¿Es posible el turismo sostenible?

La sociedad empieza a tomar conciencia de que el crecimiento tiene un límite. Vivimos en un planeta con recursos limitados y debemos aprender a gestionarlos correctamente para que nuestros descendientes puedan disfrutar de la vida, al menos, como nosotros.

Cuando viajamos, lo hacemos condicionados por nuestro subconsciente.

Durante toda nuestra vida, las películas, los anuncios televisivos, las revistas, las fotos en las agencias de viajes o las de los amigos nos han grabado la idea de que la felicidad va unida a lugares paradisíacos, paisajes maravillosos y/o experiencias excepcionales.

Fotos de viajeros felices, sonriendo y contando lo mejor de su viaje. Raramente se cuenta lo malo, eso no es “políticamente correcto”, además, nadie te leería o ninguna agencia te contrataría. Tal y como avanza un colega blogger “la basura no da likes.” 

Tal vez seamos unos osados al arrojar la primera piedra, pero nos lanzamos al ruedo para abrir el debate y hacer muchas preguntas.

Quizás os desilusionemos al deciros que esos destinos alejados, paradisíacos, únicos o desconocidos, son incapaces por si solos de haceros sentir felices.

¡La felicidad no radica en  el hecho de viajar! sino en disfrutar del presente. Tal vez lo que ocurre es que en los viajes solemos encontrar con más facilidad esos momentos de sentirnos afortunados.

¿Qué harías si te tocara la lotería? “Viajar” “hacer un viajecito” “dar la vuelta al mundo”, es la primera respuesta espontánea de la mayoría de los preguntados. 

Tenemos asociado viajar = felicidad desde que nuestros padres nos sacaban del colegio para llevarnos a la playa, al pueblo, es decir, desde nuestra más pura infancia.

Actualmente, potenciada por el boom de redes sociales, periodistas de viaje, blogs de viajes y/o influencers compartiendo fotos, vídeos o artículos, dicha asociación se ha multiplicado exponencialmente.

Entonces, si eso fuera cierto…¿Cómo podían ser felices nuestros abuelos sin salir del pueblo?

Los destinos paradisíacos nos hacen más felices, no importa si son sostenibles

Mi último viaje a Gambia, y la participación de nuestro blog en el seminario organizado por la aerolínea KLM, con el Hashtag #KLMVuelaSostenible, me ha hecho reflexionar sobre las elecciones que hacemos de nuestros destinos.

Gambia ofrece playas kilométricas, agua templada, clima tropical, vegetación exuberante, una fauna diferente… ¡A tan solo cinco horas de Madrid! ¿Quién no está tentado en ir? 

Alguien me dijo en una ocasión que el viaje más sostenible es el que no se hace, pero en completo desacuerdo con esa afirmación, le respondí que los viajes nos dan la posibilidad de enriquecer nuestra cultura y ayudarnos en una indispensable evolución personal.

Debemos por tanto encontrar el equilibrio entre viajar y que a la vez sea sostenible y enriquecedor.

Aporto para ello, una serie de “consejos” o reflexiones sobre el turismo sostenible

Reflexiones para un turismo sostenible

Contenido:

  1. Elegir bien el destino, clave para el turismo sostenible
  2. Elegir el medio de transporte
  3. Elegir tu alojamiento
  4. Qué llevar
  5. Qué no hacer
  6. Qué traer
  7. Vídeo de la ponencia sobre turismo sostenible

ELEGIR BIEN EL DESTINO, CLAVE PARA EL TURISMO SOSTENIBLE

A la hora de elegir nuestro destino, lo normal es que nos inspire un libro, un documental, una película, una recomendación de algún amigo o un blog de viajes.

Antes de lanzarnos a comprar nuestro billete, es bueno hacernos algunas preguntas: ¿Qué espero encontrar en ese destino? ¿Hay algo similar más próximo? ¿Es adecuada la época del año? ¿Por qué siento las ganas de ir a ese lugar? ¿Es necesario que vaya?

¿Qué me impulsa a elegir un destino?

No viajes impulsivamente, reflexiona sobre tu elección, elije bien el tipo de viaje que quieres realizar y las mejores rutas que ofrece el destino.

