La Alhambra de Granada, ciudad palatina nazarí

Una fría sala sin adornos, paredes blancas, puertas de madera antiguas. El mayor de los vacíos y de los olvidos, una estancia simplona, deslucida en el inconmensurable esplendor de los Palacios Nazaríes de La Alhambra de Granada.

Los turistas pasan rápidamente por ella tras un objetivo, llegar al Mirador de la Reina, un espectacular balcón sobre el barrio del Albaicín.

Así es la habitación de la Alhambra donde, completamente emocionados, damos por finalizada nuestra Ruta de Washington Irving.

Placa en recuerdo del paso de Washington Irving

Una visita con su propia historia

Once días después de abandonar Sevilla, con más de 300 kilómetros recorridos, un buen puñado de anécdotas, de descubrimientos y sorpresas viajeras.

Con un buen número de nuevos amigos, y el maletero cargado de productos comprados a lo largo de la ruta, por fin, ¡llegamos a La Alhambra!

El lugar donde residió el personaje que nos ha guiado por la Ruta del Legado Andalusí, Gran Itinerario Cultural del Consejo de Europa

Inspirados por el libro “Cuentos de la Alhambra”, por la magnífica publicación editada por la fundación andalusí y empujados por el espíritu del viajero romántico del siglo XIX, llegamos a nuestro destino, la ciudad de Granada.

Esta podría ser otra guía más sobre qué ver o cómo visitar la Alhambra de Granada, pero me temo que no va a ser así.

Este es un relato de nuestra visita pausada al magnífico conjunto monumental, uno de los más visitados de España, declarado Patrimonio de la Humanidad.

De los pocos palacios musulmanes medievales conservados, gracias, en parte, a figuras como la del viajero, escritor y diplomático Washington Irving.

Su fascinación por Andalucía, sus libros y documentos situaron en el mapa mundial La Alhambra de Granada, además de a una Andalucía cargada de tópicos románticos.

Estos tópicos fascinaron a miles de viajeros, originando un amor por España materializado en la creación de La Hispanic Society of America en Nueva York. 

Nuestro viaje ha sido un tributo a su figura, un personaje prácticamente desconocido por el gran público, al que os invitamos a conocer.

Os podéis llevar alguna sorpresa. Por ejemplo, descubrir que fue él quien vinculó por primera vez la ciudad de Nueva York con Gotham, si, si, la gótica ciudad de Batman.

Un emocionado Irving relata así, la llegada a la última etapa de su viaje:

“<Ante nosotros se extendía la espléndida vega.

En la distancia se divisaba la romántica Granada coronada por las rojizas torres de la Alhambra, por encima de cuyas almenas refulgían como la plata las cumbres nevadas de la Sierra>”.

Y justo así es como nos la hemos encontrado nosotros casi dos siglos después. ¿Casualidad?

Rojizas torres de La Alhambra y el blanco de Sierra Nevada

Estamos convencidos de que no todo el mundo puede o quiere perder un día para visitar la Ciudadela de la Alhambra, en nuestro caso no hemos podido evitarlo.

¿El “inconveniente”? tendremos que regresar a la ciudad para disfrutar de sus encantos en otra ocasión.

Si ese es el duro castigo a cumplir por visitar la Alhambra de Granada al ritmo que se merece, estamos dispuestos a asumirlo.

Existes motivos suficientes por los que merece la pena visitarla desde otro punto de vista, olvidándote de lo que ocurre a tu alrededor.

Si te olvidas del reloj, de las prisas, de las fotos y selfies, aparece una Alhambra que solo se descubre al respirarla, al tocarla, al olerla y escucharla.

En nuestro caso, hemos invertido unas seis horas en disfrutar de la “ciudadela roja”, elevada en la colina de la Sabika, una ciudad planificada y desarrollada según las leyes del urbanismo medieval islámico-andalusí.

