede visitar. Merece la pena una parada tranquila para disfrutar de este encantador lugar.

Parque y Castilo de Brown
Parque y Castilo de Brown

Estamos atrapadas por el paisaje y la belleza de la senda que recorremos. Nuestros pasos nos guían a través de bellas mansiones.

En el camino nos encontramos con la Iglesia de San Jorge donde se conservan reliquias del santo patrón de la localidad que fueron traídas hasta aquí por los caballeros cruzados.

Iglesia de San Jorge, patrón de Portofino
Iglesia de San Jorge, patrón de Portofino

Llegamos a la parte más alta del promontorio. Ahora tenemos unas preciosas vistas al Mediterráneo y al Parque Natural Regional de Portofino.

Desde aquí, comienzan varias pistas de senderismo que permiten disfrutar de este enclave natural del que los romanos ya se enamoraron en su momento por la calidez de sus aguas y la exquisitez de sus productos del mar.

El Golfo de Tigullio  queda abajo, a nuestros pies. La senda nos lleva a través de una extensa pineda hasta la Punta del Capo donde está el Faro de Portofino que se sitúa en el final del promontorio.

Es muy recomendable quedarse aquí un buen rato, oliendo los aromas del Mediterráneo, escuchando el manso oleaje, disfrutando de las vistas del golfo.

Todo en Portofino invita a la calma, al relax. Ahora entendemos porque hay tantas alusiones a poetas. Portofino ha atraído siempre a artistas, a mentes creativas. ¡Y nosotras no íbamos a ser menos!

el golfo de tigullio - Portofino
El golfo de tigullio – Portofino

Disfrutamos de una plácida tarde mediterránea. La riviera italiana hipnotiza y te atrapa.

No tenemos ganas de movernos, pero hay que seguir. La senda nos introduce de nuevo por el bello paseo junto al acantilado.

Y tras unos kilómetros la visión de Portofino nos saluda. Un romántico parque dedicado a los poetas que ensalzaron la belleza de la localidad es el mejor mirador hacia la cala.

Iglesia de San Martino
Iglesia de San Martino

La visita a la Iglesia de San Martino da por finalizado nuestra escapada a Portofino y por la elegante riviera italiana.

Retomamos la SS1. Ahora el atardecer deja estampas preciosas en los coloridos pueblos de la costa. Este será un viaje que ninguna olvidaremos.

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