El Bosque de Oma un secreto bien guardado

No recuerdo en que momento descubrí la existencia de este lugar, lo que sí sé, es que cuando oí hablar por primera vez de El Bosque de Oma y ví las imágenes de la obra de Agustín Ibarrola, supe que algún día tenía que venir a este bosque animado, casi encantado, que el genial artista legó para el disfrute gratuito de todos.

Agustín Ibarrolla, el bosque de Oma y el art land

Explicar aquí la extensa vida y obra de este genial artista es imposible, pero si es necesario que el visitante que decide recorrer el Bosque de Oma entienda el significado y compromiso que Ibarrola quiso imprimir con su pintura.

Cualquiera que visite Oma puede pensar que lo que ve es una locura, la extravagancia de algún artista bohemio que se ha dedicado a dar brochazos a los pinos por puro capricho. Nada más lejos de la realidad. Al visitar el bosque de manera guiada, uno entiende que esta obra pictórica, que abarca 47 figuras, tiene un significado.

Ibarrola traslada en Oma, el arte a la naturaleza. Utiliza el paisaje como marco, soporte y materia prima basándose en los fundamentos del denominado Art Land, un movimiento artístico muy de moda a finales de los años ’60 del siglo pasado donde los artistas utilizaban la naturaleza como “museo” al aire libre. Ibarrola va un poco más allá.

Su obra es un merecido homenaje al arte Paleolítico, del que se encuentra un claro ejemplo en la cercana Cueva de Santimamiñe, lugar que causa una gran impresión en el artista. El bosque pintado es el homenaje que el artista hace a aquellos primeros humanos para luego mezclar pasado y presente.

Pero, no solo eso, Ibarrola fue un artista altamente comprometido social y políticamente. Su militancia en el partido comunista y la participación en huelgas generales durante el franquismo le proporcionaron años de cárcel. En Oma, el artista también nos traslada su denuncia política y social de una manera muy sutil.

El observador, observado...

El observador, observado…

Los amantes del arte en general, encontramos también un guiño a diferentes movimientos y artistas, desde el Greco a Malévich, pasando por los impresionistas o las más cercanas vanguardias.

Por toda esta complexión y para no perder un detalle de lo que Ibarrola quiso plasmar en esta bellísima obra en plena naturaleza, realizamos la visita guiada, opción que permite seguir el recorrido explicado por jóvenes historiadores del arte que, a cambio de un módico precio, nos explican cada una de las cuarenta y siente figuras que componen la obra.

Por mi parte, una opción muy aconsejable ya que las lecciones de arte e historia que nos ha dedicado nuestra guía han sido excepcionales y nos han servido para enamorarnos aún más de la obra de Ibarrola y del bosque.

Un día en el Valle y bosque de Oma – Kortezubi

Llegamos temprano al punto de inicio. El coche queda bien aparcado junto al restaurante Lezika en el barrio de Basondo de la localidad de Kortezubi. Un antiguo caserío reconvertido en restaurante 100% recomendado para comer y reponer fuerzas después de la caminata.

Antes de tomar el camino que conduce al Bosque de Oma, visitamos la cercana Ermita de Santimamiñe (San Mamés), convertida actualmente en sala de proyección que reproduce la Cueva del santo más venerado de la capital vasca.

Ermita de Santimamiñe

Ermita de Santimamiñe

Por suerte voy acompañada por dos amigas bilbaínas que se han convertido en imprescindibles anfitrionas de mi viaje por estas tierras. Yo me dejo llevar por sus sabios consejos.

Son ellas las que han reservado hora para la visita guiada al Bosque de Oma y, para mi sorpresa, también han reservado mesa en el restaurante donde se inicia la ruta, considerado uno de los mejores y más singulares de la zona.

Oma

Ricos platos del Lezika

La ladera sur del monte Ereñusarre es impresionante. Para la época en la que nos encontramos, pleno mes de agosto, pareciera que es primavera.