En su momento, totalmente independiente de Granada, resguardada por más de 1.700 metros de muralla y unas 30 torres de diferentes tamaños y funciones.

Tres recintos independientes configuran la ciudad de la Alhambra:

La Alcazaba, el área castrense diseñada para la protección de la ciudad y reservada a la guardia de élite.

La exquisita ciudad palatina. Incluía la residencia del sultán y su familia, en ella se desarrollaban aspectos cotidianos de la corte.

Extramuros del suntuoso palacio se extendía la medina, una pequeña ciudad cortesana, administrativa y artesanal.

Básicamente, estos tres lugares son el eje central de la visita, acompañados de añadidos que, según gustos de cada época, han ampliando o reducido el conjunto.

Es el caso de la Iglesia de Santa María situada sobre la Mezquita Mayor o el Palacio de Carlos V.

Iglesia Santa María de La Alhambra en la calle Real de la Medina

La Alhambra de Granada en imágenes

Y si te apetece puedes ver la Versión en 3D.

Nuestro tranquilo paseo por La Alhambra

En la Plaza de Isabel La Católica tomamos el bus de la línea C3.

Utilizamos la tarjeta Granada Card Básica que incluye, además de los pases para el Conjunto Monumental, cinco viajes en la red de autobuses local y entradas a otros monumentos granadinos.

Nos apeamos en el Paseo del Generalife frente al Hotel Eurostars Washington Irving.

Su interior atesora una joya literaria, la biblioteca donde se exponen primeras ediciones del libro “Cuentos de la Alhambra”.

Primera edición de “Cuentos de la Alhambra” 

Tras deleitarnos en este magnífico lugar repleto de cultura nos dirigimos al pabellón de acceso situado en el mismo paseo. 

Con las tarjetas Granada Card decidimos la hora de entrada a los Palacios Nazaríes. El resto de rincones de la Alhambra se pueden visitar sin hora previa y en el sentido que uno decida libremente.

Llegamos temprano para evitar colas y aglomeraciones en los puntos más interesantes.

Tomamos el camino hasta el Palacio de Generalife. Salen al paso, el anfiteatro y una exquisita sucesión de jardines, acequias, huertas y fuentes. 

El frío nos corta la cara. Los rayos del sol no calientan lo suficiente en esta gélida mañana de febrero. El invierno se nota en las escasas plantas, en tímidas flores que adornan algún parterre.

A pesar del sencillo aspecto exterior, el interior del Generalife es un despertar a la belleza del jardín nazarí, en un juego de contrastes característico de la arquitectura musulmana.

El palacio se ubica en el punto conocido como Cerro del Sol, un paso intermedio entre la vega granadina y las estribaciones de Sierra Nevada.

Leyendas de amoríos prohibidos, cantos de pájaros, aromas florales y fotogénicas panorámicas, invitan al relajado paseo en esta primera parte de nuestra visita.

¡Ojo! al palacio del Generalife solo se accede con la entrada combinada. (No hace falta reservar hora).

El resto del jardín, paseos y miradores son de acceso libre y gratuito.

Vistas panorámicas desde el Cerro del Sol donde se ubica el Generalife

Cuando el resto de visitantes y turistas abandonan el cerro, nosotros subimos a los Jardines Altos.

Sobresale la singular Escalera de Agua, ingeniosa solución arquitectónica combinada con una esplendida bóveda de laureles.

De los rincones más bonitos y gratificantes del recintoIdeal para sentarte a escuchar el sonido del agua.

En verano, cuando el calor aprieta en Granada, aquí se debe estar de lujo. ¡Este lugar es mágico! 

Felices en los Jardines Altos del Generalife junto al Pabellón Romántico

El resto del espacio resulta un jardín de corte romántico. No tiene nada que ver con su origen, pero no desentona con el entorno.

Abandonamos la parte alta del conjunto monumental para acceder a la ciudadela.

La Puerta del Agua nos da la bienvenida y nos conduce, como al esencial elemento, por el camino de la Acequia Real cuyos restos todavía se aprecian en algunos puntos del recinto amurallado.

