Visitar Malinas una joya de Flandes en clave femenina

Flandes presume de contar con una de las ciudades más bellas de Europa, Brujas, que eclipsa al resto del territorio, pero existe una ciudad que brilla con luz propia a pesar de no tener la fama internacional. Esa preciosa joya resulta una de las sorpresas más interesantes para el viajero que decide darle una oportunidad a otros lugares de Flandes, te invitamos a visitar Malinas (Mechelen).

Nosotros la disfrutamos en una doble escapada que hicimos con motivo de la celebración de la cabalgata de Hanswijk, un acontecimiento que solo se puede ver cada 25 años.

Margarita de Austria preside la entrada a la Plaza del Mercado de Malinas

La ciudad está hecha a escala humana, el único edifico de grandes dimensiones que te hace empequeñecer es la fascinante catedral de San Rumoldo que atrapa las miradas por su gran torre, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto a un buen número de torres y campanarios de Bélgica.

Pero si hay un elemento que hace especial a Malinas respecto al resto de las ciudades flamencas es su extraordinario toque femenino. La mano de dos de sus mejores gobernadoras, “las Margaritas”; los extraordinarios beaterios y la revolución iniciada en 2012, conocida como “mujeres y cerveza” nos dan pistas del women power de esta ciudad.

Margarita de York trasladó hasta Malinas la corte al quedar viuda de su marido, Carlos El Temerario, convirtiendo la ciudad en centro político, social y cultural de Borgoña a pesar de la oposición de otras ciudades flamencas.

Años más tarde, otra Margarita, la de Austria eleva a Malinas al cielo de las ciudades del renacimiento al convertirse en regente de los territorios flamencos tras enviudar en tres ocasiones. Con tan solo 24 años decide no volver a contraer matrimonio y se vuelca en la vida política.

Margarita se convierte en una mecenas de las artes y las ciencias, introduce el Renacimiento en Flandes y los Países Bajos. En Malinas, construye el primer palacio flamenco de este estilo (actual Palacio de Justicia). 

La mayoría de los mejores monumentos que observamos actualmente en la ciudad se los debemos a estas dos mujeres.

Palacio de Margarita de Austria, actualmente Palacio de Justicia

Si sois amantes de la historia, no dejéis de sorprenderos con la vida de este magnífico personaje, considerada como una de las mujeres más inteligentes de la realeza europea de todos los tiempos, conocida como “la madre que nunca lo fue” ya que nunca fue mamá, pero si la tutora del emperador Carlos I y sus hermanos (nietos de los Reyes Católicos).  

Top 10 para visitar Malinas

La ciudad de los “apagalunas”, nombre con el que son conocidos los malineses, tiene un poderoso e hipnótico encanto, no puedo describir qué es, pero nosotros caímos rendidos a sus pies nada más pisarla.

Cuenta la leyenda, que la madrugada del 28 de enero de 1687, las voces de algunos vecinos alertaron al resto de la población del incendio que asolaba la torre de la Catedral de San Romualdo. Los ciudadanos corrieron con cubos a sofocarlo, al llega se dieron cuenta que lo que daban por fuego, no era más que el reflejo rojizo de la luna llena debido a la bruma nocturna. El grupo que alarmó a la población se dejó llevar por un efecto óptico debido a su estado de embriaguez tras unas cuantas jarras de cerveza. El hecho se extendió por el resto de poblaciones y desde entonces los malineses llevan ese apelativo en Flandes.

Además de su elegante encanto, Malinas nos enamoró con una magnífica sorpresa que no teníamos programada y de la que no sabíamos nada, lo que nos hizo volver una segunda vez a la ciudad.

El primer día que visitamos Malinas descubrimos unos calendarios gigantes en la  Grote Markt (Plaza Mayor) que captaron nuestra atención. Tras nuestro paso por la magnífica oficina de turismo supimos que en menos de tres días se celebraba la singular Cabalgata de Hanswijk, un desfile épico que se celebra cada 25 años que conmemora la intervención de la virgen María para salvar a Malinas de la peste.

¡Vamos con nuestro top ten para visitar Malinas!

1 – La Cabalgata Hanswijk es tan importante en Bélgica que hasta los reyes y el gobierno hacen acto de presencia. El desfile comienza hacia el mediodía, recorre las principales calles y avenidas de la ciudad y dura un porrón de horas.

Personajes bíblicos, folklore, carrozas, caballeros, princiesas, dragones, y todo el imaginario belga pasa ante tus ojos, una fiesta que tan solo podrás ver unas tres veces en tu vida ¿curioso verdad?

Diferentes momentos de la Cabalgata Hanswijk  – Septiembre 2013

Soberbio espectáculo que presenciamos por casualidad y una contundente razón para visitar Malinas.

Vídeo resumen de la cabalgata.