El día es fresco y llueve, “es el típico Txirimiri de la mañana”, me informan mis amigas. Como ellas ya conocen el tiempo de esta zona, han traído paraguas y chubasquero…, y ninguno de las dos elementos nos ha sobrado.

Una pista forestal de tres empinados kilómetros nos conduce por un pequeño bosque de pinos y hayas hacia Oma. A veces hay claros que nos permiten tener una preciosa visión del valle y de las estribaciones de la Reserva de Urdaibai en la que nos encontramos inmersas.

Tras más de media hora larga, llegamos al punto de encuentro para la visita guiada, allí nos espera una joven estudiante de historia de arte que enseguida nos introduce en el reivindicativo mundo de Ibarrola.

La primera figura con la que nos acoge el artista es un beso, ¡no está mal como bienvenida! A partir de aquí, cada uno verá e interpretará un bosque diferente ya que en Oma hay tantos bosques pintados como miradas que lo visitan.

SAM_8776 Oma

El bosque es una sucesión de pinturas que hacen reflexionar sobre el espacio, sobre el arte, sobre los elementos y la naturaleza.

Os advierto que este lugar expande la mente y la capacidad de análisis, además de embaucarte desde todos los puntos de vista: natural, paisajista, artístico y animal, ya que a lo largo del paseo se escuchan e incluso se puede llegar a ver petirrojos o pinzones.

El rayo atrapado, el rayo roto

El rayo atrapado, el rayo roto

Las figuras se suceden en continuo movimiento y desde diferentes perspectivas. Ibarrola nos introduce sutilmente en su mundo, nos invita a jugar con sus pinturas. Ponte aquí, mira allí, muévete y observa.

Llegamos ante la figura de un rayo atrapado…, o una sucesión de líneas blancas que juegan a la perspectiva con nuestros ojos. Una pintura bidimensional luminosa que contiene más de 30 árboles de diferente profundidad. Ibarrola nos dice aquí: “Un día de tormenta un rayo cayó en el bosque y quedó atrapado entre los pinos”. Y es que además de pintura, el artista juega a la poesía visual.

Después, un mundo de colores nos atrapa, es el Arcoiris de Nadiel (en honor a su nieto), posiblemente la figura más conocida y fotografiada del Bosque de Oma. Otro canto a la naturaleza y a los antiguos totems. Uno no puede evitar sentir la magia al ver esta composición.

Oma

El arcoiris de Nadiel, un bello homenaje del pintor a su nieto

Es imposible sentirse pequeña ante la grandiosidad del pino Monterrey, altísimos y de oscura corteza, un lienzo único para la obra de un artista comprometido con la naturaleza.

Hay que caminar despacio, escuchar bien los detalles que nuestra guía nos ofrece sobre cada una de las figuras e incluso dejar libertad para nuestra imaginación que a veces nos gasta pequeñas bromas, haciéndonos ver más allá de lo que realmente hay.

Existen senderos marcados para practicar senderismo y pasear sin prisas por el Bosque de Oma

Existen senderos marcados por los que pasear sin prisas a través del Bosque de Oma

El Bosque se convierte en un interesante lugar para practicar senderismo. Continuas subidas y bajadas, cambios de perspectivas, fuertes desniveles y sucesivos clarooscuros hacen que la visita tenga un ritmo intenso. 

Encontramos figuras humanas que parecen correr entre los totems. Si mueves rápido tu mirada el efecto del movimiento es real. Te alejas, vuelves y los personajes lo hacen contigo jugando a un improvisado escondite.

Los motoristas

Los motoristas

Las composiciones pictóricas tienen títulos originales como por ejemplo: “Los personajes colectivos de nuestro tiempo”; “Azul verdoso dentro y fuera de las figuras”; “Paseantes que se trasladan sin andar”… Hasta la singular figura de “Los Motoristas”.

Tras las figuras humanas se accede al alma del Bosque. Una colección de ojos que nos observan, que nos miran, que curiosean con el observador. La sensación es impactante.

