Diario de La Provenza V -Tarascon y Beaucaire, un día sin turistas

Un rico olor a pan recién hecho nos despierta. En el hotel ya están preparando el suculento desayuno francés que disfrutamos cada mañana: croissant, mantequilla, mermelada, pan, jamón, zumos… Hoy he decidido escoger una ruta alternativa y no tan turística como las realizadas hasta ahora. Me he dejado llevar por el nombre de dos pueblos que suenan a cuento medieval, a novela histórica: Tarascon y Beaucaire.

En el camino planificado para hoy  veremos un buen número de “piedras romanas”, el impresionante Pont du Gard y como colofón, mi acompañante me sugiere llegar hasta una ciudad de la que asegura que volveré encantada, Nîmes (que bien me conoce).

Madrugar en Saintes Maries merece la pena, el pueblo está tranquilo y escuchas el eco de los miles de flamencos que pueblan las marismas (a estas horas no hay nadie y las “vampiras chupasangre” ya duermen).

Mientras terminamos el desayuno (del cual Bicho es participe, faltaría más…) planificamos la ruta con Marlene (voz afrancesada que nos indica el camino a seguir vía GPS). Hoy el calor sofocante de la Provenza ha mitigado y nos da un respiro. Tras contemplar las marismas que parecen una paleta de colores debido al reflejo de los flamencos comenzamos nuestra escapada del día.

Paleta de colores en las marismas de Saintes Maries de la Mer

Iniciamos la marcha rumbo a un lugar que mezcla el interés paisajístico con el cultural y monumental: Pont du Gard, un impresionante monumento romano, catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos espera.

El puente que a su vez es acueducto acercaba el agua hasta la villa romana de Nîmes. Actualmente carga con legiones y legiones de visitantes. Se puede cruzar a pie de una orilla a otra.

El área está muy bien habilitado para pasar el día. Cuenta con zona de baño (el río Gard es cristalino e invita a un bañito), zona para comer (mesas con sombrillas naturales de madera y techumbre de plantas), centro de interpretación de la época romana, Bar (cuidado con el bolsillo) y aparcamientos disuasorios (previo pago).

Después del baño que se ha dado Bicho y de refrescarnos en las cristalinas aguas, dejamos atrás este precioso lugar que bien ha merecido un desvío en nuestra ruta.

Pont du Gard un sublime acueducto Patrimonio de la Humanidad

Marlene nos indica de nuevo el camino. Yo sigo encantada con lo visto hasta ahora cuando de repente, a lo lejos, no me lo puedo creer, ¡una construcción monstruosa!

Aprovechando las fuertes y caudalosas aguas del Ródano, se ha instalado en esta zona una gigantesca papelera. De golpe, uno vuelve a la realidad… He leído que la ubicación de esta fábrica es la causa por la que la zona que recorremos no está tan saturada de turistas. Pues mira, ellos se lo pierden ya que Tarascón y Beaucaire son muy interesantes. ¿A qué sus nombres suenan a cuento?

Los dos pueblos se encuentran frente a frente, separados por el río Ródano que embellece aún más el conjunto. Pronto se olvida uno de la monstruosa papelera.

Acceso al castillo y casco antiguo de Beaucaire

Beaucaire me ha sorprendido para bien y para mal. Tras aparcar hemos subido al castillo que permite tener una vista muy chula del pueblo y de su vecino Tarascón, pero…, por más vueltas que hemos dado, no hemos encontrado la entrada, una pena porque Beaucaire es ciudad templaria, cargada de historia y el castillo prometía.

Casco antiguo de Beaucaire desde el mirador del castillo

Tras disfrutar, junto con algunos sorprendidos visitantes más, de los jardines y de las vistas, decidimos tomar un aperitif, pero…, Beaucaire es un pueblo fantasma (con el atracón de turistas que nos hemos dado en los últimos días).

No vemos a nadie por sus calles, muy bonitas por cierto y con mucho potencial (mi deformación profesional se dispara y veo un hotel, un restaurante, una casa de oficios.., ¡ufff que estoy de vacaciones!)