Puedes ver también la versión en 3D.

Seguimos con los imprescindibles en una de las ciudades más bonitas de Flandes que poco a poco va tomando el lugar que se merece en las recomendaciones para viajeros que visitan esta región belga.

2. – Malinas cuenta con más de trescientos edificios y monumentos clasificados, entre ellos destacan el conjunto de las ocho iglesias góticas y barrocas construidas entre los siglos XIV al XVII.

Todo un espectáculo el que nos proporcionan estas iglesia, entre las que destacan la Catedral de San Romualdo, la iglesia del beaterio o Nuestra Señora de Over-de-Dijle.

En sus interiores destacan excepcionales obras de arte flamenco entre las que destacan alguna pintura de Rubens.

Ruta por las ocho iglesias de Malinas

3. – Piérdete en los mágicos beaterios. El toque femenino se respira por cada rincón de la ciudad, su perturbadora magia y elegancia se magnifica cuando caminas absorto por sus dos beaterios, declarados Patrimonio de la Humanidad.

Una sucesión de calles con casitas de colores, repletas de flores, detalles excepcionales y de incómodos adoquines que te devuelven a la realidad.

Parece que estamos en una cápsula del tiempo. La arquitectura y detalles decorativos de estos “barrios” se mantiene a pesar de los años y los cambios en la ciudad.

Beaterio de Malinas

Aquí no encontrarás tiendas, bares, ni ningún otro tipo de establecimiento que compita con la atmósfera de serenidad que transmite el beaterio. 

En los beaterios se inicia la famosa industria del encaje malinense. Las habitantes de los mismos ,conocidas como beguinas, fueron las responsables de la creación de este producto como fuente de subsistencia desde el siglo XVII.

No te pierdas Las Reales Manufacturas De Wit de los pocos lugares del mundo en los que puedes disfrutar actualmente de este arte.

Al final del beaterio te encontrarás con la siguiente propuesta de nuestro top para visitar Malinas.

4. – Visita la Brasserie Het Anker. No te puedes marchar de Malinas sin conocer una de las cervecerías más antiguas de Bélgica. Fundada en 1741 es famosa por su Golden Carolus.

La mejor manera de conocer a esta familia de cinco generaciones dedicadas a la elaboración de cerveza es visitar el lugar con una guía local, y si es en castello, mucho mejor.

Nosotros tuvimos la suerte de vivir una fiesta en la que degustamos, además de su exquisita cerveza, productos típicos de Malinas.

Cervecería Het Anker, un imprescindible para visitar Malinas

5. – Deambular por la Grote Markt (Plaza del Mercado) a cualquier hora del día. Malinas es una ciudad para disfrutarla al menos dos días.

Te aconsejamos pasar una noche en ella para disfrutar de sus calles, plazas, edificios, pero sobre todo de su interesante ambiente que se reparte por cervecerías, terrazas, tiendas especializadas, museos y galerías de arte.

Rincones con encanto en Malinas

De todos estos lugares sobresale por méritos propias la Grote Markt, su plaza más bella, un espacio amplio rodeado de bellos edificios renacentistas y barrocos.

Una plaza viva que cambia con las horas, un lugar que va más allá del típico espacio artístico y arquitectónico. Posiblemente una de las sorpresas mejor guardadas de Flandes.

Interior de la catedral de Malinas en la Grote Markt

En ella se sitúa la catedral, el palacio de Margarita, el ayuntamiento y un interesante personaje el Opsinjoorke, un muñeco de trapo que se mantea en las fiestas.

Una reminiscencia del pasado que une a Flandes y España, ya que el personaje tiene mucho que ver con nuestros peleles. 

La Grote Markt con el Opsinjoorke en primer plano

6. – Como en otras ciudades flamencas, Malinas también cuenta con su propio canal. Un paseo por el Djile permite disfrutar de la arquitectura, el paisaje y el ambiente de la ciudad.

Es curiosa la visión que se tiene de Malinas desde el Djile, afluente del Escalda, que circula por el casco histórico convirtiéndose en otro de los atractivos turísticos malineses.

Donde antes había actividad comercial con barcos cargados de mercancías, ahora navegan barcos cargados de turistas. Una buena opción para visitar Malinas de una manera más calmada y desde una óptica diferente.

Malinas también cuenta con su propio canal navegable, el Djile

7. – Malinas es una ciudad diseñada para caminar, para el peatón, para las personas. Lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar sin sentido por las calles del casco histórico, hacer un hueco a la serendipia.

De la misma manera que puedes conocer Malinas desde un paseo en barco, tienes la opción de seguir las pasarelas flotantes del canal conocidas como Djilepad. un sendero urbano que transcurre junto a las tranquilas aguas del Djile.