Es diferente viajar solo, en pareja o en familia. Puede que lo que a ti te parezca fantástico, para tu hijo sea un muermo o que tu pareja odie esa gastronomía tan picante que a ti te atrae. 

Muchas ciudades del mundo están sufriendo especulación inmobiliaria por el gran número de turistas que acuden a ellas, la conocida como gentrificación.

Grupos inversores compran edificios enteros para transformarlos en alojamientos o como pura inversión. Ello hace que suban los alquileres para los habitantes de esa ciudad, convirtiendo los puntos turísticos en un desierto de vecinos.

Si sabes que tu destino sufre de esa especulación, tal vez sea buena idea cambiar de ciudad o elegir un alojamiento rural en las afueras bien comunicado.

Y mientras, otros lugares olvidados esperan el turismo como el maná ¿Esto tiene sentido?

Resulta curioso que NO nos atraigan lugares muy cercanos (eso no es viajar) y sin embargo nos encontremos en esos mismos lugares a millares de turistas provenientes de todo el mundo.

Vivimos en un gran país, !descúbrelo!

Una buena opción si vas a contratar los servicios de una agencia de viajes, es buscar una especializada en viajes responsables y sostenibles.

Ellos cuidarán que el transporte, el alojamiento y las actividades en el destino sean lo más adecuadas a tu estilo de viaje y beneficiosas para los habitantes del destino elegido.

ELEGIR EL MEDIO DE TRANSPORTE

La distancia suele ser una de las cosas más atractivas de un destino, ¡cuanto más lejos mejor!

Estos viajes suelen ser los menos sostenibles, pero si decidiste un viaje a un lugar lejano porque no hay nada más próximo que llame tu atención, o simplemente es el sueño de tu vida, ok, coge el avión.

Busca una compañía aérea que apueste por la sostenibilidad “dentro de lo posible”, las hay que usan motores más eficientes, combustibles más ecológicos y cuidan que los materiales de construcción en sus aviones sean lo más reciclables posibles.

Si además tu economía te permite elegir una compañía que cuide bien de sus trabajadores y pague correctamente al fisco, mejor que mejor.

El tren es una muy buena opción en destinos medios y cercanos, ya que su huella energética es mucho menor a un avión o un coche, además de proporcionarte tiempo durante tu traslado para leer, conversar o disfrutar del paisaje cambiante. 

Puede que lo tuyo sea un crucero por el mar, en ese caso no me extenderé mucho por lo que te recomiendo que leas este post.

Y si al final decides coger el coche, antes de salir haz una puesta a punto, mira que la presión de las ruedas sea la correcta, ¡gastarás menos combustible! o en su caso, utiliza un coche eléctrico. 

ELEGIR TU ALOJAMIENTO

Una gran parte del dinero que invertimos en viajar se va en el alojamiento, por tanto tenemos la posibilidad de elegir a quién enriquecemos y qué nos ofrece a cambio.

Es importante leer opiniones de otros viajeros antes de hacer la reserva, así nos evitaremos sorpresas de fotos engañosas, servicios deficientes o información no del todo veraz.

Existen webs especializadas o blogs de viajes que pueden darnos buenos consejos sobre turismo sostenible.

El siguiente paso es decidir si nuestro dinero se lo va a llevar alguien local o una cadena hotelera propiedad de un grupo inversor.

Sin duda es difícil competir con las ofertas y calidad que ofrecen algunos resorts o cadenas hoteleras pero personalmente prefiero colaborar con gente local y buscar un alojamiento rural u hotel familiar.

Puedes encontrar también en algunos destinos cooperativas de gente local o iniciativas privadas que dan un valor añadido a tu estancia.

Puede que no tengan playa privada o piscina, pero en Gambia descubrí alojamientos dignos, gestionados por familias locales a precios muy bajos.

Como recompensa, descubrirás que parte de la felicidad en tu viaje puede venir por la satisfacción de haber compartido tu tiempo y dinero con otras personas.

Finalmente, existen numerosas plataformas colaborativas de intercambio de casas, alojamiento gratuito o a cambio de trabajo. Nosotros solemos utilizar couchsurfing.

¿QUÉ LLEVAR?

