Cómo visitar Gante en un día sin morir en el intento

Atractiva, cosmopolita, medieval, moderna, jovial, culta, luminosa, universitaria, musical… podría seguir poniendo adjetivos a una de las ciudades que más nos han gustado de Bélgica y que merece, al menos, tres jornadas intensas para sacarle su jugo. Sin embargo nosotros cometimos un error y solo estuvimos una, aún así, os contamos cómo visitar Gante en un día sin morir en el intento.

Gante es una ciudad para respirarla, para disfrutarla con tranquilidad y desgranar sus encantos a lo largo del día y la noche.

Gante es un interesante cúmulo de barrios, canales, edificios, estilos arquitectónicos y maneras de entender la vida que se suceden en sus calles, callejones, canales y plazas. ¡Y parece ser que en todo esto, los españoles hemos tenido algo que ver!

Llegamos a la ciudad en coche desde Dendermonde, la localidad en la que estamos acogidos por una familia.

Sus recomendaciones están siendo vitales a la hora de recorrer Flandes, lo malo es que en esta ocasión no les hemos mucho caso, y por ello hemos cometido un grave error.

Peter y Lieke, nuestros anfitriones nos han recomendado por activa y por pasiva que le dediquemos más de un día a Gante, que disfrutemos de su singular noche, de la iluminación de sus canales, de su especial ambiente.

Pero nosotros, cegados por los cantos de sirenas de otros viajeros y algunas afamadas guías de viaje, nos decantamos por priorizar Brujas respecto a Gante, por lo que en nuestro periplo belga, le dedicamos casi tres día a Brujas obviando a la bella Gante.

Y al final, pagamos nuestro pecado ya que Gante es, sin dudarlo, una de las ciudades más interesantes de Bélgica. ¿Por qué? te lo contamos a continuación.

Gante se refleja en su Canal

Cómo visitar Gante en un día

¿Lo más importante para visitar Gante en un día? ¡no tengas prisas! a pesar de todo lo que tiene por mostrar, en esta ocasión la frase “menos es más” cobra mucho sentido.

Nuestro paseo por la ciudad comienza junto a la Universidad, exactamente en la Isabellakaai, una calle residencial en la que dejamos aparcado el coche ya que aquí no hay zona azul de pago (Ojo un lector nos han avisado que actualmente es zona solo para residentes).

No estamos lejos del centro y tenemos la oportunidad de caminar por una parte de la ciudad poco conocida aunque gratamente atractiva, la plaza de San Pedro (Sint-Pieterspelin) en el Barrio de las Artes.

En este punto, sentimos las mariposas en el estómago que nos acompañarán a lo largo del día.

Barrio universitario, buena zona para aparcar si vistas Gante en coche

Terrazas y bares salpican los paseos de Ter Platen y el Muinkkaai junto a al río Escalda.

Al final del paseo nos sorprende el Vooruit, un centro cultural vanguardista. Esta es la tónica de la ciudad, el contraste entre vanguardia y medievo. 

Vooruit, Centro cultural junto al Escalda

A nuestra izquierda se abre paso la plaza del presidente Wilson (Woodrow Wilsonplein) repleta de bicis en uno de los mercadillos más curiosos que hemos visto nunca.

En Flandes las bicis son pequeños tesoros, ¡todo el mundo tiene una! Es el medio de transporte favorito de los belgas.

El espacio está rodeado de grandes edificios administrativos y comerciales además de varias paradas de tranvías y buses urbanos en una especie de intercambiador de transporte.

El mercadillo llama nuestra atención y nos metemos de lleno en el día a día de Gante. No sabemos en qué zona estamos de la ciudad, pero lo que vemos ¡nos gusta!

Además de los montones y montones de bicis, descubrimos que la ciudad está repleta de pianos dejados intencionalmente para compartir música.

Mercado de bicis en la plaza Presidente Wilson

A través de la cercana calle Tweebruggenstrat nos adentramos hacia el “pequeño beatario”.

Gante es una ciudad muy bien indicada y gracias a los letreros descubrimos que el pequeño barrio de las beatas, declarado Patrimonio de la Humanidad, está a pocos metros de la plaza.

La calle por la que caminamos es una pasada, está repleta de graffitis, imposible no pararte a disfrutar de este museo al aire libre, arte urbano 100% expresivo.

Street art en Gante

Sin darnos cuenta, atravesamos de nuevo el río Escalda y rodeamos el bonito Beatario de Nuestra Señora de Hoyen, al que accedemos por la puerta principal para disfrutar de un lugar mágico, tranquilo, bello y único.

