Ruta de los Pantanos en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre (Palencia)

En nuestro viaje iniciático por la provincia de Palencia (iniciático por ser la primera vez que pisábamos esta tierra y nos ha servido como toma de contacto para posteriores regresos) tuvimos muy claro desde el primer minuto que la Montaña Palentina sería uno de los lugares imprescindibles del periplo. Por ello, la conocida como Ruta de los Pantanos se situaba en un lugar prioritario de la agenda viajera.

La Ruta de los Pantanos o “Ruta de las Aguas Mansas” forma parte del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre que discurre por las estribaciones de la Cordillera Cantábrica en uno de los paisajes más fascinantes de la desconocida Montaña Palentina que a nosotros, a pesar del frío, nieve, y viento con los que nos ha dado la bienvenida, ha conseguido enamorarnos.

Mapa Ruta de las pantanos. Fuente: Wikipedia

La ruta recorre unos 63 kilómetros entre las localidades de Cervera de Pisuerga y Velilla del Río Carrión aunque se puede alargar para acabar en el impresionante embalse de Aguilar de Campoo en un trazado circular que transcurre por unos 100 kilómetros en total.

La Ruta de los Pantanos o de las Aguas Mansas

Esta ruta nos muestra el fascinante paisaje que forman cuatro embalses creados con las aguas de los ríos Carrión, Pisuerga y Rivera, así como un puñado de pueblos y aldeas montañesas que se sitúan en la vertiente meridional de la Montaña Palentina. Ideal para realizar en coche, moto o bici a lo largo de la carretera comarcal P-210.

También puedes hacer el recorrido a pie siguiendo las indicaciones de los diferentes senderos señalizados. Algunos convergen con rutas de alta montaña, como el Sendero Histórico GR1 o La Senda del Gigante, que cruzan el magnífico Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre. Sea cual sea la opción escogida, la Ruta de los Pantanos nos ha parecido una de las más bellas de Castilla y León.

En nuestro caso, la hemos realizado en coche (gracias a la colaboración con Autoclik rent a car) con punto de partida en el Parador Nacional de Cervera de Pisuerga desde el que se obtienen las mejores vistas al Embalse de Ruesga, creado en 1923 con el objetivo de ser reserva de agua para el Canal de Castilla.

Embalse de Ruesga desde el Parador Nacional de Cervera de Pisuerga

Además de disfrutar de las bellas imágenes de los embalses de Ruesga, Camporredondo, Compuerto y Aguilar, esta ruta es ideal para conocer la gastronomía, fauna y flora de la Montaña Palentina, para entender el paisaje ganadero y descubrir parte del afamado románico palentino. 

Alguna alma ingeniosa suscribe que también podría llamarse “la Ruta de los Gigantes”, ya que al recorrerla somos testigos privilegiados de las cumbres más altas de la Montaña Palentina, entre las que destacan el Espigüete con 2.450 metros o el pico Curavacas que alcanza los 2.524 metros.

La P-210 es una preciosa combinación de agua, montaña y pueblos en la que el paisaje y el paisanaje son elementos patrimoniales únicos.

A lo largo del recorrido saldrán a tu paso todo tipo de animales, si te animas a recorrerla te pedimos mucha precaución y velocidad reducida, dejemos que los animales sigan siendo uno de los grandes valores del Parque Natural y nuestra presencia humana tan solo una anécdota. 

Vacas, manadas de caballos, burros, buitres, hasta la oportunidad de tener a nuestro lado al magnífico guardián de estas tierras de montaña, el mastín leonés. Todos ellos han sido compañeros de ruta a lo largo del día por lo que hemos tenido que parar el coche en contadas ocasiones ¡nosotros encantados!

Paisaje ganadero de la Montaña Palentina en la ruta de los Pantanos

El guardián de la montaña viene a saludarnos

Vídeo de la jornada

Versión del víedo en 3D

Nuestro recorrido por la Ruta de los Pantanos

Salimos temprano del Parador Nacional de Cervera de Pisuerga tras disfrutar de un magnífico desayuno palentino. Las imágenes del Embalse de Ruesga que hemos contemplado desde la habitación despiertan nuestra curiosidad y nos animan a seguir la senda turística.