A la hora de hacer el equipaje hay que pensar en el lugar de destino y nuestras intenciones en él.

Bañador si lo vamos a usar, crema solar ecológica si la vamos a necesitar, bolsa reciclable si vamos a ir de compras, bolsa para recoger la basura si vamos de picnic.

Un recipiente o cantimplora reutilizable que evite comprar botellas de agua en envases de plástico (Podemos rellenarlas en fuentes o en el hotel cada día).

Pero tal vez lo más importante sea el qué NO llevar.

No lleves chocolatinas para repartir entre los más peques, sus dientes no están acostumbrados a los azúcares y a menudo no disponen de recursos para la correcta higiene dental.

No regales nada directamente a la gente. Puedes colaborar entregando tu material a ONG´s que después lo repartirán justamente.

Si tienes que comprar un recuerdo, hazlo a artesanos locales (asegúrate que lo hacen ellos y no llegan desde fabricas Made in China.)

Tampoco lleves comida o bebida que puedas encontrar en el destino. Resulta absurdo que algunos recomienden, por ejemplo, llevarse comida de casa a Islandia porque allí es muy cara.

¿Tienes dinero para el viaje y el alojamiento y no para comer? sí es así, mejor cambia de país.

El turismo sostenible no es solo ecología, la huella cultural también importa.

QUÉ NO HACER.

Dependiendo del destino elegido hay algunas conductas erróneas que debemos corregir, por ejemplo:

– Ver a los animales en libertad es algo maravilloso, pero cuando cientos de vehículos se estacionan junto al río Mara para fotografiar el paso de la migración de los ñus en el Serengueti (África), provocan que la presencia humana les lleve a cambiar su ruta y atraviesen el río por lugares mucho más peligrosos para ellos.

– Subir al Kilimanjaro puede ser toda una experiencia gratificante, pero comprueba que tus porteadores no llevan más peso del recomendado y descansan las horas necesarias.

– No dejes tu basura fuera de las papeleras o los contenedores. Sea en la ciudad, en la playa o en el campo, deja todo igual de bonito que lo encontraste.

Mejor si llevas tu propia bolsa o recipiente para recoger tus residuos.

– En muchos países con escasez de recursos, adultos y niños pueden pedirte dinero, lápices o golosinas.

Si quieres ayudarles, cómprales alguna manualidad o artesanía, así aprenderán a hacerla, tendrán un oficio e incentivarás su creatividad y ganas de emprender.

– Compórtate como lo haces en tu lugar de residencia. No saltes del balcón a la piscina, no grites por las calles, viste adecuadamente, etc.

– Ólvidate del fast food o de comprar solo en supermercados. Si viajas, descubre la gastronomía local, pero ojo, evita las zonas turísticas donde los precios y la calidad no suelen ser acordes.

Acomodarte a las horas típicas de comida en tu destino te facilitará encontrar restaurantes locales abiertos.

– Si contratas vehículos o excursiones, procura reservar vehículos poco contaminantes.

Sal de los lugares turísticos, explora los alrededores y descubre tu particular experiencia del lugar.

No pagues más de la cuenta en tus visitas a museos privados, actividades, etc. si el precio es excesivo, es que la masificación ha hecho que el propietario especule subiendo los precios.

– Ácercate a los locales. Contacta con ellos, pregúntales por su trabajo, qué les gusta más de su ciudad o que te recomiendan visitar,  ellos pueden aportarte experiencias únicas en tu viaje.

Aunque también debes cuidarte de quienes se aproximan para venderte cualquier producto. 

¿QUÉ TRAER?

Es importante dejar un hueco en la maleta para el regreso y saber cómo contribuir a la economía local del destino.

Debes tener en cuenta que los souvenirs de las tiendas del hotel o los comercios céntricos dedicados a los turistas, raramente suelen tener productos manufacturados, por lo que ese bonito imán de nevera, pulsera, taza o lo que sea, puede que este fabricado en otro país diferente al que visitas.

Ve al encuentro de artesanos locales que hacen alfombras, tallan madera, o cualquier otro producto similar.

Sin duda que si lo compras te llevas algo genuino, además de proporcionar una ayuda para que esa artesanía no desaparezca.