Sabemos que Gante cuenta con un Gran Beatario, pero en este nos sentimos muy bien, después tocará visitar el otro y comparar.

Tenemos la suerte de encontrar la iglesia de Nuestra Señora de Hoyen abierta ya que se celebra un bautizo católico. A nadie le molesta la presencia de dos curiosos españoles, ¡nosotros encantados!

Beatario pequeño de Gante

¡Gante tiene una atmósfera única! A través de la Vlaanderenstraat llegamos al casco antiguo.

Lo primero que impresiona es el precioso puente que salva el viejo canal de agua del Escalda (Reep) en el que se refleja la imponente mole del Castillo de Gerardo el Diablo del siglo XIII (Geraard de Duivelsteen).

¡No perdáis la oportunidad de visitarlo! es una zona poco frecuentada por turistas, pero de una belleza singular.

Canal y Castillo de Gerardo el Diablo

No llevamos mapa ni ningún tipo de referencia, sin embargo el camino nos conduce a los puntos más singulares, el urbanismo de la ciudad está definido para que así ocurra.

En este punto nos hemos topado con varias líneas de tranvías (algunas muy curiosas), mucho trampantojo en edificios notables y calles con divertidos sobrenombres (incluida una dedicada a Facebook).

Gante es jovial y dinámica, pero admite por igual a personas de todas las edades.

Está hecha a escala humana por lo que en ningún momento tienes la sensación de hacerte pequeñito ante sus monumentos y edificios de exquisita decoración.

En la Limburgstraat nos dan la bienvenida los hermanos Van Eyck. Un majestuoso conjunto escultural, a las espaldas del castillo y a pocos metros de la catedral, hace honor a dos de los personajes ilustres de Flandes.

Conjunto escultórico dedicado a los hermanos van Eyck

A pocos metros accedemos a la preciosa plaza de la catedral (Sint Baafsplein) que rodean varios edificios notables del característico estilo flamenco.

Como hace pocos días que hemos estado en Brujas, empiezan las comparativas. ¡Error!

Vídeo sobre qué ver y hacer en Gante en un día.

Versión del vídeo en 3D

El Teatro Foyer, sublime edificio situado en la plaza, incluye un interesante restaurante-terraza al que puedes acceder para tomar algo y, si tienes tiempo, disfrutar de alguna obra.

Atractivo Teatro foyer de Gante

La Catedral de San Bavón (Sint Baafskathedral) capta enseguida toda nuestra atención.

En su interior nos topamos con retazos de historia compartida ya que Carlos V (Carlos I de España, nieto de los reyes Católicos) fue bautizado en ella.

Pero lo realmente majestuoso de este templo (a parte de su envergadura) es que contiene una de las obras maestras de la pintura flamenca y universal, La Adoración del Cordero Místico, de los hermanos Van Eyck.

Una de las mejores pinturas del arte medieval europeo que solo se puede admirar mediante pago.

¡Os contamos un secreto! en una de las capillas laterales de la catedral existe una copia extraordinaria del retablo. Si quieres ahorrarte unos euros puedes conformarte con la magnífica copia. 

El resto del templo es un espectacular museo en el que destacan joyas como el altar mayor barroco, el púlpito rococo de roble o una de las obras maestras de Rubens, entre otras.

¡Todo un subidón de historia de arte que es difícil de asimilar en poco tiempo!

Copia de la Adoración al Cordero Místico en la catedral

El impacto de tanta obra de arte nos ha dejado extasiados, hay que reponer energías y decidimos comer algo típico de la ciudad.

Desde hace poco, Gante lidera una interesante revolución gastronómica que merece la pena conocer.

Empezamos la búsqueda para comer en algún restaurante de esta nueva corriente, pero…, nos dejamos llevar por la recomendación de la guía Use-it que tan buenos resultados nos ha dado hasta el momento en otras ciudades.

Al final, optamos por la Freiduria más antigua de la ciudad.

Un joven la recomienda como una forma económica, divertida y práctica de acercarse a la cocina de toda la vida, al buen ambiente y a las mejores patatas fritas de Gante. 

Frituut Jozef, recomendada como una de las mejores de Gante

La maravillosa plaza Vrijdagmarkt es el punto de encuentro perfecto de los ganteses. La freiduría Jozef está repleta de gente haciendo cola.

Pensábamos que sería un local y nos encontramos con una especie de food truck. ¿Lo mejor? buen ambiente, comer de manera rápida y económica, el sabor de las patatas y sus salsas.

Degustamos una pequeña selección de sus especialidades sentados en un banco de la plaza mimetizados con los locales y jóvenes que llegan hasta este lugar.