La canalización de época nazarí constituye, junto a Los Albercones y los Pozos Altos, una de las estructuras hidráulicas más importantes de la época medieval en la península.

Estos “pequeños detalles” consiguen nuestra admiración hacia este conjunto arquitectónico. Sin la acequia, la Alhambra no hubiera sido posible.

Restos visibles de la Acequia Real junto a la Torre del Agua

El primero de los grandes edificios de la Alhambra con el que nos topamos es el Parador Museo, antiguo Convento de San Francisco, construido sobre un bello palacio nazarí dedicado a los infantes.

El edificio es de visita obligada, las zonas museísticas son de acceso libre y gratuito.

Aquí se pueden admirar la superposición de épocas, de mentalidades, religiones y maneras de entender el mundo. El arte nazarí se oculta bajo el peso del renacimiento católico de Isabel y Fernando.

Destaca un hecho histórico, el primer sepulcro de los Reyes Católicos, antes de ser trasladados a la Capilla Real de la Catedral de Granada, se encuentra aquí.

Fue deseo expreso de la reina que dejó escrito en su testamento.

Los jardines de San Francisco recrean el jardín nazarí inspirado en la concepción musulmana del paraíso o Pairi Daiza de los persas.

Un edén que proporciona placer a los cinco sentidos, y así debe entenderse la Alhambra, un lugar para el disfrute de los sentidos.

El tacto se aprecia en las texturas, materiales y formas…

Hay un dicho popular: “Dale limosna, mujer. Que no hay en la vida nada como ser ciego en Granada”, no estoy de acuerdo, aunque no se tenga vista, podrías visitar la Alhambra de Granada con el resto de los sentidos.

Las flores, los arbustos y los huertos envuelven el sentido del olfato.

Mientras, una delicada sinfonía de sonidos provenientes del constante fluir del agua en estanques, acequias, fuentes y canto de los pájaros deleitan el oído.

Antiguo claustro del Convento de San Francisco, actual Parador Nacional

Enfrente del Parador se ubica la ciudad cortesana o Área Arqueológica del Palacio de los Abencerrajes (nombre castellanizado con el que se conoce a la familia noble de los Banu Sarray).

Reconvertido en Cancillería en 1501 cuando los Reyes Católicos ceden el palacio a Juan Chacón, contador mayor del Real Consejo.

Nuevos usos de los espacios, superposición de ideologías y visiones del mundo. Este, también, es el recorrido por la Alhambra de Granada, en ella apreciamos la evolución natural de las ciudades.

La Calle Real, vía de acceso principal de la Medina o ciudadela es un lugar repleto de sorpresas.

Pequeños carmenes, hoteles y tiendas de artesanos. Rincones como la Placeta del Callejón del guindo, invitan a un pausado caminar. La Puerta del Vino y el acceso a la Alcazaba ponen fin a su recorrido.

Sobresalen en la calle real, por méritos propios, los edificios de la Iglesia de Santa María de la Alhambra, situada sobre la antigua mezquita y su baño conservado parcialmente.

Actualmente acoge el Museo de Ángel Barrios personaje que nació y vivió en este lugar.

Baño de la Mezquita, actualmente Museo de Ángel Barrios

Merece la pena perderse entre los recovecos de este edificio. El juego de luces provocado por las aperturas en el techo son oníricas, pareciera que formas partes de un bonito sueño andalusí.

De nuevo en la calle, más adelante, llama la atención una puerta abierta en la Torre de la Justicia donde se ha instalado un punto de lectura y una “Caja de Música”.

El objetivo, es recuperar la Alhambra de los músicos como Falla, Albéniz o el ya mencionado, Ángel Barrios.

No hay que olvidar que existe una Alhambra de los artistas.

Hay una Alhambra de los artistas representada en “La Caja de Música” 

Nos queda un rato antes de entrar a los Palacios Nazaríes (tenemos hora a las 11:30).