De paseo por los jardines del castillo de Beaucaire

Deambulamos por el casco antiguo hasta que llegamos a una coqueta plaza, donde nos esperan agradables sorpresas, la primera, que hay algunas personas y la segunda un monumento histórico, patrimonial y artístico de Beaucaire: un dragón gigante.

Bicho ladra, pero pronto desiste porque el animal no le contesta. Una placa en la pared nos indica que estamos ante un antiquísimo monumento de la ciudad y que está prohibido tocarlo bajo pena de cárcel, además, cuentan la historia del dragón. ¡Sant Jordi me viene de golpe a la cabeza!

Le Drac de Beaucaire Monumento Nacional

Como no encontramos un sitio donde poder refrescarnos decidimos dejar la insólita Beaucaire y acercarnos a su vecina Tarascón. Para nuestra sorpresa, una vez hemos abandonado el casco antiguo, descubrimos una zona bulliciosa y sorprendente, el pequeño puerto-canal con bateaux  de Beaucaire que da un encanto retro y mediterráneo a la villa. Si, curioso Beaucaire…

Tarascón, La Tarasque, Tartarín, yo lo sabía, este pueblo con nombre de cuento encierra una de las historias de ficción más famosas de Francia. Ha sido una grata sorpresa descubrir una ville poco turística pero con mucho charme.

La casa museo de Tartarin uno de los personajes infantiles más famosos de Francia

Como ya es la hora de comer, hemos decidido buscar un lugar para el buen yantar y vaya, la búsqueda nos llevó al restaurante más exquisito de los que hemos tenido el placer de conocer en esta intensa semana en la Provenza (lamantablemente no digo el nombre ya que está cerrado ).

Todavía con el efecto encantamiento de la comida decidimos dejarnos sorprender por la villa. Y la verdad que tiene un interesante patrimonio en el que sobresale el bellísimo castillo de los condes de Provenza y una leyenda fantástica protagonizada por una criatura mitológica, la Tarasque, y Santa Marta (hasta aquí llegan los ecos de las tres marías de Saintes Maries de la Mer).

La Tarasque uno de los símbolos de Tarascón y del folclore popular del sur de Francia

El impresionante castillo fortaleza de los condes de Provenza-Barcelona está catalogado como Monumento Nacional, y no me extraña, es uno de los castillos renacentistas más bellos de Europa. Como llegamos un pelín tarde solo nos da tiempo a disfrutar de sus bellos jardines ya que el interior está cerrado ¡ohhhh!

Castillo de los Condes de Provenza-Barcelona en Tarascon

Dejamos Tarascón y el Ródano. Ha comenzado a soplar de nuevo el Mistral que consigue que hoy sea un día estival muy agradable. El calor nos ha dado un respiro.

La simbiosis entre el Ródano y el Mistral es hipnótica. ¡Evaaaa, despierta!, continuamos la ruta…

El Ródano entre Tarascón y Beaucaire

Próximo destino: Nîmes, a golpe de piedra.

Nota de autora: Este relato forma parte de mi primer “blog de viajes” que comencé en el año 2009 y que quedó en el cajón del olvido del disco duro de mi viejo ordenador y ahora me ha apetecido compartirlo con todos nuestros lectores y amigos. ¡La Provenza bien merece ser compartida! Pedimos disculpas por la calidad de las fotos ya que la mayoría son analógicas y el paso a jpg no les ha sentado muy bien.

Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

4 Respuestas

  1. Maruxaina Bóveda

    Me alegra que sigas sacando escritos del cajón 🙂
    A cuadros me he quedado con el castigo por tocar el dragón…Dos lugares nuevos encantadores para la lista. Abrazos y buen fin de semana!

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    • Eva Puente

      Muchas gracias por animarte a leer nuestro diario provenzal!! Menuda añoranza me ha entrada al rescatar esta joya perdida!! No veas como me alegra que al menos sirva para descubrir alguna joyita perdida de La Provenza a otras personas.

      Besote guapa!
      Eva y Carmelo

      Responder

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