El viento comienza a soplar y los pinos mueven sus pequeñas ramas. Ahora pareciera que el bosque nos habla, contándonos entre susurros las historias de los antiguos pobladores de estos lares. Justo lo que Ibarrola pretende plasmar en este conjunto compositivo.

Un punto de encuentro del pasado y el presente de Oma. El propia artista aseguró que cuando visitó la Cueva de Santamimañe y pudo ver las pinturas rupestres que contienen, sufrió una auténtico conmoción.

El Ojo Grande

El Ojo Grande

Nuestra guía nos introduce, con una admirable pasión, en el mundo de la Historia del Arte. Desde sus inicios en el Paleolítico hasta las vanguardias más actuales en una sabia conjugación de naturaleza y pedagogía.

Observamos a los pequeños que nos acompañan. A pesar de la caminata, de los continuas paradas, todos están cautivados con las explicaciones y las composiciones. Resulta curioso escuchar sus preguntas o conclusiones sobre algunas de las pinturas, porque donde nosotros vemos una persona, ellos ven un duende… Y allí donde hay arte, ¡ellos sienten la magia!

Niños de las Sorgiñes, personajes mitológicos vascos

Niños de las Sorgiñes, personajes mitológicos vascos

La visita acaba, ¡ohhh! todo llega a su fin. Pero aún nos espera el imaginativo mundo de los cubistas y de las modernas vanguardias, con homenajes a artistas como Malévich, a sus famosos cuadrados, fondos sobre fondos.

No he podido evitar sonreír al recordar la exposición que pude contemplar sobre este artista en Barcelona y la sensación de tomadura de pelo que me embargó en algunos momentos. Pero, así son las vanguardias, el arte de nuestro siglo…, quizás el vacío de estas obras no es más que la reproducción del vacío cultural y espiritual en el que estamos inmersos.

Oma

Cuadrados en recuerdo al pintor Malévich

De esta manera, finalizamos la visita al Bosque de Oma, posiblemente uno de los lugares más bellos e impactantes de los que he podido visitar en los últimos años. Esperemos que las fuerzas de la naturaleza o la barbarie humana no acabe con este patrimonio.

Abandonamos el bosque donde hemos pasado unas horas totalmente perdidas en el espacio-tiempo. Nos quedan ganas de más, pero la comida nos espera.

Las aguas del arroyo Omakoerreka da vida al valle protoindustrial de Oma

Las aguas del arroyo Omakoerreka da vida al valle protoindustrial de Oma

La vuelta nos adentra en la deliciosa localidad de Oma, salimos a pleno Valle y el sol por fin aparece, aunque las nubes no le dejan brillar por mucho tiempo. Caminamos junto a la senda del arroyo Omakoerreka, cuyas aguas sirvieron para mover cuatro molinos que convirtieron la localidad en una zona protoindustrial.

Cercana al arroyo y cubierta por una abundante vegetación, descubrimos la casa familiar de Agustín Ibarrola. Una gran cantidad de obras salpican la finca familiar y no podemos menos que emocionarnos ante tal descubrimiento.

La arquitectura de la localidad de Oma es un viaje al pasado. Robustos caseríos que se conservan desde el siglo XV y XVI. Entramados de madera, arcos góticos y belleza arquitectónica. Es el tipo de paisaje que una espera ver cuando llega a Euskadi. Este lugar parece una postal del pasado. Caseríos, caballos, animales domésticos y, prácticamente, cero civilización. Seductora estampa.

Llegamos por fin al Restaurante poniendo fin a nuestro paseo por Oma. Un rincón que enamora y al que siempre tienes ganas de regresar para envolverte de nuevo por su magia, quieres que Ibarrola te susurre al oído sus impresiones. 

Ficha de visita al Bosque de Oma

Precio visita: Gratis. Con guía: 3€.

Distancia recorrida: Unos 8 kilómetros haciendo el paseo circular. Punto de partida, el restaurante Lezika y regreso por la pista forestal de la localidad de Oma.

Recomendaciones: buen calzado, chubasquero, gorro si hace sol, agua y algún tipo de tentempié. Ojo a los cambios de temperatura en el interior del bosque.