Con los sabores típicos de los puestos callejeros en nuestra boca reanudamos la marcha.

Caminamos a través de calles repletas de casas, tiendas y bonitas fachadas hasta llegar al centro neurálgico de la villa antigua en la que sobresalen los excepcionales edificios del Ayuntamiento con su torre (Het Belfort) o la Iglesia de San Nicolás en la concurrida Botermarkt

Ambientazo en la Botermarkt, una de las mejores zonas de Gante

Y aquí caemos enamorados de esta ciudad. Gante nos ha enganchado con su alegría, su vitalidad y dinamismo, con su vida en las calles que nos recuerdan más a las villas mediterráneas que a ciudades del norte de Europa.

Como tenemos pocas horas decidimos no entrar en la magnífica colección de edificios que nos rodean, preferimos seguir disfrutando del ambiente callejero y de las imágenes de postal con las que somos recibidos junto al puente de San Miguel.

Puente de San Miguel en el canal del Lys

El esplendor medieval de la ciudad se encuentra en los famosos muelles de Graslei y Korenlei que se reflejan en las aguas del río Lys, posiblemente el canal más famoso de la ciudad por el que resulta imposible no realizar un paseo en barca.

Si tienes la suerte de que te toque un día soleado, los muelles son el punto de encuentro perfecto.

Terrazas hasta la bandera, gente sentada en las escaleras de los embarcaderos, turistas, locales dispuestos a dar conversación, así como mil y una imágenes que inmortalizar con la cámara.

¡No hemos podido evitar sentarnos y tomar una buena cerveza en este maravillosos lugar!

Muelle Graslei, de fondo el conjunto de casas más antiguo de Gante

Toca visitar las casas más famosas de la calle Kraanlei, un nutrido grupo de turistas y curiosos no paran de fotografiar la “Casa del flautista” y la de “Las siete obras de la misericordia”.

El barroco, en todo su esplendor, ha explotado en estos edificios.

A partir de aquí nos dejamos llevar por el laberinto que se abre a través del magnífico barrio de Patershol (barrio de los tejedores) uno de los más pintorescos y encantadores del casco antiguo.

Barrio Patershol y encantadoras casas barrocas

De repente, estamos en medio de callejuelas estrechas y adoquinadas, con cierto toque bohemio y salpicadas por bares, tiendas e interesantes restaurantes frecuentados por locales y turistas.

Lo mejor que puedes hacer es ralentizar tu paso y entrar en lugares como el Centro Cultural Claustro del Carmelo (Caermmersklooster) magnífico ejemplo de reconversión de edificio, repleto de exposiciones y actividades culturales.

O en la iglesia de San Esteban (Sint-Stefanuskerk) un olvidado templo junto al monasterio de los agustinos que merece ser visitado.

Iglesia de San Esteban

Unos pasos más adelante salimos del laberinto del Patershol para encontrarnos con uno de los rincones más bellos de Gante, la plaza Sint-Veerleplein que contiene el maravilloso castillo medieval de los Condes de Flandes (Gravensteen).

Nos ha impactado el ambientazo de esta zona en comparación de la quietud que hemos vivido en el antiguo barrio de los tejedores.

Estos son los contrastes que hacen de Gante una ciudad viva, atractiva y sorprendente. ¡Nunca sabes lo que te espera al girar una esquina!

Entramos al patio del castillo, pero no lo visitamos ya que las horas pasan rápido y aún nos quedan atractivos puntos de la ciudad por ver, además los horarios son muy restrictivos aunque sea verano.

¡Ojo! A las 18:30 los monumentos cierran.

La Veerleplein cuenta con un bonito conjunto de farolas que se encienden cada vez que nace una persona en Gante para recordar que, en el lugar donde antes hubo muerte (la plaza era el lugar de ejecuciones) actualmente se celebra la vida.

Una original forma de renovar la energía de un lugar ¡y se nota!

Castillo de los Condes de Flandes joya medieval de la ciudad

En la moderna oficina de turismo de la ciudad que se sitúa en un viejo palacio de la plaza no dejamos pasar la oportunidad de tomar una barca que sale en el embarcadero llamado Boat in Ghent,

El sol nos regala en estos momentos una bonita tarde, las piernas se relajan mientras nos mecemos lentamente por el río Lys quien nos ofrece una perspectiva única de la ciudad.

A diferencia del hiperturístico tour que dimos en Brujas, este bote funciona como un bus acuático.

Te montas, disfrutas de las explicaciones y bajas tranquilamente en las paradas en función de tus expectativas y los lugares que quieras visitar.