No traigas antigüedades que puedan ser patrimonio de museos. Aunque raramente serán auténticas, si lo son, es mejor que se conserven en su destino.

Comprar en los mercados especias o frutos secos locales también puede ser buena idea.

Aprovecha a no llevar tanta ropa y comprar alguna en el destino.

POR TANTO PARA ENCAMINARSE HACIA UN TURISMO SOSTENIBLE

La mejor propuesta es la que nos lleva a utilizar el sentido común en nuestro viaje, escapada, ruta o vacaciones.

Debemos comenzar el camino en nuestra propia casa, si no eres sostenible en tu día a día, difícilmente podrás serlo cuando viajas.

Evita viajar a lugares masificados. Usa guías locales que cobren un salario digno, evita excursiones o visitas a lugares que abusen de la libertad de los animales.

Existen muchas otras formas de hacer que tu viaje sea sostenible. Creo que los viajes que no lo sean tienen los días contados. 

Viaja siempre con educación y respeto; viaja sin colonizar (algo que hemos aprendido del equipo de Babilonia’s Travel).

Recuerda dejar la menor huella posible y si lo haces que sea “en el corazón de las personas” (parafraseando a nuestro colega Abilio del blog El lio de Abi que también participó en las jornadas).

Vídeo sobre turismo sostenible jornada #KLMVuelaSostenible

Te invito a que pongas en el apartado comentarios lo qué se te ocurre a ti para hacer más adecuadamente los viajes y que el turismo sostenible no se quede en una moda pasajera más.

Encontrar la solución es cosa de tod@s. ¿No crees? Puedes seguir todo este debate y ponencias en el Hashtag #KLMVuelaSostenible

7 Respuestas

  1. Marco Volador

    Me encanta tu reflexión y coincido plenamente con todo lo que dices en el post. Otra forma de viajar es posible y encima cuanto más sostenible y responsable es un viaje más gratificante resulta la experiencia para el viajero.

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    • Babilonia's Travel

      Nos encanta esa reflexión tan personal con la que estamos totalmente de acuerdo. Y es que otra forma de viajar es posible, sólo hay que salirse de los parámetros establecidos y mirar más allá, no dejarse llevar por la corriente… aunque, claro, eso a veces cuesta y más cuando no es lo que hace todo el mundo, y no da suficientes likes. Pero nosotros estamos convencidos que si lo haces de corazón, al final todo tiene su recompensa. Como decía Abi, no? 😉
      Gracias por hacer de este sector más humano, y gracias por ese #viajarsincolonizar 😉 Sois lo más!
      Abrazos,

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      • Marco Volador

        Los bloggers sois como “pastores”. En vuestra mano tenéis la capacidad de segregar los grandes rebaños de viajeros. Repartidlos por destinos verdes y auténticos. Enseñadles a disfrutarlos sin sobreexplotarlos, con respeto y aprendiendo de sus habitantes.

      • Carmelo Caballero

        Creo que estamos en ese camino y el turismo sostenible se irá haciendo realidad poco a poco. Por mi parte, personalmente, me he vuelto más consciente de algunas conductas erróneas, por ello animo a rectificarlas y a concienciar a más personas. Gracias por vuestros comentarios que apoyan estas actitudes viajeras.

  2. Sildavia Viajes

    El turismo siempre es sostenible, vale la pena hacer turismo y vivir de él sobretodo cuando se cuenta con las condiciones idóneas; el Estado debe invertir en el embellecimiento de los espacios propicios para el turismo y los dueños de pazos, hostales, posadas, restaurantes y demás elementos que forman parte de la dinámica propia de cada contexto deben poner de su parte para que el conjunto se proyecte como un sistema turístico sostenible.

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    • Eva Puente

      Totalmente de acuerdo Silvia, muchas gracias por tu aportación y por continuar el debate sobre el turismo sostenible, algo que poco a poco entra en las conciencias de todos, tanto de los destinos, como de los empresarios y finalmente de los turistas y viajeros, para que el viaje, no deje una mala huella en el lugar que se visita y el turismo pase a ser un catalizador de la econmía sn que perjudique al medio ambiente, ni a los residentes.

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