Sant Miquel del Fai, un Monasterio entre el cielo y la tierra .

Soy de la opinión de que muchas veces tenemos al lado de casa lugares espectaculares, repletos de historia y de una belleza natural increíble que desconocemos porque nos empeñamos en viajar lejos, muy lejos buscando prácticamente lo mismo, o por el placer hedonista de decir, ¡he salido fuera del país!

A tan sólo unos 50 km de la ciudad de Barcelona se encuentra uno de esos rincones que enamoran, Sant Miquel del Fai, uno de esos tesoros ocultos que descubres por una recomendación y que cuando lo visitas, te preguntas, ¿dónde he estado los últimos años para no conocer este lugar?

Espacio Natural de Sant Miquel del Fai

Espacio Natural de Sant Miquel del Fai

El Monasterio benedictino de Sant Miquel del Fai y su entorno natural están situados en la pequeña localidad de Bigues i Riells aunque el acceso, si vienes en coche, solo es posible desde el cercano municipio de Sant Felíu de Codinas. 

Llegar hasta el Monasterio es un premio para la vista, la zigzagueante carretera nos adentra en el espectacular valle del río Tenes.

El conjunto de riscos conocido como Les Cingles de Bertí, en cuyas laderas se encuentra el monasterio suspendido como por arte de magia, nos regalan un paisaje hipnótico, vertiginoso y único, que nos anuncia el sistema montañoso de la Cordillera Prelitoral Catalana.

La visita al Monasterio cuesta 8€ (un tanto excesivo desde mi punto de vista y el único “pero” que le pongo al lugar), se supone que el recinto es de titularidad y explotación privada.

Una vez comprada la entrada en la zona de aparcamiento se accede a través de un pequeño puente románico que salva al río Rossinyol. El Pas de la Foradada, una oquedad estrecha entre piedras, da acceso a la ruta.

El agua y la roca comienzan a hacer ya de las suyas. Las vistas al salto del Tenes te dejan con la boca abierta y descubres que el Monasterio está colgando en el barranco, casi entre el cielo y la tierra, sustentado por una mano invisible.

Abadía y saltos de agua

Abadía y saltos de agua

La plaza de la Abadía nos da la bienvenida, con pequeños canales y lagunas de agua filtrada del deshielo y la lluvia, a través de la imponente roca.

¡Que sabios eran en la antigüedad, como sabían elegir los sitios donde ubicarse!

Plaza de la Abadía

Plaza de la Abadía

Aquí, se alza la Casa del Prior (Siglo XV), uno de los conjuntos más representativos del gótico catalán.

Actualmente acoge una sala de exposiciones y muchas parejas la utilizan como lugar de bodas. Imprescindible subir hasta la terraza panorámica para contemplar el Valle del río Tenes.

Un estrecho camino de roca que en su tiempo formó parte del claustro nos adentra en la enigmática e incomparable ermita románica de Sant Miquel (Siglo X), construida íntegramente en la roca y de aspecto troglodita.  

Antiguo claustro

Antiguo claustro

Cuentan que anteriormente a la iglesia este sitio ya era un lugar de culto pagano, y podemos ver algunos extraños símbolos.

Es la única de sus características en Cataluña. Destaca en su interior la deliciosa cruz de Sant Miquel del Fai.

En estos momentos siento una extraña sensación, como si todo el peso de la montaña fuera a caer encima mioQuizás sea uno de los rincones más singulares del entorno.

!Una sonora y cargada cascada de agua salta sobre nuestras cabezas!, es el río Rossinyol en pleno deshielo.

Claustro, explanada y salto de agua

Claustro, explanada y salto de agua

Traspasado el pequeño corredor nos adentramos en la zona museística donde una sala audiovisual hace las delicias de los visitantes con representaciones de la historia de la Abadía e imágenes de sus saltos de agua.

Al lado, un pequeño museo recoge instrumentos, herramientas y aperos utilizados por los monjes que habitaron el lugar.