Gante desde la perspectiva del río Lys

Sin ningún tipo de referencia decidimos bajar en la parada de Krommewai.

No tenemos ni idea de donde estamos, pero nos gusta el toque industrial de la zona con edificios totalmente diferentes a los vistos hasta ahora.

A pocos pasos nos encontramos con el MIAT Museum (Museo de la industria, trabajo y textiles), para dos apasionados del turismo industrial, esta parada ha sido todo un regalo.

¡Estamos como dos pequeños ante las puertas de Eurodisney!

Si alguien nos pregunta en ese momento ¿dónde estáis? creo que hubiéramos respondido en muchos otros lugares antes de decir Gante.

Se nos olvida que esta ciudad fue motor europeo de la industria textil desde la Edad Media.

Callejeamos de nuevo hasta llegar al barrio de brocantes, anticuarios y de mercados de las pulgas que preside la magnífica iglesia de San Jacobo que da nombra a la zona.

Iglesia de San Jacobo

Nada nos recuerda que caminamos por Gante, o al menos por la Gante siempre vista en las guías turísticas, lo que hace agudizar nuestra curiosidad.

Entramos en una antigua iglesia que ahora es un espectacular anticuario, accedemos a un pequeño mercadillo que antes era otra fábrica.

Y así, sucesivamente, a través de una calle repleta de interesantes edifios con tiendas de mil y un cachivaches.

Interior de tienda en la zona de San Jacobo

De nuevo en el muelle tomamos el barco para regresar al centro histórico y visitar el Gran Beaterio de Santa Isabel.

A estas alturas de la jornada estamos agotados, repletos de impactos, de sensaciones, pero Gante nos tiene embrujados, no nos suelta.

Somos como marionetas entre sus manos, entre sus canales, entre su ambiente y edificios.

Imprescindible la visita a los beaterios, que para nosotros se han convertido en los top ten de las ciudades flamencas.

Armonía, paz, tolerancia y un delicado toque femenino envuelven estos antiguos beaterios.

En ellos el tiempo se para y la belleza te envuelve. El de Santa Isabel no es para menos. Casitas de colores, jardín central armonioso en el que normalmente se sitúa la iglesia, bancos para sentarse, nada de coches…

Son varios los que hemos visitado a lo largo de Flandes y siempre tengo la misma sensación, en ellos creo flotar y mis manos no paran de hacer fotos a los pequeños detalles.

Una ventana con macetas, un gato dormido, un puerta de colores, una imagen de la virgen, un suelo adoquinado…

Cae la tarde cuando llegamos de nuevo a los muelles, el sol nos regala un atardecer de esos que son difíciles de olvidar.

Es de las pocas ciudades flamencas que ha conseguido arrancarnos una frase conjunta: “no nos importaría vivir aquí una temporada”.

Atardecer en el canal del Lys – Korenlei

Un improvisado picnic junto al puente de San Miguel nos introduce en la noche, de golpe Gante se ilumina para demostrar a los visitantes y al mundo que lleva orgullosa su título de mejor ciudad europea iluminada.

Para entonces nosotros solo podemos dejarnos llevar por su embrujo, en el que tienen cabida los románticos, los bohemios, los solitarios, los grupos de amigos, todo el mundo encuentra su lugar en la noche de esta ciudad.

Vistas de los muelles desde el Puente de San Miguel

Agotados, con los pies doloridos, retomamos el camino hasta el coche. Incluso el camino de vuelta es precioso.

El barrio de las Artes y la zona universitaria también están iluminadas. Los reflejos de los edificios en los canales son hipnóticos.

¡Prometemos volver a Gante! no paramos de repetir los dos, y en nuestro corazón una rabia contenida por no hacer caso de la recomendación de Peter y Lieke quienes nos esperan impacientes en Dendermonde para saber qué tal nos ha ido el día.

Unas cervezas y una grata charla nos hacen olvidar, por unas horas, la melancolía que nos ha producido abandonar a la bella ciudad flamenca.

Una cosa nos queda clara es prácticamente imposible visitar Gante en un solo día sin morir en el intento, pero nosotros lo hemos conseguido.

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Desde octubre de 2018 me encontrarás también al frente de Penedes Lovers Enoturismo, una agencia receptiva especializada en la cultura del vino.

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5 Respuestas

  1. Antonio

    Por favor quita la calle que indicas para aparcar. Nos han puesto una multa por estacionamiento para residentes

    Responder
    • Eva Puente

      ¡Hola Antonio! sentimos el percance, hemos actualizado el dato según tus indicaciones.

      Muchas gracias, un abrazo
      Eva y carmelo

      Responder

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