Decidimos visitar el impresionante e inacabado palacio renacentista de Carlos V, singular obra diseñada por el arquitecto Pedro Machuca, de profunda inspiración “romana”.

Yo lo defino como la “cuadratura del círculo” debido a su cuadrada forma externa y su impresionante interior de estructura circular.

El edifico alteró totalmente la distribución de la antigua ciudadela musulmana. Pasó a llamarse Casa Real Nueva para diferenciarlo de los palacios nazaríes en los que habitaron los Reyes Católicos tras la conquista de Granada.

En la planta baja se sitúa el Museo de la Alhambra que contiene una excepcional colección de arte nazarí, única en el mundo.

Imprescindible resulta su visita, es el complemento ideal a los Palacios Nazaríes.

Os recomendamos hacerlo antes de entrar al complejo palatino, os aclarará muchas dudas y preguntas una vez en los palacios.

Palacio de Carlos V y acceso al Museo de la Alhambra

A las 11:30 entramos por fin en la joya de la corona nazarí, el conjunto de palacios que tanta fama ha dado a la Alhambra.

¡Debes estar muy pendiente de la fecha y hora! Para acceder, mejor hazlo sin mochilas u objetos voluminosos. Seguridad no te dejará entrar con ellos. Tampoco está permitido el trípode. 

Existen, a pocos metros de los palacios, una zona de servicios que incluye taquillas. En nuestro caso, dejamos todo lo imprescindible allí y entramos al conjunto palaciego con las cámaras y mi pequeña mochila cargada con la edición de “Cuentos de la Alhambra” y Pipo, nuestra mascota.

La Casa Real Vieja nos abre sus puertas. De golpe, el embrujo y la magia comienza a embriagarte.

El Mexuar-Oratorio, su conjunto de elementos decorativos, los contrastes de claroscuros y colores, nos introduce en el mundo musulmán, en sus costumbres y tradiciones.

Estamos en el lugar donde el sultán atendía a sus súbditos y se celebraba la reunión de la Sura (Consejo de Ministros).

Aunque fascinante, el Mexuar resulta una antesala humilde respecto a lo que nos espera puertas adentro…

Mexuar, primera de las estancias del conjunto palaciego de la Casa Real Vieja

En serio, no tengas la más mínima prisa.

Disfruta y deleítate con cada pequeño detalle, con cada estancia, con cada rincón, con cada reflejo, sonido y aroma de los palacios.

¡Olvídate por una vez de las fotos y disfruta! Te recomiendo hacer la visita con audioguía. ¡De las mejores que he utilizado!

Además de las explicaciones, los detalles e historias, la grabación cuenta con música acorde a cada una de las estancias visitadas.

Tras el magnífico Cuarto Dorado, de rica fachada de yeseras del siglo XIV, se accede al Patio de los Arrayanes (nombre de los arbustos que crecen junto a la Acequia).

La simetría, las formas puras y la sencillez embellecen este patio.

El blanco impoluto de las paredes contrasta con el color anaranjado de la Torre de Comares, sede del Salón de los Embajadores donde se sitúa la cúpula o armazón de los siete cielos de Allah. ¡Sublime!

Salón de los Embajadores en la Torre de Comares

En el Palacio de los Leones entramos en otra dimensión.

El conjunto se distribuye en torno al patio de mismo nombre rodeado de un bosque galería de palmeras de ladrillos.

Un total de 124 columnas protegen una de las mayores bellezas de la Alhambra, la fuente de doce leones, símbolo indiscutible del conjunto monumental.

En torno al patio se suceden estancias y habitaciones en las que se hace gala del virtuosismo artístico de la época nazarí.

Un lugar que recuerda a las “mil y una noches”. Cúpulas de mocárabes, azulejos con formas geométricas imposibles, reflejos y sonidos del agua, elevan tu alma al Nirvana.