La explanada es un tranquilo lugar donde el salto del río Rossinyol muere en un precioso estanque con cisnes y produce, a través de un canal, otro majestuoso salto de agua.

Zona audiovisual y salto del Rossinyol

Zona audiovisual y salto del Rossinyol

Hacemos un alto en el camino. Aprovechamos la serenidad del lugar y sus impresionantes vistas para disfrutar de un improvisado tentempié.

La siguiente sorpresa viene en forma de cueva. Tras bajar una empinada escalera se accede a la “Cova de Sant Miquel”, donde el agua y la roca calcárea han creado un lugar mágico.

Todo un conjunto de estalactitas y estalagmitas nos salen al paso. El lugar es muy húmedo y el agua continua filtrándose por las paredes produciendo más de un simpático resbalón!

Cueva de Sant Miquel

Mirador desde la Cueva de Sant Miquel

La Plaza del Reposo es otro alto en el camino. La escultura afable del escritor Josep Pla invita a la quietud a todo el que pasa por su lado, y es imposible no sentarse en el banco junto a él.

Este lugar fue fuente de inspiración para algunas de sus obras.

Plaza del Reposo - Josep Pla

Plaza del Reposo – Josep Pla

Seguimos caminando absortos mientras pequeños lagunas, como la de las monjas, van apareciendo misteriosamente en los laterales del camino bajo la impresionante pared que nos acompaña.

Por fin, un estruendoso ruido nos indica que hemos llegado al Salto del río Tenes, lugar emblemático de Sant Miquel del Fai.

Salto del río Tenes

Salto del río Tenes

La ruta continua por un pasadizo interior de montaña, muy húmedo, donde constantemente te mojan las microgotitas de agua desprendidas de la fuerza del salto.

Estamos debajo del ensordecedor Tenes que prosigue tranquilo abriéndose paso a través del valle que lleva su nombre. Te encuentras tan bien, inmersa en la cueva junto al salto del agua, ¡que olvidas que el camino continua!

Que buenas vibraciones da la naturaleza en estado puro. No puedo menos que sonreír pensando en esos monjes o ermitaños que eran capaces de descubrir estos recónditos lugares para quedarse a vivir en perfecta armonía con la naturaleza. Y nosotros, hoy en día…, pagamos por ello!     .

Cingles de Bertí - Valle del Tenes

Cingles de Bertí – Valle del Tenes

Ya estamos llegando prácticamente al final del recorrido, tras dejar atrás una de las puertas de acceso al Monasterio en sus tiempos de esplendor, entramos en el Camino de la Ermita.

Un agradable paseo nos acerca hasta la zona de pic-nic, muy bien acondicionada para hacer un alto en el camino y poder comer mientras disfrutas de los paisajes.

A pesar de lo que has pagado, a pesar de las curvas para llegar, a pesar de que hay bastante afluencia de visitas, a pesar de todo…, Sant Miquel del Fai, enamora.

La Ermita románica de Sant Martí (Siglo X), recién restaurada donde podemos apreciar las pinturas que cubrían las paredes del ábside, y las Cuevas de las Toscas (misteriosas y enigmáticas) son el final de un precioso recorrido.

Ambas son visitables, pero, para acceder a la cuevas se debe ir con calzado adecuado, en este caso un guía nos acompaña, además se necesita protección por medio de un casco.

Ermita

Ermita de Sant Martí, un buen ejemplo del románico de montaña catalán

La ruta no es circular por lo que la vuelta se realiza por el mismo camino que hemos hecho, ahora el paisaje te permite ver otras perspectivas de Sant Miquel del Fai.

Datos prácticos y recomendaciones

Como llegar: Carretera C-59 desde Barcelona, después seguir las indicaciones hacia Sant Feliu de Codines.

Precio: 8€ adulto, existen descuentos. Los niños hasta 12 años, 4€. Hay una opción que sale a mitad de precio, venir caminando desde abajo, pero no la hemos hecho porque está mal indicada.

A la entrada y a lo largo de los puntos importantes, encontraréis paneles informativos de la ruta y señalización de los lugares emblemáticos.