En la recepción del Parador nos facilitan mapas e información de todas las sendas alternativas que se pueden hacer, como por ejemplo, la Cascada de Mazobre, el salto de agua natural más alto de la provincia.

A pesar de la lluvia decidimos recorrer la P-210 y alucinar con las instantáneas que provoca la montaña nevada.

La vía al principio discurre por zona boscosa, de pastoreo y de baja montaña. Unas bonitas estampas ganaderas llaman nuestra atención y consiguen desviar nuestro camino hacia la localidad de San Martín de los Herreros. Dos mastines leoneses se acercan al coche y apreciamos la belleza de este raza autóctona.

Sorprende la cantidad de carteles identificativos situados en cualquier punto de interés que informan sobre los pueblos, sobre las características del paisaje, las sendas y como no, piden respeto hacia los animales y el entorno.

En la ruta te encontrarás con muchos animales sueltos ¡Ojo con la velocidad!

La lluvia se convierte en nieve en los primeros kilómetros del recorrido. A la altura de Santibañez de Resoba la bonita estampa del pueblo, de su blanca iglesia y de las montañas con picos nevados detienen de nuevo nuestros pasos.

Es imposible no parar y respirar este paisaje (a pesar del frío). La naturaleza en estado puro nos da la bienvenida regalándonos una panorámica inolvidable, un tapiz de colores que mezcla el verde de los pastos con el blanco de la nieve, los azules y grises compiten por un hueco en el cielo mientras los marrones de las casas atrapan la mirada en el horizonte infinito.

Iglesia de San Cristóbal en Santibáñez de Resoba

Carretera P-210 a la altura de Santibánez de Resoba

De nuevo en el coche seguimos trayecto. La carretera hace algunas curvas siguiendo el trazado natural del entorno y los amplios pastos se van estrechando.

Pasado el pueblo encontramos un aparcamiento bien señalizado, nos detenemos de nuevo para contemplar una manda de caballos salvajes que ronda el lugar. Les acompañan una gran bandada de buitres que sobrevuelan nuestras cabezas. ¡Estamos encantados con el espectáculo gratuito que nos regala la naturaleza!

Justo en este aparcamiento se inicia la Ruta del Gigante del Valle Estrecho una asequible senda de cuatro kilómetros, entre ida y vuelta, que conduce al caminante por una de las leyendas más bonitas de la Montaña Palentina.

El complicado día que nos ha tocado nos impide adentrarnos en su recorrido, aún así descubrimos la curiosa historia de un ser mitológico que descansa en este valle tumbado boca arriba y cuya silueta se aprecia dibujada en las cumbresEstamos maravillados con esta ruta. ¿Qué otras sorpresas nos encontraremos?

A lo largo de la carretera existen varios miradores bien señalizados creados para gozar de las vistas panorámicas. El primero de ellos se encuentra en el Alto de la Varga situado en el puerto de mismo nombre, punto en el que se separan los cauces de los ríos Carrión y Pisuerga que volverán a juntarse más al sur, en la localidad de Dueñas.

Todo está perfectamente explicado en los paneles informativos del mirador. Este es otro de esos lugares en los que resulta imprescindible hacer un alto para entender el paisaje montañés de Palencia.

La nieve y el fuerte viento imposibilitan la buena marcha. Hay momentos en los que la visibilidad es difícil, aún así, continuamos camino. El tiempo nos ofrece alguna tregua, el sol aparece tímidamente y  alucinamos con el paisaje.

Dejamos atrás la localidad de Triollo, punto de inicio de un buen número de rutas. A escasos kilómetros del pueblo entramos en el espectacular paraje que provoca el embalse de Camporredondo formado por el río Carrión.

La carretera empieza a subir y subir para elevarnos hasta el mirador de Alba de los Cardaños, posiblemente el lugar más fotografiado y reconocible de la ruta.