Desde aquí la perspectiva cambia, los edificios te muestras sus “partes traseras”, los colores reflejados en el canal, el juego de los elementos piedra y agua.

Caminar por lo cotidiano de los habitantes de Malinas que utilizan este sendero urbano para pasear, relacionarse y vivir su bonita ciudad.   

El Djilepad un atractivo sendero urbano que discurre paralelo al canal

8. – Malinas es una ciudad volcada con el arte y la cultura, muestra de ellos son sus numerosos museos y galerías de arte.

No te pierdas el magnífico museo del jugete, el memorial dedicado al holocausto y los derechos humanos, Kazerne Dossin, o las magníficas galerías que salpican el casco histórico.

Hay mucho arte en Flandes, y en Malinas se pone en evidencia la importancia que dan los flamencos a la cultura ¡No solo de cerveza se vive en Bélgica!

Adéntrate en las salas de exposiciones, conversa con alguno de sus artistas, disfruta de las tradiciones históricas como la recuperación de telares, carillones o relojes.

¡Estas son las cosas que no puedes dejar de hacer si decides visitar Malinas!

Un buen número de galerías de arte y museos salpican el casco histórico de Malinas

9. – París tiene sus famosos Campos Eliseos y Malinas la IJzerenleen, posiblemente su calle más bonita, rodeada de imponentes fachadas con bonitas tiendas y restaurantes.

La IJzerenleen transcurre tranquila entre la Grote Markt (Plaza Mayor) y el Grootbrug (Gran Puente) que cruza el canal de Djile.

 

Por aquí corría un antiguo arroyo que volcaba sus aguas en el Djile (soterrado en el siglo XVI). En sus orillas se desarrollaba el mercado del pescado.

Unas bonitas fuentes de peces y las barandillas de hierrro (IJzerenleen) que discurrían junto al arroyo recuerdan tiempos pasados.

Las fachadas actuales son reconstruidas ya que las originales se perdieron durante la Primera Guerra Mundial. La reconstrucción de esta parte de la ciudad pudo hacerse gracias a un concurso de arquitectura que devolvió a Malinas todo su esplendor.

La calle es prácticamente peatonal por lo que resulta muy agradable pasear por ella.

La IJzerenleen, “los Campos Eliseos Malineses”

10. – Cuando los pescadores de la IJzerenleen fueron desalojados en el siglo XVI de esta zona por el mal olor de sus mercancías, los trasladaron al Vismarkt (Mercado de pescado) que actualmente es un must de la ciudad con su ambientazo nocturno, cervecerías, terrazas y restaurantes.

Todavía quedan algunas pescaderías en la zona de la Vismarkt y la Nauwstraat pero si le preguntas a un malinense, te dirá que aquí está la mejor vida nocturna de la ciudad.

Por el día la plaza es muy fotogénica y se respira serenidad en sus coquetas terrazas.

La Vismarkt, la zona para salir de noche

Hasta aquí nuestro top 10 de los mejores planes para ver y hacer si decides visitar Malinas. ¡No te quedes solo con ellos! Explora esta ciudad flamenca que se está convirtiendo por méritos propios en un imprescindible de las rutas turísticas de Flandes.

Datos de interés para visitar Malinas

– ¿Cómo llegar a Malinas?

La ciudad de Malinas (Mechelen en neerlandés y Malines en francés, los dos idiomas oficiales) se encuentra a unos 25 kilómetros de Bruselas y de Amberes, por lo que resulta muy cómoda llegar hasta ella en tren desde las principales ciudades o desde el aeropuerto de Zaventem.

Otra opción es alquilar un coche y hacer un recorrido por la región. Las carreteras son muy cómodas. Las grandes ciudades están conectadas por autovías gratuitas, en Bélgica no te encontrarás con peajes.

La opción más sostenible es recorrerlas en bici ya que las carreteras nacionales cuentan con extensos carriles que unen muchos pueblos y ciudades.

– Alojamientos

Malinas es una buena opción para alojarte si decides recorrer Flandes ya que su ubicación es perfecta a una distancia equidistante de las principales ciudades de la región.



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Desde Dónde vamos Eva? te recomendamos que viajes siempre con seguro y que pongas un hilo muscal en tu viaje, en esta ocasión con los músicos belgas Goyte, Stromae, Linda Mertens o Jacques Brel.

Si tienes alguna pregunta para visitar Malinas dejanos tu comentario y resolveremos tus dudas, además de ayudarte en la planificación del viaje. 

Nota de autora: Algunos de los enlaces de este artículo incluyen enlaces de afiliados. Gracias a este sistema podemos seguir adelante con el mantenimiento del blog y con nuestro proyecto viajero. 

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Desde octubre de 2018 me encontrarás también al frente de Penedes Lovers Enoturismo, una agencia receptiva especializada en la cultura del vino.

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