Señalización de lugares emblemáticos

Señalización de lugares emblemáticos

Existe una opción para ver el salto desde abajo, de manera gratuita. Acercaros hasta el municipio de Bigues i Riells, después tenéis que seguir la señalización que pone “antigua Abadía”, hay un aparcamiento gratuito y llegáis al mismísimo río donde está la poza en la que cae el salto. El lugar está muy masificado, pero…, es una forma más barata de disfrutar del entorno.

No existe transporte público para llegar al conjunto de Sant Miquel del Fai. El último tramo de la carretera está repleto de curvas imposibles, ojo con los peques si se marean.

Venir con calzado adecuado, que no resbale, si queréis acceder a las cuevas, no os dejan con sandalias, chanclas, etc. La accesibilidad para personas con movilidad reducida es buena por lo que pueden disfrutar del paraje tranquilamente, a excepción de las cuevas.

Depende de las épocas, recomiendo chubasquero sobre todo para las zonas de las cuevas y del salto.

La zona de pic-nic te permite traer tu propia comida, además hay un pequeño bar-quisosco para tomar algo fresquito y también hacen platos combinados y sencillos (a la mitad del camino). Hay wc a la entrada del recinto y en la zona del pic-nic.

Si venís con niños, existen toda una serie de actividades enfocadas a su diversión.

En definitiva, sea como sea, Sant Miquel del Fai es un entrono donde la roca, el agua, la naturaleza y la arquitectura hacen las delicias del visitante curioso.

Nosotros nos hemos dejado llevar por todo ello en un agradable día de primavera. Una interesante opción a la Barcelona masificada.

Sant Miquel del Fai – Barcelona


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Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

10 Respuestas

  1. Marta Pilar

    La verdad es que el lugar es realmente asombroso, por lo que imagino lo que ha de ser en vivo y en directo. También acuerdo contigo que en el lugar donde vivimos hay sitios maravillosos que no sabemos ver porque estamos acostumbrados a ellos pero, recorrer el mundo nos da otra visión del mundo de quienes lo habitan y sueles encontrarte con personas que te hacen sentir como que las conoces desde siempre!!! Un abrazo Amiga.

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    • Eva Puente

      Gracias Marta, un abrazo para ti también!, cuando regreses por estas bellas tierras catalanas ya sabes, toca visita a este lugar :-).

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  2. Alberto

    Todo un descubrimiento….. Lo apunto para un proximo viaje, me ha parecido un lugar espectacular.

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  3. Eva Puente

    Gracias Alberto!, yo he estado dos veces, una en época de sequía y otra en pleno deshielo. De una u otra forma, Sant Miquel siempre merece la pena, aunque te recomiendo la primavera para venir, ya que las cascadas son más impresionantes y la naturaleza esta en todo su esplendor!

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  4. Brenda

    Felicidades por el blog, me gusta mucho y tus post nos enseñan lugares maravillosos. Nosotros vamos de excursión a Sant Miquel del Fai cada año y es un sitio espectacular!

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    • Eva Puente

      Hola Brenda, gracias por visitar nuestro blog. Me alegro que te guste. Realmente Sant Miquel es un lugar especial. Nosotros repetimos en cuanto podemos :-).

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    • Eva Puente

      Buenos días Rafa,

      cuando fuimos nosotros el nivel era muy bueno. Me imagino que este año con lo que ha llovido estará también en altos niveles. Te recomiendo que entres en la página web del lugar y allí encontrarás todos los datos.

      Gracias por leer nuestro blog,

      Eva y Carmelo

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    • Eva Puente

      Muchas gracias por visitar nuestro blog y por tu comentario Joan! Sin vuestras aportaciones el blog no tendría sentido para nosotros pues la única manera que tenemos de saber si lo que escribimos realmente es de utilidad para otros viajeros :-).

      Pues teniéndolo al lado de casa, tienes que ir, sí o sí!

      Un abrazo,
      Carmelo y Eva

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