Nadie te avisa del impacto que provocan las vistas desde este mirador. A pesar del viento, de la aguanieve que cae y del frío, estamos absortos en el paisaje, en la bella panorámica que tenemos a nuestros pies con el embalse que refleja las pequeñas localidades ribereñas y las majestuosas montañas que nos rodean.

Y por arte de magia, ¡el sol aparece de nuevo! y lo celebramos como si no hubiera un mañana. Estos son los momentos que dan sentido a la vida y a los viajes, emocionarte ante la inmensidad de la naturaleza que, como premio, nos regala un tímido arco iris.

Mirador de Alba de Cardaños

La carretera continua pegada a los embalses de Camporredondo y Compuerto. A la altura de Cardaño de Abajo nos desviamos para tomar la P-217 que lleva hasta otra de las sendas imprescindibles en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre, la de la Cascada de Mazobre.

Intentamos hacer el recorrido, pero la persistente lluvia y el viento nos obligan a dar la vuelta a pocos metros de iniciar el ascenso. ¡Tendremos que volver!

Una sucesión de pequeños pueblos y el paisaje nevado, casi lunar, que nos ofrecen picos como el Espigüete reparan nuestro desanimo, pero consideramos que es mejor seguir camino y volver en otra ocasión, cuando la meteorología sea menos adversa.

Embalse de Compuerto

Velilla del río Carrión es una localidad muy animada y cuenta con un interesante patrimonio histórico y cultural.

Estamos en el final de la Ruta de los Pantanos, que en realidad es el punto de partida, ya que nosotros la hemos recorrido de este a oeste. Tras tanta naturaleza virgen y un entorno impoluto nos sorprende la imagen de la central térmica, motor económico de la zona además del turismo.

Pasamos ligeros por Velilla, hemos hecho muchas paradas y desvíos por el camino. En el Parador nos esperan para comer. Tomamos ahora la carretera CL-626 desde Guardo para no regresar por el mismo recorrido por lo que hacemos una ruta circular.

El paisaje cambia radicalmente, las montañas quedan a nuestra izquierda, ahora conducimos a través de amplios campos, incluso ha desaparecido la lluvia y el viento.

En el Parador reponemos fuerzas. No hay nada como una ducha caliente y una buena yantar con productos autóctonos para continuar camino.

El restaurante del Parador cuenta con una carta interesante de platos montañeses, quesos palentinos y especialidades de la región.

El Parador de Cervera de Pisuerga enclave ideal para degustar productos palentinos

Tras la comida nos acercamos hasta Aguilar de Campoo y damos por finalizada nuestra jornada por la Ruta de los Pantanos.

El de Aguilar es el mayor de la provincia de Palencia. Las obras se terminaron en el año 1963 y además de su cometido como retén de agua y productor de energía, el embalse es un bucólico lugar para el ocio y para la práctica de deportes acuáticos.

Embalse de Aguilar de Campoo

Os recomendamos dejar el coche aparcado en Aguilar y venir caminando hasta el embalse a través de un precioso paseo que tienen inicio en el centro de la localidad y pasa al lado del magnífico Monasterio de Santa María La Real.

Para nosotros ha sido el lugar perfecto para finalizar una jornada repleta de bellos momentos. ¡Da igual el tiempo que haga! La Montaña Palentina merece nuestra visita y respeto y nosotros hemos querido rendirla homenaje en este artículo.

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Sobre El Autor

Viajera empedernida, me encanta descubrir historias, personas y lugares anónimos, curiosos, ocultos a los ojos. Un objetivo: la vuelta al mundo!

2 Respuestas

  1. Rubén

    Excelente post de una ruta que desconocía y que desde ya, la apunto para hacerme una escapada. Es cierto que al pensar en Palencia, siempre se vienen a la mente enormes y secas llanuras pero esa provincia tiene mucho que descubrir.

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    • Carmelo Caballero

      Cierto, España en general tiene mucho que ofrecer. Palencia fue para nosotros una grata sorpresa, y ni te imaginas la cantidad y riqueza de patrimonio cultural que tiene. Además, como en casi toda la peninsula, se come de miedo.

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