¡Es imposible asimilar tanta belleza en tan poco tiempo!

Mirador de Lindajara en el Palacio de los Leones

La Sala de los Abencerrajes (testigo de una sangrienta leyenda), la Sala de las Dos Hermanas o Mirador de Lindajara consiguen que tus cervicales aguanten una posición imposible.

No hay nada más bello que lo que ocurre en las cúpulas y tejados de estas dependencias.

Tras nuestro viaje a Irán pensábamos que el arte de la cúpula decorativa persa y árabe no podía ser superada por ningún otro lugar, pero en la Alhambra hemos tenido que despejar esta hipótesis.

¡La sensación de espacios dinámicos, de movilidad y belleza de estas estancias es algo único!

Cúpulas de diferentes salas de los Palacios Nazaríes

Tras el esplendor arquitectónico, decorativo y vitalidad de la época nazarí, abandonamos un mundo mágico, para entrar en las estancias reformadas por el nieto de los Reyes Católicos, Carlos I de España.

Un mundo austero, tal y como lo entendieron los primeros reyes de la dinastía de los Austrias.

El mirador de Lindajara se asoma a un precioso jardín de corte renacentista. A pocos metros se sitúa el Tocador de la Reina, posiblemente el mejor mirador hacia el Barrio del Albaicín quien se expande justo enfrente de nuestra mirada.

Pero nosotros caemos emocionados junto a una habitación, una sala vacía en la que nadie para, un simple acceso al famoso mirador.

En esta estancia, emocionados, encontramos el cartel que indica que Washington Irving residió aquí. La Alhambra, fue la inspiración dell relato que ha dado sentido a nuestro viaje.

¿Qué se siente cuando un sueño se cumple? ¿Qué extraños motivos nos empujan a viajar, a emular a personajes nómadas? Es difícil describirlo.

Estamos tan emocionados haciendo fotos a la solitaria placa que hemos contagiado a un grupo de personas y turistas, ¡algunos nos preguntan curiosos! pero, ¿cómo explicarles tal felicidad? 

El Albaicín desde el Peinador de la Reina, estancias de Washington Irving

Tras el emocionante momento salimos a los patios de la Reja y de Lindajara, punto y final al majestuoso complejo palatino, con la sensación de que todo ha sido demasiado rápido, de que el tiempo pasa demasiado deprisa cuando estás en un lugar único.

Pero el conjunto monumental no acaba aquí. Tras el Palacio de los Leones se extiende una amplia zona ajardinada con restos de otras residencias.

Destaca el Palacio del Partal, de principios del siglo XIV, el más antiguo del conjunto, e incluye un sencillo Oratorio.

Las obras de recuperación, realizadas desde principios del siglo XX, han conseguido integrar la zona arqueológica del primer asentamiento palaciego de los nazaríes, el Palacio de Yusuf III.

Palacio del Partal, primer conjunto urbano de época nazarí en la Alhambra

El Paseo de las Torres espera a la salida del conjunto monumental de los Palacios Nazaríes.

Las singulares torres de los Picos, de la Cautiva y de las Infantas muestran otro aspecto de la arquitectura y las soluciones urbanísticas de la ciudadela de la Alhambra.

El magnífico ladrillo, los sillares, la mampostería de piedras, argamasa y cal sale a nuestro encuentro a través de las murallas.

Acceso al Paseo de las Torres a través de la Torre de los Picos

Volvemos caminando a través de la Calle Real, llevamos unas cinco horas de recorrido a nuestras espaldas, pero no nos sentimos cansados.

La época elegida resulta muy agradable de temperatura y de cantidad de personas. Ni el calor, ni el frío excesivo, ni las colas nos resultan insoportables.

La Plaza de los Aljibes, amplio espacio abierto frente al Palacio de Carlos V, y la Puerta del Vino dan acceso al último de los recintos que componen el conjunto Monumental, solo accesible con la entrada conjunta, la Alcazaba.