Desnivel: 204 metros máximo.

Tiempo del recorrido: Unas 3 horas si se realiza la vuelta por Oma.

Movilidad: Reducida, no se puede hacer con sillas de rueda o carritos de bebe. Hay continuos desniveles.

Servicios en los alrededores: Aparcamiento gratuito, área recreativa (mesas, fuentes, papeleras, lavabos), Bar-Restaurante Lezika.

15 Respuestas

    • Eva Puente

      Hola Belén, en primer lugar gracias por pasarte por nuestro blog y por tu comentario. Realmente como tú bien dices, Oma es impresionante por lo que te recomiendo su visita :-). Después, ya nos contarás.

      Está cerquita y son de esos viajes que hay que hacer en algún momento.

      Saludos

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  1. Ruben Alonso

    Me encanta este bosque. Me sorprende que una cosa tan única y mágica no sea tan Top en los destinos de España. Siempre que alguien que va a Euskadi y me pide consejo les digo que vayan al bosque de Oma, imprescindible!!!

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    • Eva Puente

      Hola Rubén, gracias por tu comentario.

      Totalmente de acuerdo con lo del top ten, hay tantos lugares como Oma que pasan desapercibidos y que contienen tanta belleza y magia…

      Un abrazo!

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  2. Beatriz

    ¡Es precioso! Es como un bosque de hadas… estoy segura que hacer la visita con niños enriquece todavía más lo que estás viendo, como lo de los duendes…

    Un saludo Eva.

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    • Eva Puente

      Hola Beatriz, muchas gracias por tu comentario!!! Sí, la visita con los peques es muy recomendable porque su imaginación se dispara y hacen que tú también veas más allá!!.

      Un abrazo y gracias por pasarte por nuestro blog 🙂

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  3. Companys de Viatge

    Saludos, Eva.

    Ha sido genial volver a recorrer el bosque de Oma con tu artículo. Estuvimos hace ya unos añitos y realmente es uno de los rincones más especiales que descubrimos en nuestra ruta por Euskadi. Hicimos la visita por nuestra cuenta, pero es genial saber que hay la posibilidad de hacer una visita guiada para descubrir los entresijos del arte de Ibarrola y de un lugar tan cautivador.

    ¡Esperamos poder repetir pronto!

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    • Eva Puente

      Hola chicos!, pues si tenéis oportunidad, no dejéis pasar la ruta guiada, merece muchísimo la pena y te marchas del lugar con un concepto diferente.
      Para mi también fue uno de los rincones más especiales que he visitado nunca y el Valle de Oma es encantador!

      Un abrazo!

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  4. Dani

    Hola Eva,
    me encantaría conocer este lugar tan original a la vez que volver a disfrutar de la gastronomía vasca. Saludos. Dani

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    • Eva Puente

      Hola Dani,

      pues conociéndote, tienes que visitarlo, con calma y disfrutar de Oma! Y la gastronomía, ni te cuento :-).

      Saludos

      Responder
  5. Marina

    Hola, me ha encantado tu relato de la visita al bosque Oma. Vamos a ir proximamente y no sabía que existia la opción del guia. ¿Dónde se contratan?.
    Un saludo.
    Marina

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    • Eva Puente

      Hola Marina, gracias por pasarte por nuestro blog.

      te informo que las entradas pueden adquirirse en el centro de información de Santimamiñe (Basondo, s/n – Kortezubi) y es posible realizar reservas a través del correo electrónico santimamine@bizkaia.eus o por teléfono, en el 94 465 16 57.

      Ten en cuenta que las visitas guiadas al bosque de Oma se ofrecen los viernes, sábados y domingos a las 12:00 y a las 17:00 horas. en el teléfono y correo de contacto te dan más información.

      Saludos, Eva

      Responder
    • Eva Puente

      Totalmente de acuerdo, el arte, al igual que la belleza, está en los ojos de quien mira. Gracias por pasarte por nuestro blog y por tu comentario.

      Saludos,
      Eva y Carmelo

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