La Puerta del vino era el acceso originario de la Medina, construida entre los siglos XIII al XIV, su refinada arquitectura es otro ejemplo del arte nazarí.

Entrada originaria a la Medina

Prepara tus extremidades inferiores para el rompepiernas que supone el recinto militar de la Alcazaba.

La Alcazaba es “la proa” de la colina de la Sabika, levantada a principios del siglo XIII por el primer sultán, es el sector más antiguo de la ciudadela.

Una ciudad militar con muralla propia, patio de armas, barrio castrense y una sucesión de torres. Destacando entre todas, la de la Vela o de la Campana, símbolo indiscutible de la ciudad de Granada.

Sus torres se han convertido en miradores excepcionales sobre la ciudad y su Vega.

El frío viento de febrero sopla aquí arriba con fuerza, a veces nos cuesta mantener el equilibrio. Si eres una persona que padece de vértigo, ¡este no es tu lugar!

El alma queda limpia con el aire que proviene de las nevadas cumbres de Sierra Nevada y el pico del Mulhacen nos susurra al oído viejas historias y leyendas. ¡Nadie tiene ganas de abandonar la Alhambra!

El tiempo se detiene, nada más importa. Nos resulta imposible no imaginar el impacto y las sensaciones que debieron sentir los viajeros románticos que llegaron hasta aquí a finales del siglo XIX.

Ahora entiendo la superlativa y exagerada pluma de muchos de ellos. Solo aquí se entienden (aunque no se comparten) la mayoría de tópicos y exageraciones de una España que para ellos resultaba embriagadora.

El conjunto de la Alhambra embruja, enamora, se introduce a través de tus ojos para convertirse en una droga de la que ya no te quieres curar…

Para el viajero imbuido de sentimientos históricos y poéticos… la Alhambra de Granada constituye un objeto de tanta veneración como la Kaaba para el musulmán sincro.

¡Cuántas leyendas y tradiciones… están vinculadas a esta fortaleza oriental.

Washington Irving.

Barrio castrense, muralla y torre de la Alcazaba

Los jardines de los Adarves, creados en el siglo XVII tras la pérdida del carácter defensivo de la ciudadela, dan continuidad a la filosofía del conjunto monumental al reproducir las características del jardín musulmán.

Junto al lienzo del muro de estos jardines descubrirás uno de los dichos más famosos y conocidos sobre la Alhambra de Granada, al que solo llegas si realizas la visita con tranquilidad y buenos ojos observadores, ya que no hay ningún cartel que te indique su punto exacto.

Dale limosna mujer…

Al abandonar la Alhambra, se encoje el corazón de pena al recordar la famosa frase que Boabdil escuchó de labios de su madre: “llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, ¡no es para menos!

Recomendaciones para visitar la Alhambra de Granada

Reservar la entrada con antelación por internet para evitar colas o disgustos de última hora.

La opción de la tarjeta Granada Card nos ha gustado mucho, en un solo pack tienes viajes en transporte público, acceso al conjunto monumental de la Alhambra de Granada, entrada a los museos municipales y a la Capilla Real de la Catedral.

Puedes adquirirla en la Oficina de turismo y allí mismo te reservan la hora.

Calzado muy cómodo. Agua, batería de la cámara al 100%, poco peso.

Si es verano, ropa cómoda y transpirable, sombreo o gorra para proteger del sol.

En la zona de servicios ubicada en la Plaza de los Aljibes puedes encontrar una zona de descanso con taquillas, máquinas expendedoras de bebidas y lavabos.

Tómate la visita sin prisas, planifica bien tu horario para no correr de un lado a otro, sobre todo en función del pase a los palacios nazaríes.

Utiliza el transporte público para llegar hasta los accesos. Los microbuses que recorren el Albaicín y el barrio del Realejo son cómodos y rápidos.

Otra manera cómoda y barata de llegar es a pie, desde la Plaza Nueva a través del paseo de los Gomeres hasta la Puerta de las Granadas.

Un precioso y empinado paseo a través de un bosque en el que descansa la magnífica estatua de Washington Irving, nuestro cicerone por tierras andaluzas.

Nota de autora: Agradecemos a la Oficina de Turismo de Granada la información y apoyo para poder realizar esta vista.

Nuestras opiniones son independientes y se basan en nuestra propia experiencia. Este tipo de colaboraciones nos permite seguir adelante con nuestro proyecto viajero.

10 Respuestas

  1. Lilián Viajera

    Este si que ha sido un recorrido más que original por uno de los lugares más emblemáticos de España.
    Me ha encantado vuestra mirada. Linda manera de compartir este rincón de nuestro mundo.
    Gracias.
    Saludos Viajeros

    Responder
    • Eva Puente

      Muchas gracias querida amiga!

      Ha resultado un artículo difícil, por el enfoque y por todo lo que la Alhambra necesita ser contada desde otro planteamiento, menos turístico, menos rápido y poniendo en valor a todo el conjunto.

      Un abrazo
      Carmelo y Eva

      Responder
  2. Aitor (cometeelmundo.net)

    Tremendo artículo! Sobresaliente Eva, me ha encantado. Me he pasado un buen rato leyendo y saboreándolo con calma porqué se nota que lo has escrito con sentimiento. Nosotros iremos a Andalucía el sábado y una de las paradas es la Alhambra. Tenemos unas ganas impresionantes de conocerla al fin y con artículazos como este todavía más.

    Muchas gracias por compartirlo! Un abrazo!

    Responder
    • Eva Puente

      Muchas gracias Aitor, con palabras como las tuyas merece la pena el esfuerzo que le hemos puesto a este artículo y a cada uno que ha salido de la magnífica ruta. Me ha costado días hacerlo, a veces fluía, a veces lo borraba todo, quería dale un enfoque diferente, menos turístico y más slow ya que el lugar lo merece y poca gente visita La Alhambra pensando que entra en una ciudad y no en una suma de palacios o jardines.

      Feliz viaje por Andalucía y por supuesto me alegra que Granada y La Alhambra esté en vuestra ruta viajera.
      un abrazo
      Eva y Carmelo

      Responder
  3. Carmen Viajes y Rutas

    No me extraña la fascinación de Irving por la Alhambra porque el lugar es espectacular, trabajé allí un mes hace muchos años y me enamoré. Siempre tengo ganas de volver, pero tras keer tu magnífico relato se me han multiplicado por 10.
    Un abrazo
    Carmen

    Responder
    • Eva Puente

      Uauuu, muchas gracias Carmen!! que bonito trabajar en la Alhambra, no??? Para nosotros esta ha sido una ruta impresionante que no podía tener mejor fin. Nos alegra saber que te ha gustado nuestro relato y que eso te anime a regresar y ver la Alhambra desde otra perspectiva!!! el lugar se lo merece y creo que en general se pasa demasiado rápido por esta importante ciudadela.

      Un abrazo viajera!
      Eva y Carmelo

      Responder
  4. Ángel

    Eva, me has dejado con piel de gallina con este post tan denso y al mismo tiempo, tan fácil de leer. Y un privilegio poder contar con las instituciones públicas para disfrutar al máximo de la ciudad. Enhorabuena y a seguir viajando y disfrutando!

    Responder
    • Eva Puente

      uff muchas gracias por tus palabras Ángel, la verdad que este post lo trabajamos con mucho cariño, el mismo que le pusimos a la ruta. Nos alegra saber que a pesar de lo denso que es, resulta fácil de leer e inspira a viajar hasta este mágico lugar.
      Por otra parte, para nosotros, la colaboración con las instituciones públicas es primordial ya que facilitan mucho la posibilidad de viajar y compartir. Un abrazo y esperamos que sigas disfrutando de nuestros viajes y post 😉

      Eva y Carmelo

      Responder

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